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domingo, 29 de septiembre de 2013

¡Muchas gracias!

Click aquí para acceder al álbum de fotos
donde están las postales.

Gracias a Berenice Rangel por el diseño
de las tarjetas conmemorativas del VI Aniversario. 



viernes, 27 de septiembre de 2013

VI Aniversario de Letranías

¡Gracias a todos los lectores! 

Click en el siguiente enlace para ir a la versión digital de las postales:

Oiga Mire Lea

La vida preestablecida por el género


Fotografía de © Hartmut Loebermann


Por Addy Góngora Basterra. 


Niño-Niña, éste es el relato que te acompañará toda la vida.

Eres tan sólo un deseo, Niña-Niño. No eres célula aún y los demás ya buscan, ya sueñan ya proyectan la vida que tendrás, hembra varón, hablan de ti como si te conocieran, varón hembra, huesos y carne serás. Sangre serás. El sexo determinará tus días. Bastará que otros conozcan esa breve parte de tu cuerpo para sembrar expectativas y decidir lo que creerán mejor para tu vida.

Ahora, al mundo que vendrás, Niño-Niña, es urgente saberlo todo y todo puede hallarse en una página web. Vivimos en la era donde hay un click entre la duda y el saber. Basta pulsar enter o dar un golpecito con el dedo índice sobre una pantalla para salir de la ignorancia ¡Plop! como palomitas en el sobre que se hincha dentro del microondas, estalla el conocimiento en los cerebros: bienvenido al siglo de lo instantáneo.

Pero tú, Niña-Niño, no eres fuente que se encuentre en internet. Tu sexo pequeño, Niña-Niño, sólo puede detectarse a través del eco de luz de un transductor espiando el vientre donde duermes. ¡Ahí están los genitales! dice una voz que anuncia la bienaventuranza del arribo de Niña-Niño a la pareja que tanto deseaba que fueras Niña-Niño. ¡Al fin! dice la madre, ¡Al fin! exclama el padre. Y el mundo familiar se llena de bonanza porque han sido escuchadas las plegarias: ya viene a casa Niña-Niño, pequeña vida tan deseada.

Entonces dará inicio, Niña-Niño, la peregrinación hacia el nombre con el que tu mundo te identificará; el nombre bajo el que alguien parecido a ti, Niña-Niño, te amará; el nombre con el que irás a la escuela y con el que irás a trabajar; el nombre que aparecerá en actas, sobres, documentos de identidad, periódicos, páginas de internet, el nombre con apellido, Niña-Niño, que te echará a rodar por ciudades y países en los que te cuestionarás y reiventarás.

Ese es el comienzo del porvenir, Niña-Niño: el ultrasonido. Esa visión determinará el camino que cumplirás ¡será hembra varón! Así, los que han empezado a amarte sin que tú lo sepas, podrán llegar a ti con un obsequio acorde al sexo que el doctor develó. En esta vida todo tiene su color: banderas, polos, géneros.

Hasta que un día, Niño-Niña, lloras a la vida.

En torno a ti y a tu sexo recién nacido se abre la vida establecida para el género en el que tu cuerpo encaja. Pero crecerás, Niño-Niña, y varias veces te preguntarás si tu cuerpo encaja en el género que la sociedad te otorga. Pero vivirás, Niño-Niña, y varias veces te dolerá la vida establecida para el género en el que no encajas.

Como tienes pocos años y aún no piensas —¿de verdad no se piensa? ¿será posible que al crecer todos experimentemos la tristeza de olvidar para sobrevivir en una sociedad que nos contagia su amnesia?—, los adultos decidirán por ti. Te vestirán como Niño-Niña se viste, porque hay prendas que Niña-Niño no se debe poner, eso es de Niño-Niña. Jugarás los juegos que sólo están permitidos para Niña-Niño, porque Niño-Niña no debe jugar con muñecas y porque Niña-Niño no debe jugar con soldados. Tú, Niño-Niña, no lo comprenderás, pensarás… ¿qué tiene de malo si a Niña-Niño le gustan los soldados, qué tiene de malo si a Niño-Niña le gusta cocinar? Será ironía, Niño-Niña, porque para ti no existe el concepto de “maricón” ni “marimacho”, pero será algo, Niña-Niño, que te dolerá al escuchar con los años.

A la gente estas palabras se les han instalado en los labios y las sueltan como disparos.

Niña-Niño… el mundo es tan raro.

@letranias

Publicado en el Diario de Yucatán.

martes, 24 de septiembre de 2013

Mi olor a ti


Marilyn Monroe perfumándose con Chanel No. 5 en su habitación del Hotel Ambassador, NY.
Fotografía del archivo de © Michael Ochs. 1 de marzo de 1955. 

Leopoldo Alas Mínguez
De "La posesión del miedo".

Toda mi ropa huele a cuando estabas.
Sería al abrazarte -no lo entiendo-
o que estuviste cerca y se quedó prendido.
Si arrimo mi nariz al hombro o a la manga,
te respiro.
Al ponerme la chaqueta, en la solapa,
y en el cuello de un jersey que no abriga.
Aroma de placer, de feromonas,
de recostarme en ti mientras dormías.
Por mucho que la lave, mi ropa lo conserva:
es un perfume dulce que me alivia
como vestir mi carne con tu piel.
Y está durando más que mi recuerdo.
Tu rostro en mi memoria se disipa,
casi puedo decir que he olvidado tu cuerpo
y sigo respirándote en las prendas
que, al tiempo que me visten, te desnudan.
Pero la ropa es mía.
De tanto olerte en mí, tu olor es mío.

Tu olor era mi olor desde el principio,
fue siempre de mi cuerpo, no del tuyo,
de un cuerpo que lo tengo a todas horas
para quererlo entero como jamás te quise
y olerlo de los pies a la cabeza.
Es el olor de todas mis edades,
del niño absorto y puro,
del claro adolescente eléctrico y espeso,
de un joven con insomnio que soñaba
fantasmas del amor, y es también el olor
que al transpirar mis sueños
dejaron en las sábanas.

Quién sabe tú a qué aspiras sin este efluvio mío,
sin mi esencial fragancia.
Estando en compañía, serás siempre la ausente
igual que si te fueras o no hubieras llegado.
Pues no olerás a nada, no dejarás recuerdo
ni podrás despertar auténtico deseo
ni embalsamar las yemas de los dedos
que un día te acaricien
con un perfume físico y concreto.
Serás para el olfato de los otros
como un espejo para los vampiros.
Y yo atesoraré con más fe que codicia
este perfume dulce de mi cuerpo
que descubrí contigo.
Si quieres existir, respíralo de nuevo.

Elizabeth Taylor y Jane Powell en una escena de la película "A date with Judy", 1948.
Fotografía de © Underwood & Underwood


lunes, 23 de septiembre de 2013

Melody Gardot, una alquimista del jazz


Melody Gardot
Por Addy Góngora Basterra (*).

Llevo semanas hechizada por Melody Gardot.

Es un deleite lo que logra con sus músicos, espectáculo sinónimo de gozo, porque eso provoca la voz de esta mujer que canta con el capricho de una diosa. Enamora el talento de sus veintiocho años —tan diferente a cantantes estadounidenses de su edad— que la ha llevado a los mejores teatros y festivales del mundo.

Así como Frida Kahlo pintó su dolor, Melody Gardot transformó el suyo en melodía, obteniendo virtud de una desgracia. A ambas un accidente les cambió la vida. Frida tenía dieciocho años cuando su cuerpo vivió una tragedia a bordo de un tranvía; Melody tenía diecinueve cuando, montando bicicleta, un automóvil la atropelló. En una sociedad como la nuestra ambas serían señaladas como mujeres “discapacitadas” y sin embargo, cada una a su manera, ha hecho lo que muchas personas no podemos hacer. Tras la experiencia del dolor y la cercanía a la muerte, resignificaron sus vidas al ser alquimistas de lo que su cuerpo padecía.

Melody Gardot es por sí misma el espectáculo. Embelesa su finura, el júbilo con el que toca el piano, la elegancia con la que abraza la guitarra, la galanura con la que se acomoda el cabello, siempre diferente, para cantar; la cortesía con la que saluda al público en francés, el respeto y la admiración que expresa por sus músicos, todos ellos prodigiosos y apasionados —¡qué placer es verlos hacer lo que les gusta! —, amalgama de primer nivel que le da a sus conciertos la categoría de imperdibles. Porque Melody Gardot es de esas cantantes a las que hay que ver, no basta escucharla, no, hay que verla, hay que admirar su salud vuelta belleza melódica, su voz como una dádiva para quienes tengamos la fortuna de disfrutarla ya sea en una butaca del Olympia de París o a través de youtube, donde para nuestra fortuna podemos encontrar grabaciones, con excelente calidad, de sus presentaciones.

El jazz es un género exigente y Melody Gardot lo engalana, lo luce, lo lleva por el mundo en los pasos que acompaña el bastón que le da seguridad y que magníficamente suple con el piano o la guitarra, instrumentos que no solamente la equilibran, sino que reafirman su lugar en el mundo.

Melody Gardot en sesión de fotos para la revista Vogue

Melody Gardot —cuya mirada protege con gafas oscuras— no solo canta, también compone temas que la sitúan al nivel de grandes creadores, inventora de emociones, sonidos, sensaciones; es una viajera incansable que toma lo mejor de cada lugar que visita, por eso Lisboa, Buenos Aires, Marruecos, España, Brasil se derraman en su música y en sus composiciones. En su música encontramos reminiscencias del fado, de la samba, morna, flamenco y bossa nova; la influencia de Elis Regina, Duke Ellington, Stan Getz, Amália Rodrigues, Sarah Vaughan y Ray Charles en una voz que quizá para algunos atisbe la esencia de la inolvidable Judy Garland.

Cuando canta, Melody Gardot puede tener cualquier edad y ser de cualquier lugar del mundo. Ni su edad ni su nacionalidad ni el idioma son límite para todo lo que ella es capaz. Podemos escucharla en “Mira” o “Baby I´m a fool” de su autoría y sentirnos encantados, como sucede también con “Somewhere over the rainbow” en una versión alegre y diferente; o su interpretación de “La vie en Rose” con firma propia o “Sodade” de Cesaria Evora con sentimiento tal que la vuelve anacrónica.

El arte y la música son alianza de sobrevivencia, curan el alma, porque crear es reinventar, sembrar testimonio de existir. Melody Gardot personifica lo anterior, sirena de escenario que escuchamos fascinados en cada canción con la que honra y celebra la vida.



Al menos una vez por semana descubro una canción o un artista que desconocía. Bondades de la tecnología. Me gusta saber que hay sonidos a los que un día llegaré, que siempre hay algo más, algo que hoy ignoro pero que anda por ahí derrochando para otros su belleza, tal como lo ha hecho para mí Melody Gardot en estas tardes de lluvia y jazz.- Mérida, Yuc.


Publicado en el Diario de Yucatán.


Link al video de "Mira"






sábado, 21 de septiembre de 2013

Convocatoria al VI Aniversario de Letranías

Ilustración de Tatifer.


Lectores, seguidores y amigos de Letranías:

El próximo viernes 27 de septiembre serán seis años de Letranías, es decir, seis años de compartir pequeñas dosis de literatura, arte, música; seis años de acercar fragmentos de libros a personas con la intención de que después las personas se acerquen a los libros.

A diferencia de aniversarios anteriores, esta ocasión Letranías saldrá del plano virtual para llegar a un plano real, es decir, ya no un monitor de computadora ni un teléfono celular. Esta vez estaremos en papel.

¿Cómo será esto?
A través de ustedes.

¿De qué manera? 
De la siguiente: quienes deseen formar parte de esta locura, envíenme por favor un fragmento breve que les guste mucho de algún libro, un microrrelato o versos predilectos de alguno de sus poemas favoritos.

Por motivo de espacio, les pido que no sean más de 100 palabras. Aquí les van algunos ejemplos:

Ejemplo 1

(Fragmento corto)
“La música sólo es música cuando alguien la escucha, el trazo dibujo cuando alguien lo ve, la letra poema cuando alguien la lee, un truco de magia cuando alguien cree en él”

(Nombre del autor) Eliseo Alberto
(Referencia de donde se tomó el fragmento) Del libro “La eternidad por fin comienza un lunes”.

(Nombre de ustedes) Fragmento predilecto de Alicia Ayora Talavera, seguidora de Letranías en Mérida.


Ejemplo 2

"La gente siempre cree que la felicidad es algo que se pierde en la distancia —pensó Francie— una cosa complicada y difícil de conseguir. Sin embargo, ¡qué pequeñas son las cosas que contribuyen a ella! un lugar para refugiarse cuando llueve, una taza de café fuerte cuando una está abatida, un cigarrillo que alegre a los hombres, un libro para leer cuando una se encuentra sola, estar con alguien a quien se ama. Ésas son las cosas que hacen la felicidad".

Betty Smith (1897), novelista estadounidense.
Fragmento del libro "Un árbol crece en Brooklyn".

Fragmento predilecto de Alicia Carrasco, lectora y seguidora de Letranías en España.


Ejemplo 3

“Pues me han salido en la cara tus ojos
y a ti en el rostro mi boca,
y no sé cuando te miro si eres tú quien me mira
ni cuando tú me besas
si soy yo quien te ha besado”.

Carilda Oliver Labra
Fragmento del poema “Guárdame el tiempo”.

Versos favoritos de Addy Góngora Basterra, lectora y seguidora de Letranías en Mérida.


Ahora… ¿qué sucederá con sus frases y versos?
Haré tarjetas impresas en papel con diseño especial y el logo de Letranías… que desde hace unos meses es marca registrada. He estado esperando ansiosamente la oportunidad de estrenarlo y qué mejor que el aniversario para hacerlo. Adentro de las tarjetas estará lo que cada uno de ustedes me envíe.

¿Qué pasará con estas tarjetas?
He hecho una alianza con algunos lugares de Mérida, Yucatán., la ciudad en la que vivo. Estos lugares son sitios que apoyan la iniciativa de Letranías, es decir, la difusión de Arte, Literatura y Cultura. A saber: los restaurantes Manjar Blanco, Cafetería Pop, El Pórtico del Peregrino, Amaro y Acqua. En cada uno de estos lugares, el viernes 27 de septiembre de 2013 los meseros obsequiarán las tarjetas a modo de degustación a cada uno de los comensales. También se ha unido el Centro Cultural Tapanco, donde se entregarán a quienes asistan a la función de esa fecha. El sábado 28, durante el Slow Food Yucatán las tarjetas se regalarán en la mesa de “Monique´s Bakery”, así como también en el restaurante del mismo nombre.

Esta es una manera de agradecerle, a cada uno de ustedes, su mirada lectora y su presencia en Letranías, así como también un intento creativo por acercar a más personas al arte, a la literatura, a la hermosura cotidiana que a veces se nos escapa.

Quien desee compartir, puede enviarme sus palabras a esta cuenta: addy@letranias.com 
Por cuestión de diseño e impresión, la recepción de las colaboraciones será hasta el miércoles 25 de septiembre a las 18:00 horas.

¡Muchas gracias!

Addy Góngora Basterra
Letranías


Nelson Mandela

"No hay nada como volver a un lugar que no ha cambiado, para darte cuenta de cuánto has cambiado tú."

Nelson Mandela
Fotografía de © Hans Gedda

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Pintor de lluvia


Igor Mudrov (1968). Pintor ruso.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Los latidos de la humanidad

Hay un lugar en Buenos Aires que se llama “La Viruta”,
sitio fascinante para quienes amamos bailar. Y ver bailar (...)
La pista de baile era un mar y toda esa gente bailando un cardumen
llevado por la marea musical, un espectáculo sonoro y visual
que me regocijaba el alma...
@letranias


Fotografía tomada de www.lavirutatango.com

Addy Góngora Basterra (*)
Publicado en el Diario de Yucatán .

Hay sonidos de los que no podemos escapar, escuchamos de manera inevitable lo que nos rodea: el motor del coche del vecino, ladridos, conversaciones de mesas contiguas, alertas de celulares; hay sonidos a los que nos acostumbramos, como la estela que deja el tren cuando pasa, el repiquetear de la lluvia, el rumor motorizado de avenidas, las aspas del ventilador, el murmullo de una conversación. o sonidos peregrinos, como la fronda de los árboles cuando los mueve el viento y el canto de pájaros que vuelan cada tarde hacia ellos.

A diferencia de los ojos, no podemos bloquear voluntariamente la audición ni cubrirnos los oídos como nos cobijamos la mirada con los párpados. Hasta que se inventaron los audífonos en los que nos sumergimos, sonoros paraísos artificiales siempre a mano; nos metemos en ellos y oímos lo que elegimos escuchar, dejando fuera de nuestro alcance los sonidos ambientales.

Hay un lugar en Buenos Aires que se llama “La Viruta”, sitio fascinante para quienes amamos bailar.

Y ver bailar.

Cuando uno pasa por la calle no se imagina lo que hay en el subsuelo, porque el lugar al que me refiero es algo así como un gran sótano adaptado para salón de baile donde no solamente bailan profesionales, también hay clases para los que quieran aprender tango, milonga, salsa y rock&roll. Me gustaba ir ahí, sentarme y observar el espectáculo de la música moviendo cuerpos abrazados.

Recuerdo una ocasión en la que miré con detalle el movimiento de los pies de quienes bailaban tango. Como es un lugar cerrado, no fue difícil percibir el sonido que brotaba de la fricción de los zapatos con el piso. ¿Cómo no había percibido algo tan obvio? Supongo que al centrar mi atención auditiva en escuchar la música de la Orquesta, descartaba todo lo demás. ¿Cuántos sonidos descubriríamos si le prestáramos atención a lo que está ahí, tan evidente, pero que distraemos con algo diferente?

Mirar el movimiento de los pies fue asomarme al tango por una rendija que no conocía, una perspectiva diferente para disfrutar, porque me di cuenta que el sonido de los zapatos al deslizarse evocaba al oleaje. La pista de baile era un mar y toda esa gente bailando un cardumen llevado por la marea musical, un espectáculo sonoro y visual que me regocijaba el alma. Mi soledad de muchacha extranjera se alegraba al ver girar a las parejas que más de una ocasión fueron hipnótico motivo de desvelo.

Qué importante es escuchar, qué significativos pueden ser los sonidos. Por eso después de ciertas canciones algo en nosotros no vuelve a ser lo de antes. La música nos cambia la vida. A través de ella podemos llegar a donde no logramos llegar con las manos, tocamos de manera diferente a las personas a través de lo que se interpreta en un instrumento y a través de lo que cantamos.

Pensaba en eso el viernes pasado durante el concierto inaugural de la Vigésima Temporada de la Orquesta Sinfónica de Yucatán (OSY). Me sentí feliz escuchando. La música que no tiene letra dice lo que sentimos por dentro cuando la escuchamos, incluso lo que no sabemos nombrar, aquello que nos deja absortos de belleza, aquello que nos conmueve, que nos anuda la garganta y nos barniza la mirada. ¿Qué es para mí el Danzón no. 2? Veracruz, la tierra donde nací. ¿Qué significa para mí Moncayo? Patria musical: mi sangre mexicana es la trompeta con sordina del Huapango.

Hay pasiones que se contagian y la música es una de ellas, quizá por eso al pianista yucateco Manuel Escalante —invitado de la OSY— le llovieron los aplausos la semana pasada. Mientras tocaba el piano me enamoraba de la vida y fue una de las ocasiones en las que he querido bendecir y agradecer el poder escuchar.

Nuestra capacidad para saborear con el oído todo aquello que suena en la polifonía diaria es un privilegio, como también lo es poder acercarnos a la música a través de los audífonos, lupa de los sonidos, estetoscopio del mundo contemporáneo con el que oímos, nota por nota, los latidos de la humanidad.- Mérida, Yucatán.

(*) Licenciada en Letras Hispánicas y Profesora de Historia del Arte.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Cleopatra

... tu andar por la alcoba
llevando la desnudez como un manto que te fuera debido.
En tus manos también está esa señal de poder,
ese aire que las sirve y obedece
cuando defines las cosas
y les indicas su lugar en el mundo.

Álvaro Mutis
Poeta Colombiano


Cleopatra en la fachada del Museo Egipcio en El Cairo.
Fue la última reina  de Egipto, perteneciente a la Dinastía Ptolemaica,
también conocida como la Dinastía Lágida.

HIJA ERES DE LOS LÁGIDAS

Álvaro Mutis, poeta colombiano.

Tomado del libro “Summa de Maqroll el Gaviero: Poesía Reunida”.

Hija eres de los Lágidas.
Lo proclaman la submarina definición de tu rostro,
tu piel salpicada por el mar en las escolleras,
tu andar por la alcoba
llevando la desnudez como un manto que te fuera debido.
En tus manos también está esa señal de poder,
ese aire que las sirve y obedece
cuando defines las cosas
y les indicas su lugar en el mundo.
En un recodo de los años,
de nuevo, intacto,
sin haber rozado siquiera
las arenas del tiempo,
ese aroma que escoltaba tu juventud
y te señalaba ya como auténtica heredera
del linaje de los Lágidas.
Me pregunto cómo has hecho
para vencer el cotidiano uso
del tiempo y de la muerte.
Tal vez éste sea el signo cierto
de tu origen, de tu condición de heredera
del fugaz Reino del Delta.
Cuando mis brazos se alcen
para recibir a la muerte,
tú estarás allí, de nuevo, intacta,
porque así serás siempre,
porque hija eres del linaje de los Lágidas.


Para saber más sobre los Lágidas, click aquí

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Once de septiembre


Memorial al 11 de septiembre en Nueva York



Cristina Peri Rossi
Poeta Uruguaya.

El once de septiembre del dos mil uno
mientras las Torres Gemelas caían,
yo estaba haciendo el amor.
El once de septiembre del año dos mil uno
a las tres de la tarde, hora de España,
un avión se estrellaba en Nueva York,
y yo gozaba haciendo el amor.
Los agoreros hablaban del fin de una civilización
pero yo hacía el amor.
Los apocalípticos pronosticaban la guerra santa,
pero yo fornicaba hasta morir
—si hay que morir, que sea de exaltación—.
El once de septiembre del año dos mil uno
un segundo avión se precipitó sobre Nueva York
en el momento justo en que yo caía sobre ti
como un cuerpo lanzado desde el espacio
me precipitaba sobre tus nalgas
nadaba entre tus zumos
aterrizaba en tus entrañas
y vísceras cualesquiera.
Y mientras otro avión volaba sobre Washington
con propósitos siniestros
yo hacía el amor en tierra
—cuatro de la tarde, hora de España—
devoraba tus pechos tu pubis tus flancos
hurí que la vida me ha concedido
sin necesidad de matar a nadie.
Nos amábamos tierna apasionadamente
en el Edén de la cama
—territorio sin banderas, sin fronteras,
sin límites, geografía de sueños,
isla robada a la cotidianidad, a los mapas
al patriarcado y a los derechos hereditarios—
sin escuchar la radio
ni el televisor
sin oír a los vecinos
escuchando sólo nuestros ayes
pero habíamos olvidado apagar el móvil
ese apéndice ortopédico.
Cuando sonó, alguien me dijo: Nueva York se cae
ha comenzado la guerra santa
y yo, babeante de tus zumos interiores
no le hice el menor caso,
desconecté el móvil
miles de muertos, alcancé a oír,
pero yo estaba bien viva,
muy viva fornicando.
“¿Qué ha sido?”, preguntaste,
los senos colgando como ubres hinchadas.
“Creo que Nueva York se hunde”, murmuré,
comiéndome tu lóbulo derecho.
“Es una pena”, contestaste
mientras me chupabas succionabas
mis labios inferiores.
Y no encendimos el televisor
ni la radio el resto del día,
de modo que no tendremos nada que contar
a nuestros descendientes
cuando nos pregunten
qué estábamos haciendo
el once de septiembre del año dos mil uno,
cuando las Torres Gemelas se derrumbaron sobre Nueva York.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Peeping Tom

A veces me pregunto qué habrá sido de ti.
Y si ahora en tus noches junto a un cuerpo
vuelve la vieja escena
y todavía espías nuestros besos.

Jaime Gil de Biedma


¿Quién se resiste a ser espía del instante al que se aproxima 
el mármol que quiere ser beso? 
@letranias

Detalle de "Cupido y Psique".
Escultura en mármol de Antonio Cánova.
Se encuentra en el Museo del Louvre.
Fotografía © Lynn Goldsmith.


Peeping Tom

Jaime Gil de Biedma

Poeta Español (1929 - 1990).

Ojos de solitario, muchachito atónito
que sorprendí mirándonos
en aquel pinarcillo, junto a la Facultad de Letras,
hace más de once años,

al ir a separarme,
todavía atontado de saliva y de arena,
después de revolcarnos los dos medio vestidos,
felices como bestias.

Te recuerdo, es curioso
con qué reconcentrada intensidad de símbolo,
va unido a aquella historia,
mi primera experiencia de amor correspondido.

A veces me pregunto qué habrá sido de ti.
Y si ahora en tus noches junto a un cuerpo
vuelve la vieja escena
y todavía espías nuestros besos.

Así me vuelve a mí desde el pasado,
como un grito inconexo,
la imagen de tus ojos. Expresión
de mi propio deseo.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Hawakati y Ajtsikbal


Por Addy Góngora Basterra.
Publicado en el Diario de Yucatán.

I

Antes de aprender a leer literatura, aprendí a escucharla. Me acerqué a los libros a través de versos y fragmentos leídos en voz alta. Me enamoré de cómo sonaban las palabras y tuve la fortuna de estudiar una carrera donde pude darle rienda suelta a ese amor: Letras Hispánicas.

Ahí tuve la voz de profesores que entonaban párrafos de tal manera que ahora, al releerlos en soledad, vuelvo a lo que fueron esas tardes de universidad. En un salón de clase me apasioné por Simón Bolívar a través de una mujer de Mar del Plata, quien con su acento argentino hablaba del Libertador como quien habla de un amante o como si fuera su reencarnación. Siembra antojo quien sabe contar historias, seduce, contagia. Por eso sobrevivió Scherezada, porque supo narrar su salvación ante el sultán que cada noche se daba cita para escucharla.

II

Así como hay personas que toman fotografías cuando viajan, hay personas que toman palabras de los libros que leen. Una de las palabras que recientemente extraje de una lectura es Hawakati. En tinta negra la escribí en un lugar donde pudiera verla, porque no quería olvidarla. Hawakati es más que una palabra, es una persona. Y es más que una persona, es el prodigio de la fantasía, la encarnación de los sueños, porque Hawakati es un contador de historias, según la tradición oral oriental.

Durante días busqué su equivalente en maya. Le pedí por favor a quien tiene el diccionario hecho por Alfredo Barrera Vázquez que la buscara; tuve acercamientos, como Paap Kan, que significa “contar cuentos y parlar mucho”. Después pensé que si esa palabra existía posiblemente no estaría en un diccionario, sino en la tradición oral, es decir, en la gente. Hay palabras que no están en el papel pero sí en la experiencia de las personas que las viven y que las usan diariamente.

III

—Ajtsikbal.
Esa fue la palabra que escuché al otro lado del teléfono.
Si alguien podía conocer la palabra en maya para un contador de historias, esa persona debía ser Fidencio Briceño Chel, maya hablante, profesor e investigador.
—¿Ajtsikbal? —repetí. ¿Cómo la traducirías?
—Es alguien que platica, pero en realidad es más que eso. Ajtsikbal es la persona que genera el respeto por la palabra -me dijo. Alguien que no solamente cuenta, sino quien lleva en su relato una enseñanza de por medio y un respeto por el otro.

IV

La pasión con la que se comparte lo que se sabe y lo que se piensa, la pasión con la que se lee es lo que provoca el eco y deja huella en quien escucha. Es sello de identidad la forma como pronunciamos, así como a un cantante la interpretación de cierto tema puede consagrarlo o derrumbarlo. Nada cautiva más que una historia bien contada; tal vez por eso recuerdo con tanta precisión clases que tuve hace años con profesores que utilizaron relatos para su enseñanza y aquellos que leyeron en voz alta. Volvieron inolvidables fragmentos y versos que recuerdo con la misma facilidad que el estribillo de una canción.

A veces, al pasar la mirada por párrafos o poemas a los que otros le pusieron sonido regreso a un lugar querido y perdido. Encuentro mi nostalgia, porque a esas letras está fija una pronunciación. Hay páginas que tienen la misma magia del caracol de mar al que se acerca el oído para escuchar el oleaje: oímos con los ojos voces lejanas, voces que ya no están.

V

Hay quienes tienen buena memoria y hay quienes tienen buenos recuerdos. También hay quienes fusionan lo anterior con dos ingredientes: realidad e imaginación. Eso es literatura, todo lo anterior en conjugación.

—¿Qué cuentas? —nos decimos al saludarnos.

¿Cuántos Hawakatis resultarían tras ese detonante, leña al fuego para avivar nuestro espíritu Ajtsikbal si nos diéramos la oportunidad de narrarnos y fascinar a los demás? Después de todo, somos seres orales, nos define el lenguaje. Estamos hechos de historias y de átomos, de polvo de estrellas y relatos.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Cien años de Carlos Moreno Medina

Hoy 6 de septiembre se conmemoran cien años del natalicio del poeta yucateco 
Carlos Moreno Medina, autor de estas palabras, destreza creativa  que evoca greguerías.
Compartimos esta selección con la intención de propiciar la lectura 
de una de las voces poéticas más emblemáticas de Yucatán.


Pitahaya
Alcancía de puntos suspensivos.


Cenote
Imagen de oculto espejo
en el convento de agua.


Flamboyán
Paraguas vegetal
en la choza de paja;
estallido de soles diluidos.


Hamaca
Media luna del Sueño.


Nancen
Ombligo aromático de oro.



Filigrana
Los dedos de la luna
anudaron tu cuello. 


Jícama
Trompo de agua en el hilo
que va trenzando mi tierra.



Comparto también estos enlaces para quien tuviera interés por conocer sobre la vida y la obra de CMM.
- Nació hace un siglo, por Roger Cicero Mac-Kinney.
Carlos Moreno Medina, a 100 años de su natalicio, por Jorge Cortés Ancona
- Escritos periodísticos de un poeta, escrito por Manuel J. Tejada Loría.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Catedral de Mérida

Lo que encuentro y admiro mientras estoy distraída, 
mientras espero, mientras me doy un respiro. 
La vida frente a mí con su belleza 
y la Catedral de Mérida con su esplendor de siglos. 
@letranias

martes, 3 de septiembre de 2013

Esquina amarilla



Esquina Amarilla
Centro Histórico de Mérida tras una mañana de lluvia.
Fotografía: © Addy Góngora Basterra, 2013.


A más de cuatro siglos de nacida,
Mérida, te contemplo y te respiro,
y no puedo evitar que algún suspiro
exhale mi poesía por tu vida.
(...)

Beso pétalo a pétalo tus flores
y se perfuma el beso y se matiza;
beso tus tardes, y se me idealiza
el beso por besar tantos colores.

Y es así que me lleno de esplendores,
Mérida, por mitad blanca y cobriza;
niña, doncella o maternal mestiza,
¡fiesta de pueblo echando voladores!



Roger Cicero Mac-Kinney, poeta yucateco.
Fragmento del poema: "Mérida íntima".