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domingo, 18 de marzo de 2012

Treinta

¿Cuánto puede salir de treinta teclas en una máquina de escribir? 

Underwood Girls
Quietas dormidas están,
las treinta redondas blancas.
Entre todas
sostienen el mundo.
Míralas aquí en su sueño,
como nubes,
redondas, blancas y dentro
destinos de trueno y rayo,
destinos de lluvia lenta,
de nieve, de viento, signos.

Despiértalas,
con contactos saltarines
de dedos rápidos, leves,
como músicas antiguas.
Ellas suenan otra música:
fantasías de metal
valses duros, al dictado,
que se alcen desde siglos
todas iguales, distintas
como las olas del mar
y una gran alma secreta,
que se crean que es la carta,
la fórmula como siempre.

Tú alócate
bien los dedos, y las
raptas y las lanzas,
a las treinta, eternas ninfas
contra el gran mundo vacío,
blanco en blanco.

Por fin a la añoranza pura,
sin palabras sin sentido,
ese, zeta, jota, i...

Pedro Salinas
(Oda a la máquina de escribir)

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