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jueves, 19 de octubre de 2017


Estás buscando un libro para leer, ¿qué tal éste? 
A modo de seducción, compartimos estas líneas que escribió Sergio Ramírez sobre esta historia:

"El viaje del elefante salomón y su cornaca subhro desde Lisboa hasta Viena en el siglo dieciséis es un viaje hacia el olvido y hacia la muerte, el penúltimo de los libros de José Saramago, cuando él mismo se acercaba ya al fin de su viaje, el suyo propio y el de su imaginación. Una extravagancia caprichosa el exótico regalo que el rey Juan III de Portugal le hace a su primo el archiduque Maximiliano de Austria, que se convierte en sacrificio cuando salomón es obligado a marchar a pie por el largo camino hacia su destino final, y fatal, que es también el de subhro, dos destinos que no pueden separarse, uno al lomo del otro, condenados a desaparecer de los ojos humanos si no es porque esta espléndida novela los revive para siempre".

lunes, 2 de octubre de 2017



Elías Nandino (1900-1993). Poeta mexicano.
Fragmento del poema "Nocturno en llamas"

I


Antes de haber nacido, cuando apenas
en las galaxias era calofrío,
o sed en rotación por el vacío,
o sangre sin la cárcel de las venas;

antes de ser en túnica de arenas
un angustiado palpitar sombrío,
antes, mucho antes que este cuerpo mío
supiera de esperanzas y de penas:

ya buscaba tu nombre, tu semblante,
el disperso latir de tu vivencia,
tu mirada en las nubes esparcida;

porque, desde el asomo delirante
de mis instintos ciegos, tu existencia
era ya por mis ansias presentida.

III


¿Cuántas transmutaciones has pasado?
¿Cuántos siglos de luz, cuántos colores,
nebulosas, crepúsculos y flores
para llegar a ser, has transitado?

¿En qué constelaciones has brillado?
¿Después de cuántas muertes y dolores,
de huracanes, relámpagos y albores
la forma corporal has conquistado?

No puede concebir mi pensamiento
esa edad atmosférica que hicimos
en giratoria espera; mas yo siento

que milenios de lumbres anduvimos
esperanzados en el firmamento,
hasta unir este amor con que existimos.

jueves, 28 de septiembre de 2017



"El beso", hacia 1816-1817. Théodore Géricault.
Carboncillo, aguada y gouache sobre papel marrón . 20 x 27.4 cm
©Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid.

Rafael Alberti (1902 - 1999).
Poeta español.
… rumor de besos y batir de alas… 
—Gustavo Adolfo Bécquer.

También antes,
mucho antes de la rebelión de las sombras,
de que al mundo cayeran plumas incendiadas
y un pájaro pudiera ser muerto por un lirio.
Antes, antes que tú me preguntaras
el número y el sitio de mi cuerpo.
En la época del alma.
Cuando tú abriste en la frente sin corona, del cielo,
la primera dinastía del sueño.
Cuando tú, al mirarme en la nada,
inventaste la primera palabra.

Entonces, nuestro encuentro.

miércoles, 27 de septiembre de 2017



Luis García Montero (1958). 
Poeta español. 

Como la luz de un sueño,
que no raya en el mundo pero existe,
así he vivido yo,
iluminando
esa parte de ti que no conoces,
la vida que has llevado junto a mis pensamientos.

Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto
cruzar la puerta sin decir que no,
pedirme un cenicero,
curiosear los libros,
responder al deseo de mis labios
con tus labios de whisky,
seguir mis pasos hasta el dormitorio.

También hemos hablado
en la cama, sin prisa, muchas tardes,
esta cama de amor que no conoces,
la misma que se queda
fría cuando te marchas.

Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo,
hicimos mil proyectos, paseamos
por todas las ciudades que te gustan,
recordamos canciones, elegimos renuncias,
aprendiendo los dos a convivir
entre la realidad y el pensamiento.

Espiada a la sombra de tu horario
o en la noche de un bar por mi sorpresa.
Así he vivido yo,
como la luz de un sueño
que no recuerdas cuando te despiertas.

lunes, 28 de agosto de 2017



Mihaï Beniuc (1907-1988).
Poeta rumano.

[Fragmento]

Mis canciones, sonoras caracolas,
sin mí se quedarán en el ribazo,
amarillas, azules, rojas, blancas,
las finas espirales agudas hacia arriba.
En algunas, quizás,
los cangrejos de blandas espaldas
se acurrucarán
dejando sus tijeras cortadoras afuera,
temiendo a las estrellas de mar.
Otras, sin embargo,
los niños, dando saltos en la arena,
las alzarán al sol, resplandecientes,
y tal vez
sobre una,
alguna niña
apoyará el oído
para escuchar el son profundo de lo eterno,
en tanto que el ardiente ímpetu del futuro,
de una orilla a la otra,
sobre los continentes,
tejerá sus canciones nuevas sobre las ondas.
¡Ay! Y yo no estaré allí
y de los agujeros de mis órbitas
se escurrirán grandes granos de oscuridad.
Pero las caracolas rojas, gualdas, azules,
que los niños harán danzar al sol,
brillarán más hermosas,
y una muchacha encantará su oído
con la sonora caracola
oyendo el porvenir.

[Versión de Rafael Alberti y María Teresa León]

jueves, 24 de agosto de 2017

Borges al pie de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires. Foto de Eduardo Comesaña.


En 1955, Jorge Luis Borges fue nombrado Director de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires. Para entonces, la ceguera se había apoderado de sus ojos. Por eso escribió los versos que hoy compartimos, conmemorando la fecha de su nacimiento, 24 de agosto de 1899. En una de las conferencias (1977) que recoge el libro "Siete noches", Borges cuenta al respecto lo siguiente: Poco a poco fui comprendiendo la extraña ironía de los hechos. Yo siempre me había imaginado el paraíso bajo la especie de una biblioteca. Ahí estaba yo. Era, de algún modo, el centro de novecientos mil volúmenes en diversos idiomas. Comprobé que apenas podía descifrar las carátulas y los lomos. Entonces escribí el «Poema de los dones». Y aquí están esos inolvidables diez cuartetos, magistrales y conmovedores endecasílabos:


Nadie rebaje a lágrima o reproche 
esta declaración de la maestría
de Dios, que con magnífica ironía
me dio a la vez los libros y la noche.

De esta ciudad de libros hizo dueños
a unos ojos sin luz, que sólo pueden
leer en las bibliotecas de los sueños
los insensatos párrafos que ceden

las albas a su afán. En vano el día
les prodiga sus libros infinitos,
arduos como los arduos manuscritos
que perecieron en Alejandría.

De hambre y de sed (narra una historia griega)
muere un rey entre fuentes y jardines;
yo fatigo sin rumbo los confines
de esta alta y honda biblioteca ciega.

Enciclopedias, atlas, el Oriente
y el Occidente, siglos, dinastías,
símbolos, cosmos y cosmogonías
brindan los muros, pero inútilmente.

Lento en mi sombra, la penumbra hueca
exploro con el báculo indeciso,
yo, que me figuraba el Paraíso
bajo la especie de una biblioteca.

1968. Fotografía de Sara Facio · JLB en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires.


Algo, que ciertamente no se nombra
con la palabra azar, rige estas cosas;
otro ya recibió en otras borrosas
tardes los muchos libros y la sombra.

Al errar por las lentas galerías
suelo sentir con vago horror sagrado
que soy el otro, el muerto, que habrá dado
los mismos pasos en los mismos días.

¿Cuál de los dos escribe este poema
de un yo plural y de una sola sombra?
¿Qué importa la palabra que me nombra
si es indiviso y uno el anatema?

Groussac o Borges, miro este querido
mundo que se deforma y que se apaga
en una pálida ceniza vaga
que se parece al sueño y al olvido.

lunes, 21 de agosto de 2017

Arthur Conan Doyle.
Fragmento de Estudio en escarlata*. 

"Si sabía [Sherlock] un número de cosas fuera de lo común, ignoraba otras tantas de todo el mundo conocidas. De literatura contemporánea, filosofía y política, estaba casi completamente en ayunas. Cierta vez que saqué yo a colación el nombre de Tomás Carlyle, me preguntó, con la mayor inocencia, quién era aquél y lo que había hecho. Mi estupefacción llegó sin embargo a su cenit cuando descubrí por casualidad que ignoraba la teoría copernicana y la composición del sistema solar. El que un hombre civilizado desconociese en nuestro siglo XIX que la tierra gira en torno al sol, se me antojó un hecho tan extraordinario que apenas si podía darle crédito. 
—Parece usted sorprendido —dijo sonriendo ante mi expresión de asombro—. Ahora que me ha puesto usted al corriente, haré lo posible por olvidarlo. 
—¡Olvidarlo! 
—Entiéndame —explicó—, considero que el cerebro de cada cual es como una pequeña pieza vacía que vamos amueblando con elementos de nuestra elección. Un necio echa mano de cuanto encuentra a su paso, de modo que el conocimiento que pudiera serle útil, o no encuentra cabida o, en el mejor de los casos, se halla tan revuelto con las demás cosas que resulta difícil dar con él. El operario hábil selecciona con sumo cuidado el contenido de ese vano disponible que es su cabeza". 



* Novela de misterio publicada en la revista "Beeton's Christmas Annual" de noviembre de 1887, con ilustraciones de David Henry Friston.

lunes, 14 de agosto de 2017



Carmen Villoro.
Poeta mexicana.

Ahí está el parque, 
salpicado de niños
y de gritos.
Un personaje espera
que lo aborden
para su nueva magia.
Es un sabio oxidado
conocedor del tiempo. 
En su viaje de ida
y de regreso
trae momentos distintos,
edades diferentes
a la misma persona.
Chirriar sobre chirriar
pasa la tarde
y algo sucede
en el rumor del aire.
Encierra en su forma curiosa
de existencia
una contradicción
y más de algún asombro:
parece fijo
y no lo está,
parece aquí
pero está allá
y además, 
sus cadenas
lo hacen libre. 

Tomado del libro "El tiempo alguna vez", 2004. 
Fondo de Cultura Económica. 

miércoles, 2 de agosto de 2017

«No espero que lleguéis a entender la belleza de un caldero hirviendo suavemente, con sus vapores relucientes, el delicado poder de los líquidos que se deslizan a través de las venas humanas, hechizando la mente, engañando los sentidos... Puedo enseñaros cómo embotellar la fama, preparar la gloria, hasta detener la muerte... si sois algo más que los alcornoques a los que habitualmente tengo que enseñar.

Más silencio siguió a aquel pequeño discurso. Harry y Ron intercambiaron miradas con las cejas levantadas. Hermione Granger estaba sentada en el borde de la silla y parecía desesperada por empezar a demostrar que ella no era un alcornoque».

—Snape en Hogwarts dando clase de Pociones.
Tomado de «Harry Potter y la piedra filosofal», de J.K. Rowling.

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