MAS RECIENTE

Dropdown Menu

viernes, 27 de febrero de 2015

Destructores de patrimonio: de Mosul a Bayiman.

Leí lo siguiente en ABC.Es y lo comparto no sin antes decir cuánto me conmueve y cuánta tristeza siento al ver cómo un hombre con taladro en mano destruye un Lamassu, esos bellísimos y magníficos seres alados del arte asirio.

#YoAmoMesopotamia


Madrid  | Día 27/02/2015

Las imágenes de los yihadistas del Estado Islámico destrozando a martillazos los tesoros preislámicos de Nínive recuerdan otros ataques intencionados de los últimos años.

1. A golpes con la civilización


Combatientes del Estado Islámico tumban una estatua en el Museo de Mosul

El Museo de Mosul, que reunía las joyas de las capitales asirias, sobre todo de Nínive, sufrió este jueves el ataque de los yihadistas del Estado Islámico que destruyeron a martillazos sus tesoros. Milicianos armados con mazas, picos y taladros acabaron con miles de años de historia y de arte preislámico, vanagloriándose en un vídeo de seguir las enseñanzas de Mahoma.
Leones y toros alados monumentales de los grandes palacios de Nínive, como el «sin igual» del rey Senaccherib, relieves y estatuas de las excavaciones llevadas a cabo en el último siglo, muchos de ellos piezas únicas de las capitales asirias, fueron reducidos a pedazos. «El daño es incalculable, pero no sólo al patrimonio iraquí, sino al patrimonio de toda la humanidad», se lamentaba la arqueóloga iraquí Lamia al-Galiani.
Durante una conferencia de la Unesco el pasado septiembre, los expertos ya informaron de la destrucción por parte del EI de numerosos monumentos, santuarios de herencia cristiana, judía o musulmana, que los yihadistas consideran idólatras o heréticos. Entre estos lugares resaltaba la tumba del profeta Jonás y el santuario del profeta Seth en Mosul.

¡Ay... Lamassu!


EN CONTEXTO

2.- Tombuctú


REUTERS. Manuscritos quemados por los yihadistas en 2013 en Tombuctú.

Tombuctú, «la ciudad de los 333 santos» patrimonio mundial de la humanidad, permaneció entre abril de 2012 y enero de 2013 bajo el control de grupos armados islamistas que la desfiguraron. Catorce mausoleos de la ciudad, entre ellos algunos incluidos en la Lista del Patrimonio de la Humanidad, fueron totalmente destruidos, además de otros dos situados en la mezquita de Djingareyber.
Los grupos radicales islámicos como Ansar al Din y terroristas como Monoteísmo y Yihad en África Occidental (MYAO), que se hicieron por la fuerza con las provincias septentrionales de Tombuctú, Gao y Kidal, lanzaron una cruzada contra todo edificio que consideraban nacido de tradiciones heréticas.
La Unesco llevó a cabo entre el 28 de mayo y el 3 de junio una misión en Tombuctú encabezada por Lazare Eloundou Assomo del Centro de Patrimonio Mundial. Según sus datos, el número de manuscritos robados o quemados en la histórica ciudad de Tombuctú por los grupos radicales islámicos se elevaba a 4.200.
Según la Unesco, en Tombuctú se conservaron unos 300.000 manuscritos en colecciones privadas y públicas, muchos de los cuales datan de entre los siglos XIII y XVI y tratan de cuestiones religiosas, matemáticas, medicina, astronomía, música, literatura, poesía o arquitectura.
Entre las colecciones privadas de la ciudad que fueron asaltadas se encuentra la que alberga el centro de investigación Ahmed Baba, creado en 1974 con apoyo de la Unesco y que albergaba 40.000 manuscritos, 10.000 de ellos digitalizados.

3.- Libia

AFP. Una excavadora destruye el mausoleo de Abdel Salam Al-Asmar, del siglo XV, en la ciudad de Zlitan (Libia)
En agosto de 2012, un grupo de islamistas radicales destruyeron con explosivos y una excavadora latumba de Abdel Salam Al-Asmar, teólogo sufí del siglo XVI, en la ciudad de Zlitan. También atacaron la biblioteca de la vecina mezquita.
El día anterior habían destruido parte del mausoleo de Al Chaab Al Dahmani en la propia capital, Trípoli. También Misrata y Derna fueron escenario de acciones similares.

4.- Afganistán

AP. Talibanes junto a uno de los budas de Bamiyan destruidos en 2001.

En marzo de 2001, el jefe supremo de los talibanes, el mulá Omar, ordenó la destrucción de los dos budas gigantes de Bamiyan, unos tesoros arqueológiocs con más de 1.500 años de antigüedad que fueron juzgados como «antiislámicos» por representar figuras humanas.
Durante 25 días, cientos de talibanes llegados de todo el país participaron en su destrucción, a golpes y con dinamita, de las gigantescas figuras.

5.- Ex-Yugoslavia

La biblioteca de Sarajevo, bombardeada en 1992.

La ciudad medieval de Dubrovnik en Croacia, patrimonio mundial de la Humanidad, fue devastada a finales de 1991 durante la guerra serbocroata y sus edificios destruidos.
Un año después, era bombardeada la antigua Biblioteca de Sarajevo, uno de los símbolos de la ciudad que entonces guardaba unos dos millones de publicaciones, entre ellos miles de textos antiguos de gran valor histórico. Cientos de miles de libros y catálogos fueron destruidos en pocas horas en la noche 26 de agosto de 1992, en un incendio causado por los disparos de artillería del ejército serbobosnio, que mantuvo el asedio a Sarajevo durante los más de tres años de guerra. Fue reabierta el pasado mayo, 22 años después de su destrucción.
En noviembre de 1993, las fuerazasa croatas destruyeron el viejopuente de Mostar sobre el río Neretva, una obra de arte de la arquitectura otomana. Fue reabierto en 2004.

sábado, 14 de febrero de 2015

La música que nos marca

Librería Ateneo Grand Splendid en Buenos Aires,
considerada por el periódico británico "The Guardian"
como la segunda más hermosa del mundo.


Escrito por Addy Góngora Basterra.
Publicado en el Diario de Yucatán.

Incalculables horas de infancia las pasé felizmente en carreteras. La promesa de llegar de Mérida a Veracruz al final de un tramo —al mar, siempre al mar…— y abrazar a mis cuatro abuelos era una emoción que hoy sólo es posible a medias y me conmueve por improbable.

Trece horas dentro de un coche con mis dos hermanas y mis padres era el mismísimo paraíso: íbamos alegres, cantando, desmañanados, bebiendo refresco de manzanita y con paletas Tutsi Pop de vez en cuando. ¿Qué escuchábamos en ese encierro móvil que empezaba en la colonia Alemán —o en Brisas— y terminaba en una calle cercana al estadio de los Tiburones Rojos o del Parque Zaragoza en tierra jarocha? Oíamos las preferencias musicales de nuestros padres, esas que han marcado la educación sentimental de las tres Góngora Basterra y que integran nuestro repertorio básico que a más de tres desconcierta: “¿cómo se sabe alguien de tu edad esas cosas?”. Así que Celia Cruz, Javier Solís, Glenn Miller, Flans, Rubén Blades, Perales, Rocío Durcal, rock&roll en español, Agustín Lara, Lucho Gatica, salsas, cumbias, boleros y love is in the air se volvieron parte de nuestras vidas. Así como cantábamos, igual bailábamos ya fuera con la radio, con la marimba que contrataban para las fiestas —chachachá, qué rico chachachá— o con el sonido de la licuadora. Nos zangolotéabamos… como igual nos dio por gusarapear el cuerpo imitando lo que veíamos en la tele: era el año 86 y México estaba enardecido por un balón… chiquitibum a la bim bom bao, a la bio, a la bao, a la bim bom bao, México, México, rra, rra, rra… y nos movíamos como si nos estuviéramos electrocutando. Tere tenía dos años. Lichi, tres. Yo, cuatro. Éramos niñas, éramos tres, éramos Flans.

Hace unos años, en la librería Ateneo Grand Splendid en Buenos Aires —uno de mis lugares favoritos en el mundo, es un antiguo teatro convertido en casa de libros… los palcos son ahora pequeñas áreas de lectura, lo que fue escenario es una cafetería con piano— se presentó la cantante María Volonté. Más que concierto fue una conversación musicalizada, ya que había una persona entrevistándola a la que, entre anécdota y relato, la Volonté dejaba para cantar. De pronto, María presentó a un hombre que estaba en el público, alguien por quien expresó admiración y a quién le agradeció compusiera, de entre varias, una canción en especial. ¿Quién era él? Mario Clavell. ¿La canción? “Somos”. Él llevaba un traje blanco y agradeció de pie los aplausos mientras ella se acomodaba cerca del piano para, más que cantar, decirnos… somos un sueño imposible que busca la noche… súbitamente, la voz de esa mujer me transportó al Dart Guayin azul cielito de mi papá, con los asientos de atrás reclinados hechos cama, como a mis hermanas y a mí nos gustaba viajar… para ocultarse en las sombras del mundo y de todo… ¿qué podía saber esa Addy chiquita del amor —¿qué sé ahora?— como para que me gustara tanto la canción y saberla de memoria? … somos en nuestra quimera doliente y querida dos hojas que el viento juntó en el otoño… Algún día le agradeceré a María Volonté haberme devuelto instantes que había olvidado, como esos viajes por carretera con mi familia, cantando. Y qué feliz fui cuando Concha Buika incluyó ese tema en su disco “El último trago” con Chucho Valdés al piano: delicioso regalo.

Fue así, yendo de un lugar a otro, como aprendí a disfrutar los boleros rancheros y, de manera especial, a Javier Solís… de noche cuando me acuesto a Dios le pido olvidarte y al amanecer despierto tan sólo para adorarte… ¡Cuánto le agradezco a Spotify la mina de oro que aloja en mi teléfono celular! De ahí alimento mi nostalgia y le doy cuerda a mi almita musical, tropical y camaronera, qué influencia tienen tus labios que cuando me besan tiemblo, hacen que me sienta esclavo y amo del universo. Música, velocidad y personas que también se sepan las canciones son, como el Maculí en flor, gratuita alegría para saborear instantes de la vida.

Si la música fuera un tatuaje, no habría parte de nuestra piel sin cicatriz, formas ni colores, como tampoco nuestros cuerpos serían lienzo suficiente para todo lo que la música nos marca y abarca. Tal vez por eso es intangible y un asunto del alma, talismán inmarcesible… así como escuchar, de verdad escuchar, es una poderosa virtud por la que hay que dar las gracias.

@letranias


viernes, 13 de febrero de 2015

India en el corazón


José Saramago.
Fragmento de "El viaje del elefante".
[Las minúsculas son del autor].

Qué pasa con solimán, qué es eso de que tiene que descansar durante la primera parte de la tarde, Son costumbres de la india, mi señor, Estamos en españa, no en la india, Si vuestra alteza conociese a los elefantes como yo tengo la pretensión de conocerlos, sabría que para un elefante hindú, de los africanos no hablo, no son de mi competencia, cualquier lugar en que se encuentre es la india, una india que suceda lo que suceda siempre permanecerá intacta en su interior. 

lunes, 9 de febrero de 2015

Processo

As palavras mais simples, mais comuns, 
as de trazer por casa e dar de troco,
em língua doutro mundo se convertem:
basta que, de sol, os olhos do poeta,
rasando, as iluminem. 


José Saramago. Poeta Portugués.

Proceso

Las palabras más simples, más comunes,
las de andar por casa y dar a cambio,
en lengua de otro mundo se convierten:
basta que, de sol, los ojos del poeta,
rasando, las iluminen. 


miércoles, 4 de febrero de 2015

¡El primer curso de Letranías!

¡Felizmente les comparto que Letranías, además de ofrecer lecturas, fragmentos, poesía y momentos, tendrá en próximos días... su primer curso! 

Para ello, nos hemos asociado con Quinientos25, nueva Agencia de Relaciones Humanas en Mérida y con quien compartimos ideas y visiones positivas de la vida. Empezamos febrero con entusiasmo, creatividad y pasión por lo que hacemos. 

Si dan click aquí pueden consultar información sobre costos y programas.


¡Nos vemos pronto!


lunes, 2 de febrero de 2015

Nick Gentry

Los objetos que para nosotros pueden estar obsoletos, Nick Gentry los regresa a la vida. ¿Quieres ser artista? Mira desde otra perspectiva.  La mirada que le ponemos a las cosas marca la diferencia. Encuentra lo tuyo; quizás tengas la suerte —o ya la has tenido— de que ese "algo" te encuentre a ti. 

Rostro de mujer hecha con diskettes.
Obra del artista británico Nick Gentry.

domingo, 1 de febrero de 2015

#porquesiempreesfugazlamaravilla

Primeros brotes de un Maculí en el
estacionamiento de la Universidad Marista (Mérida, Yuc).
Enero 2015.

Escrito por Addy Góngora Basterra.
@letranias

Jo´ kab. Maculí. Tabebuia rosea. Así se llama el árbol que por estos días adorna —con rosados estallidos en flor— patios, esquinas, calles, parques y avenidas. Mérida presume la transformación de las semillas… ¿quién más los mira y se fascina? Flores rosas en racimos nos alegran el alma, las pupilas, nos distraen por momentos del tráfico y la prisa. ¿Habrá alguien indiferente a su belleza? La naturaleza, en sincronía perfecta, es una maravilla.

El Maculí es una sirena vegetal que canta en todo su color. Cuenta “La Odisea” que Ulises sólo resistió el canto de las sirenas sin arrojarse a las aguas porque estaba atado al mástil. Nosotros llevamos el cinturón de seguridad cuando vamos al volante; atados a nuestros asientos llevamos pendientes que resolver, hijos que apresuran el trayecto, responsabilidades que no pueden esperar, besos urgentes de besos. Y no nos bajamos, aunque queramos, a ver el árbol. Dejamos pasar momentos que no vuelven.
Maculí en flor en Colombia.

Pero ahí, tras el cinturón de seguridad, con seguridad puedo decir que quienes miran ese árbol no pueden evitar un pensamiento de hermosura: “Vi un árbol precioso”, escribe alguien por whatsapp... o quizá se lo diga al llegar a casa a quien ama… o lo publique en Facebook con todo y foto… o lo comparta en twitter… o lo publique en un periódico: ¡Vi un árbol precioso! Y nos llevamos en la memoria —como se lleva un olor, el estribillo de una canción, un nombre amado— el prodigio rosa que, con paciencia de años, nos comparte en dosis de florida belleza, el árbol.  

El árbol. Las últimas semanas he estado pensando en estos seres antiguos, monumentales, testigos de generaciones familiares, porque un rectángulo de cedro, desde hace dos semanas, protege del exterior mi departamento: ¿cuándo iba yo a imaginarme que la felicidad podía ser una puerta nueva con buzón integrado, también de madera? Los carpinteros son magos. Merecen toda mi admiración, quizá porque soy incapaz de crear algo con forma decente ni con plastilina. Tras dos días de trabajo, cuando el carpintero se fue, me acerqué a la puerta con el olfalto. Ah… ese bendito olor. Coloqué la palma de mi mano sobre ella, la deslice, acariciándola… y entonces pensé que algún día, hace no tanto tiempo, esta puerta que hoy tengo en mi departamento, fue un árbol. Un cedro frondoso y alto. 
Cedro del Líbano.
Foto tomada de internet.

¿Habrá tenido nidos? ¿Cuántas lluvias fueron necesarias para su estatura? ¿A quién habrá cobijado con su sombra? ¿habrá sido “el árbol” de alguien? ¿Estaré dañando al planeta por haber encargado una puerta de cedro y no de acero? En vez de pensarlo por el lado trágico, lo pienso por el lado privilegiado: ¿en dónde habrá crecido? ¿habrá venido, como gente que quiero, de Líbano? ¿de Turquía? ¿Marruecos? ¿el Himalaya? ¿o Yaxcabá? ¿será originario de algún lugar del interior del estado de Yucatán?

La otra tarde llegué de trabajar y vi cómo el sol le daba de lleno; el cedro que ahora es puerta, a modo de escudo, le daba el pecho totalmente haciéndole frente. Pensé en su vida anterior, en todas las ocasiones que se nutrió del sol, en las raíces que lo conectaron a la tierra, en el aire que movió sus ramas… y entonces imaginé si los árboles podrían soñar y fantasear con otras vidas; si alguna vez el cedro pensó que cuidaría a una muchacha, si alguna vez pensó que sería un buzón de concurso donde recibir cartas —escritas con amor y nostalgia— en lugares que están al otro lado del mar. Pensé en las mesas y cajones, en clósets, respaldos y tocadores, objetos que viven con nosotros que alguna vez fueron del aire, de la luz, de la tierra.

Fotografía de enero del 2013.
Árbol que está a un costado del
asta de la bandera en Liverpool.
Mérida, Yucatán.
¿No es maravilloso que de algo tan pequeño, como lo es una semilla, haya salido tanto tronco, tantas hojas, tanta flor que primero da sombra y luego alfombra? ¿Quién llenó de primaveras este enero? ¿Quién nos querrá tanto, como la tierra y el aire a cada Maculí en flor, para sacar lo mejor de nosotros, logrando en nuestras ramas hipnótico esplendor?