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viernes, 27 de marzo de 2020

Poema de amor 8

Imagen de @cdd20, síguelo en Instagram.

Darío Jaramillo Agudelo.
Poeta Colombiano.

Tu lengua, tu sabia lengua que inventa mi piel,
tu lengua de fuego que me incendia,
tu lengua que crea el instante de demencia, el delirio del cuerpo enamorado,
tu lengua, látigo sagrado, brasa dulce,
invocación de los incendios que me saca de mí, que me transforma,
tu lengua de carne sin pudores,
tu lengua de entrega que me demanda todo, tu muy mía lengua,
tu bella lengua que electriza mis labios, que vuelve tuyo mi cuerpo por ti purificado,
tu lengua que me explora y me descubre,
tu hermosa lengua que también sabe decir que me ama.

lunes, 23 de marzo de 2020

Mi futuro y Heráclito

Imagen de Tiny Tribes.

Imprevisible amor de muchos años.
Nadie besa dos veces
a la misma mujer.

Luis García Montero (1958).
Poeta español.

domingo, 22 de marzo de 2020

El amor los domingos por la mañana



Karmelo C. Iribarren (1959).
Poeta español.

Llevábamos un rato en la cama,
despiertos,
cada uno absorto en su mundo.

Ojalá lo consigan, dijiste,
ojalá alguien consiga algo alguna vez.

Seguí la dirección
que marcaban tus ojos,
y vi allí, a lo lejos,
a punto ya de desaparecer de la ventana,
una bandada de pájaros
alejándose hacia un lugar mejor.

Me acerqué hasta tus labios.

Lo conseguirán, te dije,
y nosotros también.

domingo, 8 de marzo de 2020

El incuestionable clamor del 8M



Esta mañana, en Mérida. Incontables mujeres, acompañándonos con la voz y con el cuerpo, caminamos bajo el sol de Yucatán con nuestras historias. Estamos presentes por las que ya no pueden ir, estamos sólidas, estamos seguras de ir juntas. Fue emocionante detener por un momento el contingente al ver ondear una bandera de México de la que se desbordaba una tela morada (¡qué gran metáfora!), desde el balcón de una casa de Paseo de Montejo, como también inevitablemente conmovedor cuando alzamos el puño y gritamos juntas "Justicia para Emma", al ver a Ligia, su madre, con el gesto desgarrado de impotencia. Estremece sentir el poder, la pacífica unión ante el clamor de mujeres de todas las edades, mujeres de distintas ciudades, looks y deseos, siendo en diversa multitud una necesaria e incuestionable voluntad. 

· Addy Góngora Basterra ·
Domingo 8 de marzo de 2020.



sábado, 18 de enero de 2020

El mar

La Riviera Maya en todo su esplendor, en las primeras horas de enero 2020.

Pablo Neruda.
Poeta chileno.

Necesito del mar porque me enseña:
no sé si aprendo música o conciencia:
no sé si es ola sola o ser profundo
o sólo ronca voz o deslumbrante
suposición de peces y navios.
El hecho es que hasta cuando estoy dormido
de algún modo magnético circulo
en la universidad del oleaje.
No son sólo las conchas trituradas
como si algún planeta tembloroso
participara paulatina muerte,
no, del fragmento reconstruyo el día,
de una racha de sal la estalactita
y de una cucharada el dios inmenso.

Lo que antes me enseñó lo guardo! Es aire,
incesante viento, agua y arena.

Parece poco para el hombre joven
que aquí llegó a vivir con sus incendios,
y sin embargo el pulso que subía
y bajaba a su abismo,
el frío del azul que crepitaba,
el desmoronamiento de la estrella,
el tierno desplegarse de la ola
despilfarrando nieve con la espuma,
el poder quieto, allí, determinado
como un trono de piedra en lo profundo,
substituyó el recinto en que crecían
tristeza terca, amontonando olvido,
y cambió bruscamente mi existencia:
di mi adhesión al puro movimiento.

miércoles, 8 de enero de 2020

París, postal del cielo

Fotografía de Stefaan Van der Biest.


Jaime Gil de Biedma (1929-1990).
Poeta español.

Ahora, voy a contaros
cómo también yo estuve en París, y fui dichoso.

Era en los buenos años de mi juventud,
los años de abundancia
del corazón, cuando dejar atrás padres y patria
es sentirse más libre para siempre, y fue
en verano, aquel verano
de la huelga y las primeras canciones de Brassens,
y de la hermosa historia
de casi amor.

Aún vive en mi memoria aquella noche,
recién llegado. Todavía contemplo,
bajo el Pont Saint Michel, de la mano, en silencio,
la gran luna de agosto suspensa entre las torres
de Notre Dame, y azul
de un imposible el río tantas veces soñado
It’s too romantic, como tú me dijiste
al retirar los labios.

¿En qué sitio perdido
de tu país, en qué rincón de Norteamérica
y en el cuarto de quién, a las horas más feas,
cuando sueñes morir no te importa en qué brazos,
te llegará, lo mismo
que ahora a mí me llega, ese calor de gentes
y la luz de aquel cielo rumoroso
tranquilo, sobre el Sena?

Como sueño vivido hace ya mucho tiempo,
como aquella canción
de entonces, así vuelve al corazón,
en un instante, en una intensidad, la historia
de nuestro amor,
confundiendo los días y sus noches,
los momentos felices,
los reproches

y aquel viaje —camino de la cama—
en un vagón del Metro Étoile-Nation.

martes, 7 de enero de 2020

Tam - Tam



Octavio Paz (1914-1998).
Poeta mexicano.

IV


Echado en la cama, pido el sueño bruto, el sueño de la momia. Cierro los ojos y procuro no oír el tam-tam que suena en no sé qué rincón de la pieza. "El silencio está lleno de ruidos —me digo— y lo que oyes, no lo oyes de verdad. Oyes al silencio". Y el tam-tam continúa, cada vez más fuerte: es un ruido de cascos de caballo galopando en un campo de piedra; es una hacha que no acaba de derribar un árbol gigante; una prensa de imprenta imprimiendo un solo verso inmenso, hecho nada más de una sílaba, que rima con el golpe de mi corazón; es mi corazón que golpea la roca y la cubre con una andrajosa túnica de espuma; es el mar, la resaca del mar encadenado, que cae y se levanta, que se levanta y cae, que cae y se levanta; son las grandes paletadas del silencio cayendo en el silencio.

Tomado de «Trabajos del poeta», 1949.