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jueves, 15 de marzo de 2012

Las palabras son barcos

Obra de Harald Sund

El amor


De Luis García Montero (1958). Poeta español.

Las palabras son barcos
y se pierden así, de boca en boca,
como de niebla en niebla.
Llevan su mercancía por las conversaciones
sin encontrar un puerto,
la noche que les pese igual que un ancla.

Deben acostumbrarse a envejecer
y vivir con paciencia de madera
usada por las olas,
irse descomponiendo, dañarse lentamente,
hasta que a la bodega rutinaria
llegue el mar y las hunda.

Porque la vida entra en las palabras
como el mar en un barco,
cubre de tiempo el nombre de las cosas
y lleva a la raíz de un adjetivo
el cielo de una fecha,
el balcón de una casa,
la luz de una ciudad reflejada en un río.

Por eso, niebla a niebla,
cuando el amor invade las palabras,
golpea sus paredes, marca en ellas
los signos de una historia personal
y deja en el pasado de los vocabularios
sensaciones de frío y de calor,
noches que son la noche,
mares que son el mar,
solitarios paseos con extensión de frase
y trenes detenidos y canciones.

Si el amor, como todo, es cuestión de palabras,
acercarme a tu cuerpo fue crear un idioma.

Más de Luis García Montero en: 
www.luisgarciamontero.com 

miércoles, 14 de marzo de 2012

Doc Comparato



La creatividad puede ser descrita como un abandono de todas las certezas. El psicólogo Abraham Maslow observó que por lo general la gente no tiene coraje para enfrentar el papel en blanco, es decir, tiene miedo a la incertidumbre, a no saber lo que va a suceder. Él dice que las personas creativas son precisamente aquellas que enfrentan esa incertidumbre.

Ingmar Bergman dio un perfecto ejemplo de ese proceso que sucede cuando está sentado y aparentemente sin hacer nada: “Tomo todas las decisiones basándome en mi intuición. Tiro un dardo en la oscuridad: eso es la intuición. Después mando a un ejército para recuperar el dardo: eso es el intelecto".

Mozart, escribió a un amigo que no sabía cómo una idea llegaba a él, pero sabía que durmiendo la idea no llegaría. Entonces, no dormía, pasando las noches en vela a la espera de que bajase la idea. Y de esos hilos de música que surgían en medio de la noche, el tejía sus sinfonías, agradeciendo al creador, no por las ideas sino por la capacidad de no olvidar los sonidos que había escuchado durante la vida.

Ya Tchaikovsky decía que debemos ser muy pacientes, que debemos esperar la inspiración. Pero lo que él consideraba como muy importante era vencer la desinclinación, la parálisis, el dejar para mañana, puesto que esa desinclinación era simplemente el miedo al papel en blanco.

Y para completar, el testimonio de un científico, Albert Einstein, en "What I believe" (1930):

“La cosa más linda que podemos experimentar es el misterio. Él es la fuente de todo arte y ciencia verdaderas. Aquel para quien esa emoción es extraña, incapaz de soltar la imaginación y de quedarse extasiado, es como si fuera un muerto: sus ojos están cerrados…”
Sí, abandonar las certezas es aceptar el riesgo del misterio, es adentrarnos en zonas de nuestro ser donde todo es incierto, es enfrentarnos al miedo de no saber qué hacer con la materia fluida, con la materia viva que nos habita. Por eso, tal vez, Nelson Rodriguez haya comparado el acto de convertirse en dramaturgo a un salto mortal.

Finalizando: alguien dijo (creo que fue Ezra Pound) que el artista es 10% de talento y 90% de trabajo duro. Ésa es la única verdad. Nos levantamos y, con o sin inspiración, tenemos que sentarnos y escribir, porque hay una producción en marcha.

Doc Comparato, Guionista Brasileño.

martes, 13 de marzo de 2012

El chofer de Einstein



Van dos anécdotas de Albert Einstein. Me cae bien, tenía buen sentido del humor. Mañana catorce de marzo se cumplen 133 años de su nacimiento... célebre piscis, E=mc2.


Primera anécdota:

Cierta vez Einstein coincidió con Charles Chaplin. En el transcurso de la conversación, el físico le dijo al actor:

-Lo que he admirado siempre de usted es que su arte es universal; todo el mundo le comprende y le admira.

A lo que Chaplin respondió:

-Lo suyo es mucho más digno de respeto: todo el mundo lo admira y prácticamente nadie lo comprende.


Segunda anécdota:

Se cuenta que en los años veinte, cuando Albert Einstein empezaba a ser conocido por su Teoría de la Relatividad, era con frecuencia solicitado por las universidades para dar conferencias. Dado que no le gustaba conducir y sin embargo el coche le resultaba muy cómodo para sus desplazamientos, contrató los servicios de un chofer.

Después de varios días de viaje, Einstein le comentó al chofer lo aburrido que era repetir lo mismo una y otra vez.

-Si quiere -le dijo el chofer- lo puedo sustituir por una noche. He oído su conferencia tantas veces que la puedo recitar palabra por palabra.

Einstein estuvo de acuerdo y antes de llegar al siguiente lugar, intercambiaron sus ropas y Einstein se puso al volante.

Llegaron a la sala donde se iba a celebrar la conferencia y como ninguno de los académicos presentes conocía a Einstein, no se descubrió la farsa. El chofer expuso la conferencia que había oído repetir tantas veces a Einstein.

Al final, un profesor en la audiencia le hizo una pregunta. El chofer no tenía ni idea de cuál podía ser la respuesta, sin embargo tuvo una chispa de inspiración y le contestó:

-La pregunta que me hace es tan sencilla que dejaré que se la responda la persona que se encuentra al final de la sala... que es mi chofer.

lunes, 12 de marzo de 2012

Instrumento

Fotografía de Bob Elsdale

Como el saxofonista enamorado del instrumento
cada noche desmonta las partes
y duerme con ellas
como el fotógrafo enamorado de la cámara
cada noche desmonta las piezas
y duerme con ellas


Yo, enamorada de tu cuerpo
cada noche limpio alabo venero tus partes
tus elementos
tus miembros exteriores
tus órganos que suenan como fugas
tus vísceras que palpitan llenas de sangre
tus vértebras dichosamente enhebradas
como las cuerdas de un piano
tus tubas tus arcos tus volutas tus odres
tus cántaros tus cofres tus cuevas
y voluptuosidades.


Y me duermo entre tus piezas
las acaricio en sueños
Las protejo las bendigo las cuido las mimo


Sólo así
a la mañana
podrás volver a ser
la música que amo
y aman todos
la luz y la sombra que buscan los fotógrafos y pintores
Mi ama
y mi señora
aquella a quien pulso como una tecla
y hago sonar para regocijo y deleite
mìo y general
La obra mi obra
tu obra
nuestra
en tanto tú
en tanto yo
en tanto nosotros.


Cristina Peri Rossi.
Poeta uruguaya. 

Lo que nadie sabe

Fotografía de Tamara Reynolds



Mi madre aseguraba que una taza de ruibarbo podía curarlo todo, hasta los males del amor.
Mi padre pensaba que un poco de dinero era mejor que el ruibarbo y el amor (además, podría comprar mucho más que eso).
Cuando yo tenía fiebre o estaba triste ella me daba ruibarbo.
Mi padre me dejaba algunas monedas.
Cuando ella murió él se metió en su cuarto, apagó la luz y sentí que lloraba bajito. Jamás lo había visto hacer esas cosas y el aire empezó a faltarme.
Toqué la puerta y cuando me abrió dejé en su mano una moneda.

John Jairo Junieles (1970) es colombiano.

domingo, 11 de marzo de 2012

Alabando su manera de hacerlo



¡Qué bien se hace contigo, vida mía!


Muchas mujeres lo hacen bien
pero ninguna como tú.


La Sulamita, en la gloria,
se asoma a verte hacerlo.


Y yo le digo que no,
que no nos deje, que ya lo escribiré.


Pero si lo escribiese
te volverías legendaria.


Y ni creo en la poesía autobiográfica
ni me conviene hacerte propaganda.




Gabriel Zaid (1934). Poeta Mexicano.
Su poesía está reunida en el libro "Reloj de Sol".