Lo que sucede cuando una mujer se narra a sí misma

Reflexiones que tuve al escribir el storytelling de una empresaria.



Charles Courtney Curran (1861-1942).
Pintor impresionista estadounidense.


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Lo común sería decir que estoy ayudando a una mujer que necesita escribir un discurso.
Lo extraordinario es lo que sucede en una mujer que se narra a sí misma.

Tras escucharla, ordené sus ideas para construir con palabras una visión renovada de quién es, qué hace y por qué lo hace, para ofrecerle una perspectiva desde un punto de vista que para ella resulta desconocido.

Al compartirme su historia, pensé que a veces necesitamos que alguien nos guíe a la altura de nosotras mismas. Una altura desde la cual dar la vuelta y apreciar el paisaje de vida que construimos en la escalada y que nos perdemos por concentrarnos en escalar. Lo sé porque eso me pasó en la Peña de Bernal. En determinado punto del ascenso, giré el cuerpo y… wow… aún me asombra recordar el paisaje desde la altura.

Pronto, una mujer estará frente al espejo de palabras que le estoy fabricando. 
Entonces le diré: «Esto eres, y eres increíble. Mírate. Léete. Pronúnciate».

Pero lo verdaderamente importante va más allá de los minutos del discurso.

Lo importante es el punto de no retorno en la percepción de su vida, porque a partir de ahora tendrá una visión renovada que la enriquece y afirma, no por validación de otras personas, sino porque ha resignificado su historia. 

Eso le da un poder inmenso.

El poder de ser una mujer que se reconoce a sí misma.

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