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lunes, 23 de septiembre de 2013

Melody Gardot, una alquimista del jazz


Melody Gardot
Por Addy Góngora Basterra (*)
Publicado en el Diario de Yucatán.

Llevo semanas hechizada por Melody Gardot.

Es un deleite lo que logra con sus músicos, espectáculo sinónimo de gozo, porque eso provoca la voz de esta mujer que canta con el capricho de una diosa. Enamora el talento de sus veintiocho años —tan diferente a cantantes estadounidenses de su edad— que la ha llevado a los mejores teatros y festivales del mundo.

Así como Frida Kahlo pintó su dolor, Melody Gardot transformó el suyo en melodía, obteniendo virtud de una desgracia. A ambas un accidente les cambió la vida. Frida tenía dieciocho años cuando su cuerpo vivió una tragedia a bordo de un tranvía; Melody tenía diecinueve cuando, montando bicicleta, un automóvil la atropelló. En una sociedad como la nuestra ambas serían señaladas como mujeres “discapacitadas” y sin embargo, cada una a su manera, ha hecho lo que muchas personas no podemos hacer. Tras la experiencia del dolor y la cercanía a la muerte, resignificaron sus vidas al ser alquimistas de lo que su cuerpo padecía.

Melody Gardot es por sí misma el espectáculo. Embelesa su finura, el júbilo con el que toca el piano, la elegancia con la que abraza la guitarra, la galanura con la que se acomoda el cabello, siempre diferente, para cantar; la cortesía con la que saluda al público en francés, el respeto y la admiración que expresa por sus músicos, todos ellos prodigiosos y apasionados —¡qué placer es verlos hacer lo que les gusta! —, amalgama de primer nivel que le da a sus conciertos la categoría de imperdibles. Porque Melody Gardot es de esas cantantes a las que hay que ver, no basta escucharla, no, hay que verla, hay que admirar su salud vuelta belleza melódica, su voz como una dádiva para quienes tengamos la fortuna de disfrutarla ya sea en una butaca del Olympia de París o a través de youtube, donde para nuestra fortuna podemos encontrar grabaciones, con excelente calidad, de sus presentaciones.

El jazz es un género exigente y Melody Gardot lo engalana, lo luce, lo lleva por el mundo en los pasos que acompaña el bastón que le da seguridad y que magníficamente suple con el piano o la guitarra, instrumentos que no solamente la equilibran, sino que reafirman su lugar en el mundo.

Melody Gardot en sesión de fotos para la revista Vogue

Melody Gardot —cuya mirada protege con gafas oscuras— no solo canta, también compone temas que la sitúan al nivel de grandes creadores, inventora de emociones, sonidos, sensaciones; es una viajera incansable que toma lo mejor de cada lugar que visita, por eso Lisboa, Buenos Aires, Marruecos, España, Brasil se derraman en su música y en sus composiciones. En su música encontramos reminiscencias del fado, de la samba, morna, flamenco y bossa nova; la influencia de Elis Regina, Duke Ellington, Stan Getz, Amália Rodrigues, Sarah Vaughan y Ray Charles en una voz que quizá para algunos atisbe la esencia de la inolvidable Judy Garland.

Cuando canta, Melody Gardot puede tener cualquier edad y ser de cualquier lugar del mundo. Ni su edad ni su nacionalidad ni el idioma son límite para todo lo que ella es capaz. Podemos escucharla en “Mira” o “Baby I´m a fool” de su autoría y sentirnos encantados, como sucede también con “Somewhere over the rainbow” en una versión alegre y diferente; o su interpretación de “La vie en Rose” con firma propia o “Sodade” de Cesaria Evora con sentimiento tal que la vuelve anacrónica.

El arte y la música son alianza de sobrevivencia, curan el alma, porque crear es reinventar, sembrar testimonio de existir. Melody Gardot personifica lo anterior, sirena de escenario que escuchamos fascinados en cada canción con la que honra y celebra la vida.



Al menos una vez por semana descubro una canción o un artista que desconocía. Bondades de la tecnología. Me gusta saber que hay sonidos a los que un día llegaré, que siempre hay algo más, algo que hoy ignoro pero que anda por ahí derrochando para otros su belleza, tal como lo ha hecho para mí Melody Gardot en estas tardes de lluvia y jazz.- Mérida, Yuc.


 (*) Licenciada en Letras Hispánicas y Profesora de Historia del Arte.



Link al video de "Mira"






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