MAS RECIENTE

Dropdown Menu

jueves, 27 de septiembre de 2012

Confieso que el Arte | Quinto Aniversario de Letranías


¿Quién fue el que dijo "No es carne, es mármol"?
Obra de Bernini llamada "El rapto de Proserpina"


¿Qué es Arte, para qué sirve, qué utilidad tiene en nuestra vida? ¿Nos gusta porque lo entendemos o porque lo sentimos? ¿No nos gusta porque no lo sentimos o porque no lo entendemos ¿El Arte se siente o se piensa? ¿El Arte se ha transformado desde sus inicios o somos nosotros los que nos hemos transformado a partir del Arte? ¿Somos conscientes de la forma en la que nuestra vida se modifica tras experimentar el asombro, la belleza, lo efímero, lo inmortal?

Así como nos enamoramos de una mirada, nos enamoramos también de una forma de cantar, de trazos y pinceladas, de un cuerpo que baila, del estilo narrativo de un autor, de objetos que han vivido y vivirán mucho más que nosotros; nos enamoramos de fachadas, de cúpulas y vitrales; del muslo de Proserpina, de Siqueiros en su autorretrato El Coronelazo, de la máquina de escribir de Julio Antonio Mella fotografiada por Tina, de las esculturas como adivinanzas geométricas de Sebastián. Nos enamoramos de un poema que, de tanto ser leído, se nos desliza fácilmente a la memoria para luego repetirlo. Nos enamoramos de aquello con lo que nos identificamos, pero también de todo aquello que nos resulta lejano y que tiene aires de eterno: la boca perfecta de Nefertiti, de la Gioconda y su mirada misteriosa, del Taj-Majal blanco acechado en las noches por un tembloroso Taj-Majal negro en la superficie del río Yamuna. Nos dejamos seducir por lo que nos cuentan libros, leyendas y deseos, como la existencia de Sirenas y los ahora imposibles Jardines colgantes en Babilonia,  por las historias de tesoros en barcos hundidos por piratas, por la estrellas que saben de nosotros lo que nosotros no sabremos de ellas.

El Arte es producto nuestro: lo escribimos, lo cantamos, lo armamos, lo esculpimos; lo bailamos, diseñamos, pintamos, componemos, curamos. Arte es lo que soñamos y concretamos. Arte somos nosotros. Nos damos Arte unos a otros, es algo vivo que se reinventa  a través de lo que vemos-oímos-tocamos-gustamos-olemos.

Somos los cinco sentidos del Arte y son cinco años de Letranías.

Diez días atrás invité a colaborar en esta letanía de Letranías a todas aquellas personas que quisieran contar todo lo bueno que el Arte ha traído a sus vidas. Aquí están esas personas con sus palabras: muchas gracias por compartir sus confesiones. Todo lo que a continuación leerán formará parte de un proyecto vinculado a la escritura y a la lectura que en las próximas semanas tendrá, cada uno de los “confesos”, en las manos. Por eso les pido a las personas cuyos nombres aparecen a continuación  que envíen a addycta@hotmail.com alguna dirección postal a la que pueda hacerles llegar el resultado de esta confesión colectiva.  Es un obsequio a modo de agradecimiento por acompañar a Letranías en estos cinco años y, al mismo tiempo, una manera de hacer trascender todas estas palabras que me han regalado.

Confieso que el Arte… ha engrandecido mi vida desde el jueves 27 de septiembre del 2007 cuando decidí empezar con un blog al que le puse Letranías.

Addy Góngora Basterra


"Cuando duermes"
Pieza de vidrio y arcilla de la escultora Christina Bothwell.

Letanía de Letranías: 
Confieso que el Arte...

Confieso que el Arte… desde mi infancia ha sido una ventana abierta y cada vez mayor, para sacar por ella las manos y apenas rozar con la punta de los dedos el alma de la humanidad. Y con ello, sentirme inmensamente feliz. María Teresa Mézquita Méndez

Confieso que el arte… me ha provocado emociones que aún no puedo explicar, como cuando toco piano. Mariana Ávila Mena



Confieso que el arte… me cura el alma cuando la tengo adolorida, escuchar los adagios de Albinoni, la voz cálida de Carlos Díaz “Caíto”, la voz poderosa de Mercedes Sosa, los arreglos jazzísticos de Chilo Morán, son la mejor cura para el espíritu.
Confieso que el arte… cuando de literatura se trata, es lo más divertido que existe,  me convierte en testigo de otras vidas, de otros mundos, de otras épocas. Cada libro es una caja de sorpresas. Para quienes comparten el gusto por la lectura les recomiendo dos libros que recientemente han marcado mi vida: “La elegancia del erizo” de Muriel Barbery (Seix barral) y “El hombre que amaba a los perros” de Leonardo Padura (Tusquets).
Confieso que el arte… cinematográfico, como la literatura, hace que la vida tenga más sabor. Ir al cine y, al apagarse las luces (y los celulares), sumergirse en otra realidad que puede ser dramática o divertida, hace que valgan la pena el tiempo y el dinero invertido. Ma. Elena Guillermo Cáceres

Confieso que el arte… me abre mundos que como cualquier forma de lenguaje me construyen. Me relaciono con el arte con todo lo que soy, me modifica y lo modifica creando nuevas posibilidades. Rocío Chaveste Gutiérrez

Confieso que el arte… marcó mi vida cuando oí a Neruda decir: "Me gustas cuando callas…” y descubrí que el silencio de la persona amada puede iluminar cualquier noche oscura y también que el amor es el silencio más fino. Rosa Angélica Aranda

Confieso que el arte… ese que realmente me toca, saca lágrimas de mis entrañas, esas lágrimas que agradecen el placer de poder ver, escuchar, sentir. Alicia Ayora Talavera

Confieso que el arte… ha sido el medio para materializar mis sueños y ensoñaciones, a través de los cuadros de Leonora Carrington y Xavier Solano Arévalo; a expresar mis más profundos sentimientos y emociones a través de las plumas de Goran Petrovic, Fernando Pessoa, Benedetti... y a transitar el espacio a través de la danza de Estela Lucio. Maricela Sánchez Domínguez



Confieso que el arte… ¿Por qué he elegido el arte? Podría responder que “Fue el arte quien me eligió a mí” pero sería una pose bastante tramposa: el arte elige a todo mundo aunque no todo mundo le corresponde. Yo elegí corresponderle en su llamado, eso es todo; y la pregunta que me hago no es ¿por qué? sino ¿por qué no? Aunque no todo el arte: el arte nazi, por ejemplo, no deja de ser arte, y muy buen arte, pero a ese no lo elijo. También hay arte chafa, y pues soy selectivo. Felicidades por este aniversario.
Fer de la Cruz, en directo desde Chismolandia: capital de las artes.

Confieso que el arte… me ha movido y motivado para tomar decisiones importantes en mi vida.
Confieso que el arte… me ha hecho olvidar el ritmo del tiempo (aunque eso significa acabar corriendo las cosas pendientes o no dormir para terminar).
Confieso que el arte… me abre puertas a un mundo interior de paisajes, situaciones e ideas que tal vez nunca pueda mostrar totalmente pero siempre voy a disfrutar.
Landy Martínez | 22 años | Guardiana de un cactus, gusto por leer libros en su mayoría de fantasía, ficción, comedia y algunas veces romance, el cine y el dibujo.

Confieso que el Arte… me ha regalado los mejores momentos que he pasado en la complicidad de mi hijo.
Confieso que el Arte… me mostró la entrada al banquete de la vida donde encontré a la mujer que más deliciosamente me ha devorado.
Confieso que el Arte… abrió mi alma para que, después de entrar en ella el silencio y la mirada de aquellos muchachos que sobrevivían en las calles de la colonia Guerrero, nunca volviera a ser la misma.
Sebastián Liera | 37 años |Gruñón de tiempo completo, fan de Adis y dizque hombre de teatro.

Confieso que el Arte… cambió mi vida el día que ser maestra de ballet me hizo sentir que dar una clase no es trabajo, ¡es AMOR! Pamela Canto Febles | Bailarina de Ballet

Edgar Degas. "El Ensayo"


Confieso que el arte… eres tú, pues contigo aprendí a viajar en mis pensamientos por tus escritos… aprendí a amar a través de tus poemas, aprendí a vivir con tus relatos, aprendí a soñar... Rilmy Lizama

Confieso que el Arte… me ha ayudado a ubicarme en lugares donde me creía perdido, me ha guiado hasta senderos de luz donde solo veía oscuridad y me ha brindado ese espacio donde los demás no me daban lugar. Confieso que el arte ha sido, es y continuará siendo mi camino de vida. Edwin Morales Rodríguez | 19 años | Estudiante de Artes Visuales

Confieso que el Arte... me ha salvado de la locura y liberado de la cordura.  Ma. Fernanda García Méndez | 22 años  | Estudiante de arquitectura

Confieso que el Arte… me impactó en cada ciudad que visite en Europa.
Confieso que el Arte… me asombró por lo que el hombre es capaz de construir, cómo transforma cada iglesia, cada museo, cada parque, cada fuente en algo increíble. Caminé las calles buscando y hallando en cada pedacito de pared una pintura, una escultura, la historia contada de la manera más hermosa y perfecta ¡transformada en arte! Lila Peraza | Por el momento trabajando en una empresa, próximamente empresaria y ¡ama orgullosa de Kokoroso!

Confieso que el Arte... no es inocente, que es poderoso y puede ser peligroso (parafraseando a T. Andersen).
Confieso que el Arte... me ha apasionado, es decir me ha vuelto apasionada para la vida, me ha mostrado mi propia sensibilidad, me ha hecho verme como mujer, como ser humano vivo, estoy viva y el arte me lo hizo saber... ¿hay algo más poderoso y peligroso que eso? 
Dora Adolfina Ayora Talavera | Soy Quinceañera (por tercera vez) | Terapeuta, o lo que es lo mismo, buena conversaDora.

Confieso que el Arte... me dio los mejores momentos de mi vida, cuando supe que podía compartir con mi Papá un mundo de fantasía a través de los libros maravillosos de su biblioteca que me ha "prestado" sin devolución... Nelly Alonzo

Confieso que el arte... es mi modo de liberación física y mental... Es poder viajar a través de la imaginación a lugares que tal vez ya no existan o que algún día podamos visitar. Adoro sentirme libre, divertirme y ser quien yo quiera ser al bailar o actuar en un escenario, capturar un lindo recuerdo para volver a vivirlo las veces que quiera con una foto o tal vez con una cámara de video, sacar todas esas palabras que no son tan fáciles de decir a través de una canción, cantar a todo pulmón a pesar de no tener la mejor voz y sentirte bien al final. Rebe Estrada Salazar | 19 años | Artista Visual en formación UADY, Bailariana, Cantante de karaoke, Veterinaria, Comunicóloga frustrada y persona con defectos.

Confieso que el arte...  me ha enseñado a dejar ir a los seres queridos... a las mascotas... a mi perrita... gracias al arte aprendí una forma de preservar su recuerdo... en pinturas, en pensamientos... en mi corazón... "Y seguirás aullando aunque tus ojos se cierren, pues estarás durmiendo simplemente" Beatriz Abigail Rosado Marrero

Confieso que el Arte… me ha acercado a personas que jamás imaginé conocer y a una parte de mí que deseaba conocer el mundo. René Romay

Fotografía de René Maltête


Confieso que el Arte... me recrea constantemente a través de la música y la literatura, ya que despierta mi imaginación y me conforta el alma especialmente con la música instrumental. Nancy Vela Bracamonte

Confieso que el Arte… hace verme desde un lugar distinto, hace que surjan mis distintas aristas y me genera emociones, pensamientos y sensaciones que relajan mi mente... definitivamente el arte es reflexivo. Martha Zamudio

Confieso que el Arte… es un gran aceite lubricante que por medio de la literatura, música y poesía me hace transportarme al mundo irreal y maravillosa del soñar despierta. Mirna Góngora González

Confieso que el Arte… es la manifestación divina en la tierra, lo que hace que todo se pinte de colores, es la expresión del alma, del sentir, de la risa y las lágrimas… ¡para mi la música es lo máximo! ¡¡¡es el sonido del corazón!!! Beatriz Guerrero

Confieso que el Arte... me enamora cuando te leo… Evangelina Berrón | 45 años | Suspirante.



Confieso que el Arte… es mi estilo de vida, pero hoy no estoy muy estilizada ;) Ali Towanda

Confieso que el arte... emborracha al tiempo, te pierde en el instante y la cotidianidad, en pensamientos letrados de Bennedetti y en su cadencia acaparando mi admiración. Rosi Martínez

Confieso que el arte… para responder tomaré un poema de Jaime Sabines: 

Pozo sin Agua
Cuando estés triste, ponte a cantar.
Cuando estés alegre, a llorar.
Cuando estes vacio, de verdad vacio,
ponte a mirar.

¿Qué muralla que pueda resistir el canto?
Nada te puede separar

del terrón de tierra o de la nube
si te pones a cantar.

Para cantar hay que saber pocas palabras
y ponerse una en la boca y con ella jugar
como con una piedra o un caramelo
entre el diente y la lengua y el paladar.

Ponte amor mío a cantar
(párala-párala-párala)
yo te voy a mirar.

Malena Durán, Cantante.

Confieso que el Arte... ha cambiado mi vida desde que estudio Artes Visuales, en cada trazo, en cada mancha, en cada letra y en cada movimiento desata mi sensibilidad y me hace ser mas humano. Josué Jesús Ruiz Navarrete | 25 años | Estudiante de Artes Visuales | Me gustan las plantas y el Mar.

Confieso que al arte… ha dejado salir ese yo interior que ocultaba ante los demás, me ha hecho ser real :) Dafne López

Confieso que el arte… a l@s virtuos@s del arte. ¡Don excelso que nutre el alma y nos armoniza como seres humano en una sola comunión! ¡Idioma universal en todas sus aristas! Gracias a tod@s por sus ofrendas. Beatriz Castilla Ramos. 

Confieso que el Arte... me arranca a tajos de lo cotidiano para tomar por la fuerza su lugar primordial... Carlos Castillo López

Confieso que el arte… es un refugio que aliviana las desazones que la vida trae consigo. Nina Abraham Martín | 31 años | Amante de los perros y futura mamá.

Confieso que el Arte… me da elementos para acercarme, de cuando en cuando, a la felicidad. Carlos Martín Briceño 

Confieso que el arte… me sorprende cada día. Me sorprende el Flaco de oro Agustín Lara al escribir la canción de Granada sin conocer los lugares que describe como si hubiese estado allí.
Confieso que el arte… me llena de alegría al ver a los niños y adultos indígenas de Yucatán tallar en las rocas y descubrir su enorme talento al sacar de la piedra esculturas tan bellas y detalladas.
Confieso que el arte… me llena de alegría y me lleva al extremo de las lágrimas al escuchar a la Orquesta sinfónica de Yucatán interpretar el Huapango de Moncayo.
Confieso que el arte… me regocija y enorguellece al leer y releer las cuartillas escritas por mi hija la Escritora Addy Góngora Basterra.
Rubén José Góngora González | Empleado | 56 años | En general me gusta el deporte, pero hoy por hoy me gusta trotar de ser posible diario.

Confieso que el Arte… me ayuda a encontrarle sentido a la existencia. Guillermo García Figueroa

Confieso que el Arte… me ayuda a mantener vivos a aquellos que ya no están conmigo, ya sea en  una canción, dibujo o un poema, y me ayuda en mis grandes momentos de soledad a desahogarme y pensar que nunca estoy sola. Paula Barragán Trejo | 19 años | Soy estudiante, amiga, lectora, y artista. Soy lo que soy y nadie lo cambiará.

Confieso que el Arte… toma un papel esencial en mi vida, es el medio más hermoso que utilizo para recordar, describir y desahogar ese deseo y necesidad de decir en letras e imágenes lo que pienso acerca de las cosas que suceden alrededor.
Confieso que el Arte… me ha conquistado, la música es la amante perfecta, reconforta mi espíritu, en ella tengo todo y a la vez nada, por ella le soy infiel a la razón.
Confieso que el Arte… me ha cambiado la manera de percibir el mundo, apreciando la belleza de las cosas aunque parezcan cotidianas. Clarissa Alamilla | 19 años | Estudiante de artes visuales | Residente en el país de los sueños y fantasías.

Confieso que el Arte… es el nexo más bello, puro y sublime para darle sentido y ordenar nuestro mundo, lo hace parecer lógico y hermoso, es el "ataos" inmerso en nosotros mismos. Hay tantas cosas que decir del arte... que de verdad me tarde en escribir por pensar que era lo más importante del arte para mí. Adriana Vargas

Confieso que el Arte... me hizo ver de una manera tal delicada y bella el Ballet e hizo que me apasionara tanto la danza hasta el punto de compartir esta sensación con mis pequeñas alumnas. Verónica Cortés Coeto| 20años| Estudiante de A.V. y Maestra de pequeñas bailarinas c:

Confieso que el Arte… en todas sus expresiones es una maravilla. Sin Arte la vida sería, a mi juicio, vacía y sin sentido. Sentirte transportado a otros tiempos y circunstancias a través de la lectura, cine o teatro; apreciar, recordar momentos y revivirlos al escuchar una melodía y admirar la belleza en una pintura o escultura.
Confieso que el Arte… me hace admirar la capacidad de quienes lo hacen. Me maravilla lo que pueden hacer con sus manos, voz o mente. Como olvidar, estando en Londres, un concierto de la Orquesta Sinfónica de la BBC,  la emoción al escuchar las notas del Huapango de Moncayo y en París en el "Lido" ver un número musical con "La Bamba". También emotivo el show de Tango que vi en Buenos Aires, Argentina. En Las Vegas fascinada con diferentes e inolvidables shows. En Veracruz disfruté el recital de poesía con Nati Mistral y a María Dolores Pradera cantando como sólo ella sabe hacerlo.
Confieso que el Arte… me ha emocionada hasta las lágrimas en el Teatro Peón Contreras escuchando un concierto de música Mexicana con la Orquesta Sinfónica de Yucatán.  Compartí con mis hijas en la ciudad de México su primera obra de Teatro," La Bella y la Bestia" y otras más que en mis viajes a México tuve la oportunidad de ver y cada una de ellas fue significativa así como la visita a diferentes museos en mi México, Londres, Buenos Aires, Washington, Reno, Nevada, Ottawa, Canadá. En fin  AGRADEZCO a Dios y a la vida el permitirme disfrutar con todos mis sentidos del Arte. Vivan las Artes en todas sus expresiones. Teresita Basterra Caldelas de Góngora Ama de casa, hija, esposa, madre, hermana, tía, nuera, cuñada, sobrina, prima y amiga. Todavía no soy suegra de nadie, ¿quién se apunta? J

Confieso que el Arte… es en mi vida una fuerza transformadora, un bálsamo en la herida, una llama encendida, una caricia, un encuentro… María Luisa Molina López

Confieso que el Arte… es uno de los motivos por los que me levanto cada mañana... no deja de fascinarme y la razón de muchas de mis sonrisas, gracias al arte veo el lado hermoso de la vida. Diana Castellanos Ojeda. 18 Años. Estudiante de artes visuales.

Confieso que el Arte… es, según creo, lo más alejado a la naturaleza, porque es pura construcción humana, simbolismo, metáfora, abstracción, creación... y, sin embargo, es lo que ennoblece y enaltece más a la Naturaleza humana. Silvia Káter, Actriz.

Confieso que el arte... es la luz... el vehículo expresivo de la imaginación, la materialización del espíritu humano. Govinda Valbuena.

Confieso que el Arte... en ocasiones es muy difícil de entender. Majo Collí.




Confieso que el Arte... me ayuda a sacar mis emociones mas internas. Juan Pablo Sauri. 

Confieso que el arte… ¡¡¡es mi droga favorita!!!  A través de él he recibido muchas cosas en la vida, no solo de ver, oír, tocar, paladear, y hasta oler pues todo esto involucra sentir y vivir el arte. Una comunicación con el alma. No solo para el creador, si no también para el espectador.
Creo que es una manera de volar a otras dimensiones, más allá de lo físico. Pero también, ¡¡confieso que por el arte he conocido personas maravillosas!! El arte engrandece el ser. Para mí, es el lenguaje del espíritu. María Teresa Gómez | Cantante

Confieso que el Arte... es expresar sin palabras lo que desea el alma. Mariela Sanguino. 

Confieso que el Arte... es otra manera de ver la realidad. Majo Rodríguez. 

Confieso que el Arte... es la manera más pura de demostrar los sentimientos que no nos atrevemos a expresar con palabras. Andie Maldonado. 

Confieso que el arte... es mi forma de entender mi realidad. Katia Castillo. 

Confieso que el arte... me ha ayudado a recordar momentos de mi infancia con mis padres.  Anónimo

Confieso que el arte… ¡te da sorpresas! Yo lo tengo, en todas sus ramas, en un renglón aparte entre mis tesoros más preciados, pero quién me iba a decir que disfrutándolo un día, despertó en mí, la capacidad de inventiva, creatividad y destreza totalmente desconocidas, que yo poseía.  Lydia Ramírez

Confieso que el Arte… se respira en mi Familia. Por mi hermana Addy he aprendido de las letras, gracias a Rubén (mi padre) tengo un alma que reacciona al son de la música; es por Tere grande (mi madre) que conozco canciones antiguas que le he escuchado tararear y termino cantando a todo pulmón; y sé por mi hermana Tere que un creativo collage de fotografías puede ser el mejor regalo por conservar en imagen tantos momentos. Y miren que extraordinaria coincidencia: de sus iniciales se conforma la palabra que dio pie a mi inspiración... ARTE: Addy-Ruben-TEre… Mi familia. Lizbeth Góngora Basterra

Confieso que el Arte… me cerró los ojos para ver más y mejor. Logré ver las cosas como jamás lo había hecho y me encontré con la mejor decisión que -azarosamente- jamás pude haber tomado. Muchas felicidades a ti y a Letranías. Espero que sigan teniendo éxito y que cumplan muchos años más. Un fuerte abrazo. Mauricio Collí

Confieso que el Arte... armó de valor a mi imaginación para salir y mostrar lo mejor de ella ante el mundo.
Susana Ramos

Confieso que el Arte... me cambió. Lo supe cuando, en vez de pedir un pañuelo, pedí un poema.
Confieso que el Arte... me conoce. Lo sé porque hombres y mujeres de otros tiempos escribieron de mí usando diferentes nombres. Yo soy Marcela la Pastora, y Remedios la Bella, y la Tía Daniela. Sólo por mencionar algunas de mis apariciones. Tere Góngora Basterra.

Confieso que el Arte... en forma de guitarra salvó mi vida.... Erik de Jesús Flores Sánchez | Estudiante de Biología Marina.

Confieso que el Arte... al tocar el piano, me siento liberada, no hay problemas ni tristezas, sólo existen las notas, las suaves teclas y la música que me envuelve y me revive. Galia Gálvez Álvarez




Confieso que el Arte... me ha hecho percibir el mundo de otra manera, me hace ver la realidad pero proyectada diez veces a mayor definición.
Confieso que el Arte... me mueve, muy dentro de mi existe una flamita que crece poco a poco, al bailar esta flama se extiende por mi cuerpo iluminando el vacío oscuro del teatro, de un salón, de un cuarto.
Confieso que el Arte... es un estilo de vida, una filosofía creada por como cada quien percibe el mundo, su mundo, es un portal del tiempo del que todos formamos parte y construimos a diario.
Pamela Berenice Gómez Widman

Confieso que el Arte...  llegó a mi cuando descubrí que podia proyectar en papel todas las ideas que tenía en la mente...
Confieso que el Arte...  llega a mi cada que me identifico con una canción que me eriza la piel...
Alejandrina Guillermo Alcocer

Confieso que el Arte... es mi vida, sin saber que estudiaría artes, algo me atrapo y ahora no puede dejarlo; mi novia me dice que todo lo que hablo, digo y pienso es arte, y sí es cierto, sino no me sentiría pleno en el estilo de vida que llevo. Y aunque en un principio me topé con un gran muro al nunca haber tenido contacto con el arte, ahora es lo más esencial en mi vida y no sería nada sin el arte.
Eduardo Graniel Leyva | Artista Visual


Confieso que el Arte... me abrió la mente a un lenguaje nuevo, primero por un chico que me dijo "no sé como decirlo, pero me siento como ese cuadro de Munch.." y luego porque me permitió acercarme a conocer al hombre que amo por su obra... pero también confieso que hacer arte se ha convertido en un sueño...
Rosi Castillo | Psicóloga


Una de las cuatro versiones de "El Grito" de Munch,
subastado en mayo del 2012 por la casa Sotheby’s en 119.9 millones de dólares.


Confieso que el Arte... le da sentido a eso que vengo hacer al mundo, que a veces encuentro sin sentido.
Pablo Herrero | Actor

Confieso que el Arte... me enseñó a valorar mi cultura y mis raíces, bailar jarana y leer textos en maya (aunque entienda poco). Me han ayudado mucho a sentirme orgulloso de lo soy: Un Maya. 
Carlos Baas Polanco



Quienes deseen unirse a la lista... ¿qué esperan?

Ü


Letranías es sonidos, imágenes, palabras, pero ¿cómo decir la vida con las mejores palabras? ¿y cómo se dice lo que no tiene palabras? ¡Música, maestro! ¡Artes visuales! ¡el mundo de los sueños! ¡el mundo de la creatividad! Estoy convencida de que a través del arte  puede modificarse la forma de entender el mundo y de vivir en él. 

Letranías es también alegría gratuita y diaria. Bajo este nombre puedo compartir con conocidos y desconocidos belleza que habita en el mundo y que a veces dejamos de ver por tenerla tan cotidiana, como la noche, por ejemplo. La noche es lo más antiguo que tenemos y como es algo que nos pasa diario, nos olvidamos de mirarla con asombro. ¡Asombro!

Letranías es asombro, es eso que nos pasa diario, es lo que vive en nosotros y que a veces no sabemos llamar. Es una invitación a mirar desde otro lugar lo siempre visto.

Letranías es eso que sentimos que cambia nuestra vida cuando leemos, cuando observamos una obra de arte o escuchamos una canción. 

Letranías es un espacio para el mundo de lo sensual. Ese mundo donde las sensaciones y los sentidos alumbran, gobiernan, germinan haciéndonos saber que hay más de mil motivos para amar la vida y disfrutar la creatividad.

Ojos que sí leen: muchas gracias por acompañar a Letranías en estos cinco años :)








lunes, 24 de septiembre de 2012

Descalza entre baobabs

¿Quien atravesaría el mundo conmigo 
tan sólo para caminar descalza entre baobabs?
Fotografía de Ken Thorne.




viernes, 21 de septiembre de 2012

Ave María Purísima...

Para mayor información, click aquí

martes, 18 de septiembre de 2012

Lluvia para Salomón-Solimán



Hoy por la tarde, mientras un aguacero que cortaba el paso caía, terminé de leer el libro "El viaje del Elefante" de José Saramago. 

Me pareció una bonita coincidencia, a modo de homenaje final, para alguien que es famoso por siempre andar buscando, con la trompa, algo que le cure la sed. Mucha lluvia para Salomón-Solimán y para el cornaca Subrho-Fritz, que tal vez un día creyó en milagros y a quien le subrayé en verde estas palabras: "Si todo el mundo hiciera lo que puede, el mundo sería, con certeza, mejor". Muchas gracias Rey de Portugal y Maximiliano de Austria. Muchas gracias Saramago por preguntar qué eran esas esculturas de madera que estaban en el restaurante "El Elefante", porque gracias a tu curiosidad tenemos esta historia plagada de letras minúsculas. Muchas gracias Alicia por decirme: "Tienes que leerlo". Muchas gracias Liz porque fuiste tú quien me lo regaló el día que lo vi en una edición miniatura; chiquito pero grandioso, porque en sus páginas está acomodada la travesía inolvidable de un animal de toneladas. 

Ha vuelto a llover. 

Bajo la lluvia, en un lugar que existe porque lo imagino, hay un elefante dándose un festín con un cornaca, que lo ama, sentado en su lomito. 

Y soy un poco más feliz. 

lunes, 17 de septiembre de 2012

Convocatoria para el 5to Aniversario de Letranías


En diez días es el quinto aniversario de Letranías.

El año pasado se me ocurrió que una forma creativa de celebrarlo era convocando a lectores del blog, seguidores de Facebook, Twitter y del correo electrónico para que conformaramos una Letanía que empezaba con la frase “Me gusta de México”. La respuesta fue sorprendente y, más que eso, una experiencia para todos los que estuvimos involucrados. La convocatoria derivó en una enorme letanía de cosas buenas, una Letanía de Letranías por el México que tanta gente admira y ama. Mayormente participó gente mexicana, pero también hubo extranjeros que dijeron puras cosas puras y buenas. Tal vez tú fuiste uno de ellos.

Es por eso que, a diez días del 27 de septiembre, lanzo esta convocatoria para el Quinto Aniversario de Letranías.

Doce meses atrás varias personas expresaron —cada una a su manera— que México es un país con más vida que muerte y que somos más las personas que lo preservamos y que hacemos por él cosas buenas. En esta ocasión me gustaría  dejar caer la luz del escenario sobre el Arte para hacerle un agradecimiento colectivo por todo lo bueno que ha traído a nuestras vidas. ¿Por qué he elegido el Arte? Porque así como hay gente que tiene una idea de México que no es positiva, así también hay gente que dice que el Arte no sirve para nada.

Por lo tanto, lanzó aquí una convocatoria para quien desee compartir testimonios de los milagros, bondades, placeres, hallazgos y cosas innombrables que el arte ha hecho en sus vidas. Súbanse a la nave de Letranías para demostrar que hay más de 289 razones —para no exagerar, ¡ja! — por las que el Arte sirve y no solamente sirve, sino que también nos beneficia, nos empuja a amar y a querer vivir la vida.

Y ahora, cuando escribo Arte, la palabra se inflama de gusto al saber lo anterior, se desborda del corsé, rompe los cordones que ciñen la espalda y entonces exigen piropos la Pintura, Escultura, Arquitectura, Danza, Música, Literatura, Cine y Teatro.

¿Cómo armaremos la letanía? Una letanía es algo que se repite, así que la forma en la que iniciaremos será la siguiente:

Confieso que el Arte…

Y de ahí se siguen de largo, pero no tan largo pues recuerden que esperamos cuando menos unas 289 razones y bien dijo Gracián: “Lo bueno, si es breve, doblemente bueno”.

Van tres ejemplos que se me ocurren para la Letanía de Letranías:

Confieso que el Arte… nos hizo olvidar a mis hermanas y a mí que estábamos enfermas de varicela cuando vimos, fascinadas, al perro volador en “La historia sin fin”.
Confieso que el Arte… cambió mi vida cuando escuché una canción y supe que estaba enamorada.

Confieso que el Arte…
ha sido un sueño que me empuja a viajar y conocer lo que veo en libros, páginas de internet y fotografías.

Fotografía: Vista de El Cairo y las pirámides desde la Ciudadela de Saladino. Egipto.

(Nombre) Addy Góngora Basterra. (Edad, si no es secreta) 30 años, (Oficio, Profesión, Entretenimiento, Diversión, Filias o Fobias) Cuidadora de libros, perro y tortuguita.


Quien desee agregar imagen a su letanía será bienvenida y didáctica para quienes formen parte de estos piropos colectivos al Arte. Qué mejor que aprender de nosotros mismos.

Espero sus confesiones e imágenes, si así lo desean, en mi correo: addycta@hotmail.com  

¡Feliz semana de septiembre!

Addy

sábado, 15 de septiembre de 2012

El cap als núvols | La cabeza en las nubes

Antes de "La cabeza en las nubes" lo que aparece en la imagen no significaba nada para mí. Ese pedacito de papel ya no es solamente parte del boleto de entrada a la función
es una de las cosas más hermosas que he visto en mi vida. 

Por Addy Góngora Basterra. 

El jueves me encontré a Silvia Káter. Hacía mucho que no nos veíamos, así que caminamos hasta encontrarnos en un abrazo. Me contó, con mirada iluminada, que ya era abuela. Me mostró la foto de su alegría enmarcada en la pantalla del celular: bebé de ojos grandes sonreía. También me contó, metiendo la mano a su bolsa, que está promocionando el Festival de Teatro La Rendija. Sacó un programa y me lo dio.

—No te puedes perder “La cabeza en las nubes—me dijo. Es una hermosura, te hará llorar.

Y yo, con absoluta certeza, le dije que iría.

—Mañana a las 9 de la noche hay una función en La Rendija. Te recomiendo que vayas a esa, la del domingo 16 va a estar muy llena porque es la inauguración.

Nos despedimos. Silvia, creo, se fue sin saber que la estaba, desde ya, obedeciendo. ¿O sí sabías, Silvia?

Tan pronto pude desplegué el programa. Leí:



Quise ir. Como deduje que la función más que una actividad sería una experiencia, le dije a dos personas que me acompañaran porque hay cosas que después de verlas, sentirlas y vivirlas, exigen conversarse. Así que convoqué a dos conversadoras que intuí que se aventurarían conmigo: Alicia y Dora Ayora Talavera. Ambas, sin preguntar de qué se trataba, en dónde era o cuánto costaba, dijeron que sí. Mejor, pensé. Llegarán sin saber, con absoluta ingenuidad para darle cabida al asombro. Igual que yo.

Llegamos a La Rendija, una casa amarilla de esquina que ahora es un lugar para sentir. Fui feliz de encontrar ahí miradas queridas que viven en cuerpos que siempre es grato rencontrar: Celia Pedrero, Rosalinda Jinich —acompañada de su hija Victoria, a quien conocí por mail el año anterior—, también a Susana Ramos. Susana es una joven artista visual, fue mi alumna el semestre pasado. Como vivimos por la misma zona y la clase era a las siete de la mañana, pasaba por ella y nos íbamos de Las Américas a la Facultad de Arquitectura de la UADY, distancia considerable. No sé si alguna vez le dije cuánto disfruté esas conversaciones a las 6:30 de la mañana en el trayecto de la casa a la facultad, tomando café. Hace un rato, por mensajito de texto, a propósito de lo que a continuación contaré, me dijo: “He ido muy poco al teatro y lo de ayer cambió mi forma de verlo”. Andaban por ahí también Analie Gómez, Ricardo Tatto, Juan de Dios Rath, Bertha de la Peña, Nonoya Iturralde.

Hacía calor. Ya sabemos cómo es Mérida en estas fechas. Cuando dieron el aviso para acceder a la sala, atravesando la cascada de una cortina roja, la temperatura se regulaba. Entrar ahí era otra manera de respirar, otra manera de estar en una atmósfera oscura y fresca, tan sólo a un paso de distancia del  mundo exterior. ¿No es fascinante lo que puede haber tras la cortina gruesa de un umbral?

Líneas arriba mencioné algunos nombres, personas que identifico y personas que conozco. No éramos los únicos. Ahora, mientras escribo, pienso en todos ellos,  en los conocidos y en los desconocidos. Pienso en lo que había dentro de esas miradas espectadoras, en lo que experimentaron anoche en una función teatral en la que el actor no dijo ni una sola palabra. En “La cabeza en las nubes” todo el lenguaje está construido con movimientos y objetos. No hay vocabulario: hay emociones.


Cada movimiento de Xavier Bobés me inundó de sensualidad. Es decir: me hizo sentir. Me atrevo a decir que no sólo en mí se activó el imperio de los sentidos. Lo que sentí cuando Xavi —como un pez pequeñito e inofensivo— se escurría entre los cordeles de los que cuelgan los objetos que le dan sentido a la obra, fue eso: sensualidad. Sensualidad que traduzco como sensual que traduzco como sentir. Y pensé en el verso de Huidobro: “Poeta, no digas la rosa, hazla florecer en el poema”. Anoche y cada vez en “El cap als núvols”, Xavier Bobés es un poeta que sin recurrir a las palabras hace florecer su poema.

Silvia tenía razón: “Te hará llorar”. Si bien no lloré, en varios momentos sentí eso que precede el llanto. Me sentí profundamente conmovida por un guante… ¡un guante!... un guante de esos largos que cubren hasta el antebrazo… nunca un guante me había hecho  sentir; me conmovía Xavi que con una mirada decía tanto, ¡pero tanto que podía hacerte llorar! Todo por la manera en la que abría la boca del guante para asomarse a él como quien se asoma a un lugar donde espera encontrar, con miedo, que ya no hay nadie. O al menos yo así lo interpreté. De eso se trata, después de todo, la vida. Estamos rodeados por objetos, convivimos con ellos y a cada uno le asignamos emoción, significado, sentimientos, nombres, apellidos, fechas; algunos son tablas de salvación, otros, balas perdidas.

Por momentos miraba los gestos de Alicia y Dora, eran niñas fascinadas, sus rostros de mujeres adultas regresaron a la infancia. Ambas tenían esa chispita que vi en fotos que Alicia tiene en Facebook de la primera vez que fueron al mar. En la foto son unas niñitas y están paradas sobre una tortuga gigante —con el mar de telón de fondo— sonriendo con una sonrisa muy parecida a la que tenían ayer. Cuando acabó la función, Alicia dijo: “Me recordó mucho cosas que hacía de niña”. Así que creo que no me equivoqué.


Puedo decir mucho de lo que Xavi Bobés me hizo sentir anoche con cada uno de los recursos que usó para derrochar talento escénico. No  olvidaré la experiencia de haber vivido, por primera vez en mis treinta años, algo imposible que siempre había querido: entrar al sueño de alguien más.

Anoche, con la invitación de Silvia y $80.00, pude hacerlo. Me di algo que nada había podido, ni siquiera el cine, porque una cosa es vivir algo frente a la pantalla grande o la televisión y otra cosa es estar ahí, en tiempo real, con la piel de gallina, respirando el mismo aire que el actor que te está llevando a un lugar imposible. Un lugar que pareciera que siempre ha estado ahí, pero al que sólo a un experto —chamán teatral— como Xavi Bobés, se le tiene permitido acceder para, a su vez, sabernos guiar.

Vivir ayer “La cabeza en las nubes” fue una inversión que nada puede desvanecer. Hay dinero que se invierte en ropa, pero la ropa nos la ponemos y nos la quitamos; hay dinero que se invierte en bebida y alimento, pero el cuerpo hace lo que tiene que hacer y lo transforma; hay dinero, mucho dinero, que se invierte en cosas efímeras. Mis $80.00 de anoche y el dinero que he invertido y seguiré invirtiendo en arte, libros y cultura permanece para siempre, aun cuando preste un libro y no me lo regresen; aun cuando un disco, de tanto oírlo, se raye y ya no suene. Aún que pase el tiempo, para mi Sara Baras sigue taconeando en mi recuerdo como aquella noche que la vi en Madrid; Gal Costa, Les Luthiers y Astrid Hadad siguen cantando y haciendo un show inolvidable en el escenario: los sigo viendo. Eliseo Alberto, con su acento cubano, conversa con Ángeles Mastretta  en una sala del Palacio de Bellas Artes mientras, en un mural excepcional, Siqueiros sigue latiendo en colores.

No podré olvidar, no querré olvidar a Xavi Bobés ni al mundo en miniatura lleno de sonidos, sombras, luces y emociones que anoche me enseñó. Me acompañará para siempre como estoy segura que acompañará a quienes ayer compartimos un mismo espacio en La Rendija.

Espero encontrarte pronto, Silvia, para ver otra foto del bebé en la familia y una nueva invitación al teatro, mundo de las maravillas.

PS. Enhorabuena para todos los involucrados en la tercera emisión del Festival de Teatro La Rendija. Por ahí coincidiremos.



viernes, 14 de septiembre de 2012

Mundos para darnos


La lectura es la ruta hacia los sueños. Los caminos que pensamos que no existen, la literatura nos los devela. Y entonces, al leer, se vuelven realidad y nos acompañan en la vida para siempre. Letranías es una manera de estar presente con todos ustedes recordando lo anterior. Escribir es crear; leer, es reinventar. Dénse mundos que nadie más podrá darles. 

¡Feliz fin de semana!

Addy Góngora Basterra

miércoles, 12 de septiembre de 2012

A propósito de huevos



Rosario Ferré, escritora puertorriqueña.
Fragmento del ensayo breve "Cómo poner un huevo".

"Siempre he pensado que los escritores somos seres híbridos, y lo mucho que se parece el oficio de escribir al de poner huevos me lo confirman. Cada idea que inspira un poema o un cuento es un chispazo eléctrico, una pavesa de vida que nos llega misteriosamente del otro mundo. ¿De dónde vienen los huevos que ponemos los escritores? ¿Del universo invisible y microscópico del cuerpo o del universo cósmico, del espacio sideral? No lo sé; pero cada huevo arrastra consigo otros huevos; vienen pegados unos a otros como los racimos de las células que se dividen en el útero materno.

Y una vez puesto el huevo, una vez depositada la idea bajo las plumas tibias y temblorosas del nido, apretujado entre las patas encogidas frente a la computadora durante horas para dejarle espacio y a la vez no permitir que ruede fuera y se escape, el escritor o la escritora debe tener una paciencia de siglos para lograr que la partícula de vida encapsulada dentro de la página saque el pico fuera y empiece a piar.

Todo escritor o escritora sabe lo que es tener que estar durante horas dale que dale calentando un huevo, sin levantarse ni para una meadita, ni para tomarse un trago de agua a menos que se absolutamente imprescindible. Porque a la menor corriente de aire que entre por la ventana, al menor paseo que se dé por San Juan para estirar un poco las piernas, al menor telefonazo que lo haga corre a contestar una llamada o abrir la puerta, cuando regresa al nido encuentra el huevo pasmado, casi imposible de resucitar. Aunque por supuesto, tiene que levantarse de vez en cuando, porque estar sentado seis meses sobre un huevo sin ocuparse de la supervivencia equivaldría a un suicidio. Hay que ir volando al supermercado, cocinar TV dinners, dormir cinco horas en las noches, hacer el amor en tres minutos, limitar cada llamada telefónica a un minuto.

(...)

Escribir un cuento, una novela o un poema no es un oficio para los débiles de corazón, para los que se desesperan, los que ansían la fama instantánea o los que buscan enriquecerse de la noche a la mañana. Tampoco es para aquellas personas que no se atreven a enfrentarse a sus propias locuras. Cuando nos sentamos frente a la computadora, nuestros peores terrores y fobias agarran silla y se sientan en semicírculo a nuestro alrededor. Desde allí observan la pantalla y nos susurran al oído lo que debemos --o lo que no debemos-- decir. El escritor se parece bastante al huevo que pone --es un aventurero y un suicida--; tiene que atreverse a tirarse de cabeza desde el tope de un edificio o de una montaña, abrir los brazos y salir volando, tal y como lo hará algún día ese ser que empolla pacientemente bajo sus plumas"

Tomado del libro "A la sombra de tu nombre".

martes, 11 de septiembre de 2012

Divina Adivinanza


Sonrisa de mujer, barba de rey... 

¡sombreroellapsut es!


Síguenos en Twitter: @letranias

viernes, 7 de septiembre de 2012

Acerca del vivir



Nâzim Hikmet, poeta turco.

I

El vivir no admite bromas.
Has de vivir con toda seriedad,
como una ardilla, por ejemplo;
es decir, sin esperar nada fuera y más allá del vivir;
es decir, toda tu tarea se resume en una palabra:
VIVIR.

Has de tomar en serio el vivir.
Es decir, hasta tal punto y de tal manera
que aun teniendo los brazos atados a la espalda,
y la espalda pegada al paredón,
o bien llevando grandes gafas
y luciendo bata blanca en un laboratorio,
has de saber morir por los hombres.

Y además por hombres que quizás nunca viste,
y además sin que nadie te obligue a hacerlo,
y además sabiendo que la cosa más real y bella es
VIVIR.

Es decir:
has de tomar tan en serio el vivir
que a los setenta años, por ejemplo,
si fuera necesario plantarías olivos
sin pensar que algún día serían para tus hijos;
debes hacerlo, amigo, debes hacerlo,
no porque, aunque la temas, no creas en la muerte,
sino porque vivir es tu tarea.

II

Sucede, por ejemplo,
que estamos muy enfermos;
que hemos de soportar una difícil operación;
que cabe la posibilidad
de que no volvemos a levantarnos de la blanca mesa.

Aunque sea imposible no sentir
la tristeza de partir antes de tiempo,
seguiremos riendo con el último chiste,
mirando por la ventana para ver
si el tiempo sigue lluvioso,
esperando con impaciencia
las últimas noticias de prensa.

Sucede, por ejemplo, que estamos en el frente,
por algo, por ejemplo, que vale la pena que se luche.
Nada más comenzar el ataque, al primer movimiento,
Puede caerse cara a tierra, y morir.

Todo esto hemos de aceptarlo con singular valor,
y a pesar de todo, preocuparnos apasionadamente
por esa guerra que puede durar años y años.

Sucede
que estamos en la cárcel.

Sucede
que nos acercamos
a los cincuenta años,
y que falten dieciocho más
para ver abrirse las puertos de hierro.

Sin embargo, hemos de seguir viviendo con los de fuera,
con los hombres, los animales, los conflictos y los vientos,
es decir, con todo el mundo exterior que se halla
tras el muro de nuestros sufrimientos;
es decir: estemos donde estemos
hemos de vivir
como si nunca hubiésemos de morir.

III

Se enfriará este mundo,
una estrella entre las estrellas;
por otra parte una de las más pequeñas del universo,
es decir, una gota brillante en el terciopelo azul,
es decir, este inmenso mundo nuestro.

Se enfriará este mundo un día,
algún día se deslizará
en la ciega tiniebla del infinito
-no como una bola de nieve,
no como una nube muerta-,
como una nuez vacía.

Desde ahora mismo se ha de sufrir por todo esto,
ha de sentirse su tristeza desde ahora,
tanto ha de amarse el mundo en todo instante,
se le ha de amar tan conscientemente
que se pueda decir: "He vivido".

Traducción de Solimán Salóm.