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miércoles, 2 de marzo de 2016

Aceite de oliva


De Addy Góngora Basterra.

En la sartén,
en mi mano izquierda tomando la sartén
cuando al calor del fuego
el aceite de oliva desprende su olor
apareces tú
vienes de otra tierra
de un sueño
de otra vida
traída por mi olfato terco y necio
mi olfato con memoria, traicionero,
aquí estás
desbocada en un recuerdo.
Me transporto hasta tus días
y estamos en nuestra cocina
ahora es tu mano la mía
al tomar la sartén por el mango
y puedo verte como te veía
cocinando
y puedo escucharte,
en una dimensión alterna
estamos platicando,
mas no dura el ensueño
vuelve la realidad,
regresa el día
éste momento,
ésta cocina,
y es tuya esta nostalgia que no olvida
y es por ti mi tristeza que brota del oliva
en este aceite que no se disuelve
en mi memoria líquida
–agua malsana, agua impía–
que en días como hoy
se me amotina.

martes, 1 de marzo de 2016

El mal de la tristeza desubicada

Mayra Santos-Febres, born 1966 in Carolina, is a Puerto Rican author, poet, novelist and professor of literature. Works include: Sobre piel y papel, orden escapado +8 more:
Mayra Santos-Febres (1966). 


Lo que estoy a punto de confesar sonará poco común: me ha dado por acompañar mis ratos de ejercicio escuchando literatura en vez de música... #¿? ... lo que equivale a que alguien lea para mí en voz alta.

A saber:
Tengo una bicicleta estática en mi estudio y de vez en cuando (muy de vez en cuando) me subo a pedalear, cuando menos, quince minutos. Algo es algo. Pero como tengo programado un viajecito a la playa (¿en qué momento me entró la vanidad?) me propuse, ´ora sí que diario, dar los tres pasos que hay de mi escritorio a la bicla:
A sudar.

Así que en vez de poner en Spotify el repertorio salsero que me anima los chamorros, me fui a la App de la UNAM de la que soy fan desde hace varios años: Descarga Cultura · El podcast cultural de la Universidad. Incluso tengo, aquí en el blog, un banner que te manda directamente a la página web. Se las recomiendo. Lo bonito es que es recíproco: ellos tienen a Letranías en el blogroll de sitios de interés :)

Montada en la bicicleta elegí qué escuchar y seguí la sugerencia que me daba la app: Mayra Santos-Febres y el título El mal de la tristeza desubicada. Le di play y empecé a pedalear. Pensé que eran versos pues el track dura 3:15 y es por su poesía que la conozco. Tengo un libro suyo, Boat people (Ediciones Callejón, 2005) con todo y dedicatoria, pues Mayra estuvo en Mérida en el 2008 como invitada de Margaret Shrimpton en la UADY. Por esas fechas yo andaba en Buenos Aires. Así que la dedicatoria no es para mí, es para Rafael Cruet, amigo mío de pueltolico a quien Mayra le escribió "Aché y gracias", entre otras cosas. Rafa se regresó a San Juan y me dejó el ejemplar, aquí lo tengo junto a mí.

Escribo esto con el deseo de compartir lo que escuché en la voz de Mayra el último día de febrero bisiesto del dos mil dieciséis. Pertenece al libro "Tratado de medicina natural para hombres melancólicos", porque uno nunca sabe quién puede estar necesitando una prosa tan directa, sincera y limpia como la de Santos-Febres en este libro... que desde ahora me propongo conseguir.


El mal de la tristeza desubicada

Hay días en que no eres el mismo. En que te levantas mal, del otro lado del insomnio, vencido. Te pesa el mundo en las espaldas. Sientes que tienes que proveérselo todo a todos. A la madre, el consuelo de haberse sacrificado por los hijos, al clan, la defensa de su honra, al trabajo, la productividad de tu ejercicio. Tienes muchos dueños y nadie te acompaña. Quizás una puta triste te pase la mano por el pelo. Si le pagas bien.
En esos días no te des a la rabia, lo único que harás será alargar esa tristeza. Tampoco, si puedes evitarlo, te tires a camas agrestes y desconocidas a restregarte el cuerpo contra algo que te haga sentir vivo.
Haz lo que nunca has intentado. Llora.
Bébete las aguas de tu propio llanto. Mírate a un espejo, encerrado en el baño. Y si estás tan fuera de práctica que se te ha olvidado llorar, entonces bebe licores fuertes que te provoquen la borrachera más bestial de tu vida, esa que te sitúe al otro lado de ti mismo.
Aprovecha entonces y llora, llora, llora. Llora como un salvaje, como un recién nacido. Llora sin pecho que te cobije, llora solo, adentrándote en tu propia destitución. Llora hasta que sientas que no puedes llorar más.
Ese es el único remedio para la tristeza desubicada.
De otro lado del llanto estarás, esperándote.

domingo, 28 de febrero de 2016

El amor es una compañía

sunflowers:

De Alberto Caeiro.
[Heterónimo de Fernando Pessoa, poeta portugués]

20 de julio de 1930.

El amor es una compañía.
Ya no sé andar solo por los caminos, porque ya no puedo andar solo.
Un pensamiento visible me obliga a apurar el paso
y ver menos, y al mismo tiempo a disfrutar de todo lo que veo.
Hasta la ausencia de ella es algo que está conmigo.
Y ella me gusta tanto que no sé cómo desearla.

Si no la veo, la imagino y soy fuerte como los árboles altos.
Pero si la veo tiemblo, y ya no sé qué se hizo de lo que siento en su ausencia.
Todo yo soy una fuerza que me abandona.
Toda la realidad me mira como un girasol con su cara en el centro.

Traducción: Santiago Kovadloff.