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viernes, 26 de agosto de 2011

Pina Bausch: baila, baila... baila...

Pina Bausch. 2004.
Fotografía de Donata Wenders.

Pina Bausch es una de las personalidades del mundo de la danza. Nació en Alemania durante la segunda guerra mundial. En uno de sus viajes, en Chile quedó hechizada por la música. Violeta Parra, la hermana de Nicanor, aquella chilena que a tantos nos ha fascinado con su guitarra, a Pina también fascinó. Esto fue a tal grado que cuando en el 2009 Pina muere de cáncer, estaba armando con su grupo "Como el musguito en la piedra, sí, sí, sí", fragmento de la canción que Mercedes Sosa interpretara tan bellamente, "Volver a los 17" de Violeta.


Por Pina, para Pina, el cineasta alemán Wim Wender ha hecho una película sublime. En su largometraje la danza es una obra de arte, el cuerpo de los bailarines un pretexto para la belleza en movimiento, con el plus de los diversos escenarios; urbanos algunos, dignos de un cuadro otros.


Tanzt, tanzt
sonst sind wir
verloren...

Escena de la película "Pina". 2011.


Baila, baila,
de otro modo estaremos perdidos...


... decía Pina Bausch.


Dejo aquí el trailer de la película, deseando que llegue, algún día... a nuestras salas de cine.


La dama del armiño

La dama del armiño | Leonardo Da Vinci
Pintado alrededor de 1490. 

Tomado de Arte Selección

"La dama del armiño", uno de los cuatro retratos femeninos que pintó Leonardo da Vinci a lo largo de su vida, se expone en el Museo Bode de Berlín junto a otras 150 obras que ilustran la evolución del retrato en Italia durante el Renacimiento. La estrella de la muestra permanecerá en la capital alemana hasta el 31 de octubre, tres semanas menos que el resto de las piezas, ya que sus propietarios han comprometido su participación en la exposición sobre Leonardo que la National Gallery de Londres celebrará en noviembre.


La pintura más valiosa de cuantas integran el patrimonio polaco se expuso también en Madrid desde junio hasta agosto de 2011, atrayendo a más de 60.000 amantes del Arte. La celebración de esa muestra tuvo que sortear una agria polémica en su país de origen, donde grupos nacionalistas sembraron dudas sobre el riesgo que supone la salida al extranjero de un cuadro insustituible como éste.


Finalmente se logró el permiso oficial para el traslado, lo que hizo posible que ‘La dama del armiño’ saliera de Polonia por segunda vez desde que los nazis se apoderaron de ella durante la última guerra mundial. La Fundación Princes Czartoryski de Cracovia, que es su propietaria, alegó ante el Ministerio de Cultura que el traslado de la obra le permitirá ingresar “miles de euros” que son imprescindibles para financiar sus cuantiosos gastos.


‘La dama del armiño’ retrata a Cecilia Gallerani, amante de Ludovico Sforza, duque de Milán. Leonardo da Vinci la retrató en 1490 sobre una tabla de madera de castaño que mide 55 x 40 centímetros y el animal que lleva en sus brazos es, en realidad, un hurón. Cecilia posa como si estuviera escuchando a alguien que permanece fuera de la escena, aunque luce la imperturbable solemnidad de las esculturas clásicas. El análisis con rayos X revela que su autor pintó inicialmente una ventana a la izquierda de la dama, lo que justificaría la intensa luz que llega desde ese lado y el juego de sombras consiguiente.


‘La dama del armiño’ llegó a Polonia en 1798, cuando el príncipe Adam Jerzy Czartoryski la adquirió en Italia junto con otras pinturas renacentistas y esculturas clásicas. En 1939 fue requisada por el ejército de Hitler, que la trasladó al museo del Kaiser Friedrich en Berlín. En 1940, el general Hans Frank, gobernador alemán de Polonia, la trasladó de nuevo a Cracovia, donde estuvo colgada en su despacho. Las tropas aliadas la encontraron en su mansión de Baviera cuando terminó la guerra mundial. Entonces fue devuelta a Polonia, donde el gobierno comunista se hizo cargo de ella hasta que en 1991 fue restituida a la familia Czartoryski.


Ahora es la estrella de la exposición ‘Rostros del Renacimiento’, que reúne en Berlín obras maestras de Donatello, Filippo Lippi, Botticelli, Pisanello, Verrocchio, Ghirlandaio, Mantegna, Giovanni Bellini y Antonello da Messina para ilustrar la evolución del retrato italiano desde sus inicios en Florencia hasta su propagación y evolución estilística en Ferrara, Mantua, Bolonia, Milán, Urbino, Nápoles, la Roma papal y Venecia.


Son 150 piezas sin igual que proceden de medio centenar de colecciones públicas y privadas del mundo entero. Keith Christiansen, director del Departamento de Pintura Europea del Museo Metropolitano de Nueva York ha querido apoyar con su selección la tesis del historiador Jakob Burkhardt de que el retrato representa mejor que ningún género la visión del mundo que se tenía en el Renacimiento.


Stefan Weppelmann, especialista de la Gemaeldegalerie de Berlín que también ha colaborado en la exposición, está convencido de que ésta permitirá una “nueva mirada” sobre el asunto gracias a que "los hijos de nuestros museos se han juntado con sus hermanos de otras colecciones para mostrar el cosmos del retrato italiano". Esta “gran panorámica” sobre el género incluye éxitos tan notables como el hecho de haber reunido, por ejemplo, todos los retratos de Giuliano de Medici realizados por Sandro Boticelli.


‘Rostros del Renacimiento’ permanecerá en el Museo Bode de Berlín hasta el 20 de noviembre, estando previsto que pueda verse de nuevo en el Metropolitan de Nueva York a partir del 19 de diciembre. Para entonces, faltará ‘La dama del armiño’, comprometida con la National Gallery de Londres, donde seguirá expuesta hasta el 5 de febrero de 2012. Entonces regresará a Cracovia, su lugar de origen, donde la fundación propietaria del cuadro asegura que permanecerá ininterrumpidamente durante los diez años siguientes.

jueves, 25 de agosto de 2011

Veinte voces para un compositor

Roberto Carlos al final del concierto "Elas cantam Roberto Carlos" en el Teatro Municipal de São Paulo.
Con él están: Hebe Camargo, Luiza Possi y Zizi Possi, Alcione, Fafá de Belém, Celine Imbert,
Daniela Mercury, Wanderléa, Rosemary, Fernanda Abreu, Marilia Pera, Paula Toller, Marina Lima,
Sandy, Mart´nália, Adriana Calcanhotto, Claudia Leite, Nana Caymmi, Ana Carolina e Ivete Sangalo.

En mayo de 2009 hubo un concierto en São Paulo al que me hubiera gustado ir. Por esos entonces Brasil no me quedaba tan lejos a pesar de que siempre estoy cerca de Brasil. Un país del que, si bien nunca he ido, jamás me voy.


Ese año se conmeraron 50 años de vida artística de Roberto Carlos. En homenaje, varias mujeres cantantes interpretaron sus canciones en un teatro atiborrado y, sin duda alguna, emocionado. ¿Cómo no sentir la palabra cantada? Qué envidia me dan todos esos espectadores que vieron desfilar por el escenario a algunas de las mejores voces de Brasil, porque no estuvieron presentes Gal Costa ni Maria Bethânia ni la reciente Maria Gadú.


Elijo dos videos para este jueves. El primero es "Olha" ["Mira"] interpretada por Ivete Sangalo que felizmente presumía pocos meses de embarazo.



Tem os olhos cheios de esperança
de uma cor que mais ninguém possui...



Bella Ivete con voz apacible, la misma que hace casi un año llenó de algarabía carnavalesca el Madison Square Garden en un concierto donde todos los que ahí estuvimos tuvimos por bandera los colores verde y amarillo sin importar a qué nacionalidad pertenecíamos.


E eu que sempre fui tão inconstante
te juro, meu amor, agora é prá valer
olha, vem comigo a onde eu for
seja minha amante, meu amor...


En el siguiente video podemos verlas a todas las que estuvieron esa noche en el escenario dándole a Roberto Carlos un poco de lo mucho que él nos ha dado a tantos, sin importar edades ni patrias, porque tarde o temprano todos nos sentimos identificados con alguna letra de amor.



Nem mesmo céu
Nem as estrelas
Nem mesmo mar
E o infinito
Nao é maior
Que o meu amor
Nem mais bonito...



... dice la canción titulada "Como é grande o meu amor por você".


¡Qué sería de nosotros sin las canciones
que elegimos para que nos acompañen en la vida!


PS. A quien le diera curiosidad y/o antojo de saber quiénes son y qué cantan en el concierto, éstas son las intérpretes y canciones del show que ahora está en DVD, disco doble y en... ¡youtube!


Disco 1


Você Não Sabe - Hebe Camargo
Canzone Per Te - Luiza Possi y Zizi Possi
Proposta - Zizi Possi
Sua Estupidez - Alcione
Desabafo - Fafá de Belém
A Distância - Celine Imbert
Se você pensa - Daniela Mercury
Você Vai Ser o Meu Escândalo - Wanderléa
Nossa Canção - Rosemary
Todos Estão Surdos - Fernanda Abreu
120? 150? 200 Km por Hora - Marilia Pera


Disco 2


As Curvas da Estrada de Santos - Paula Toller
Como Dois e Dois - Marina Lima
As Canções que Você Fez para Mim - Sandy
Só Você Não Sabe - Mart´nália
No Fundo do Meu Coração - Adriana Calcanhotto
Falando Sério - Claudia Leite
Não se Esqueça de Mim - Nana Caymmi
Força Estranha - Ana Carolina
Olha - Ivete Sangalo
Emoções - Roberto Carlos
Como é Grande o Meu Amor por Você - RC & Divas

miércoles, 24 de agosto de 2011

Amazonas

Fotografía de Jess Alford

Me encanta leer Babelia, el suplemento cultural de El País al que gracias a la tecnología puedo acceder cualquier día de la semana. Lo recomiendo ampliamente. Hacía mucho que no me daba una vuelta por ahí y ahora que lo hago me encuentro con un reportaje fascinante sobre el Amazonas titulado “El gran río de los mitos”, a propósito de los 500 años del nacimiento de Francisco de Orellana, su descubridor. Y hablando de cumpleaños, hoy 24 de agosto se cumplen 537 años del nacimiento de Bartolomé de las Casas, defensor de los indios ante los abusos de los conquistadores españoles… ¿qué conversación habrían tenido de haber coincidido alguna vez? … Fíjate que en una expedición llegué a un río y… o… Conocí en la Nueva España a un grupo de indios que

Reproduzco aquí el reportaje, exquisito en referencias a literatura amazónica, publicado en Babelia el sábado 20 de agosto, cuyo autor es el escritor colombiano William Ospina (1954) ganador en el 2009 del premio Rómulo Gallegos con “El País de la Canela” (Belacqua, 2009) segundo tomo de su trilogía sobre los viajes en el Amazonas del siglo XVI, que abrió con “Ursúa” y se completará con “La serpiente sin ojos”. Dénse un rato para leerlo, no es un texto breve como al que nuestro tiempo nos ha acostumbrado. Vale la pena.



EL GRAN RÍO DE LOS MITOS


En las novelas que transcurren en el Amazonas la tierra no es paisaje, sino el personaje más poderoso. A los 500 años del nacimiento de Francisco de Orellana, su descubridor, recorremos su cuenca como inspiración para escritores, pintores, músicos y cineastas.


La literatura del mundo amazónico ha sido en cinco siglos un largo diálogo de mitologías. Las que concibieron en centenares de lenguas los diez millones de nativos que habitaban sus orillas a la llegada de los europeos, y las que aportaron el español y el portugués, que se consolidaban entonces y que con la aventura americana se convirtieron en grandes lenguas planetarias. Hay que leer El hablador, de Mario Vargas Llosa, o Macunaíma, de Mario de Andrade, para sentir la complejidad de los mitos indígenas y el modo libre, audaz y conmovedor como la sensibilidad mestiza los interroga y los transforma en inquietantes parábolas de la modernidad. "Una lengua", escribió Jorge Luis Borges, "es una tradición, un modo de sentir la realidad, no un arbitrario repertorio de símbolos". Los mayores idiomas nativos de la región son el ticuna, el shipibo-conibo, el guahibo y el warao, pero, aunque decrecientes en términos demográficos, ahí están el tupí-guaraní, el mbyá, el kaiwá, el pai tavytera, el chiripá, el omagua, el ñengatú, las lenguas boras como el muinane y el miraña, y las huitoto como el ocaina, el nipode, el meneca, el murui, el nonuya y el coixoma.
Innumerables son las recopilaciones que se han hecho de tradiciones, relatos, mitos y sueños indígenas, pero podemos mencionar Los piros, relatos recopilados en el Perú por el sacerdote español Ricardo Álvarez en 1960; los Mitos e historias aguarunas, recopilados por José Jordana Laguna en 1974; La verdadera biblia de los cashinahuas, cuentos recopilados por el antropólogo francés André Marcel d'Ans en 1975, que ha sido llamada "Las mil y una noches del mundo indígena amazónico"; El universo sagrado, recopilado y reelaborado por Luis Urteaga Cabrera, de Cajamarca, quien convivió diez años con los indígenas shipibos; y las recopilaciones Yaunchuck I y II que recoge la literatura oral de los jíbaros huambisa, publicadas en 1994.
En la región brasileña y venezolana, el etnógrafo alemán Koch-Gruneberg recogió las leyendas e historias de los indígenas taulipangues y arecunás, que dieron a conocer un mundo rico de imaginación y de conocimientos e inspiraron en Brasil a Mario de Andrade, en una semana inolvidable de 1928, su novela Macunaíma. Es una rapsodia que mezcla el espíritu de los romances medievales y la atmósfera de las ciudades fantásticas con el ritmo de la novela picaresca para producir una de las grandes fusiones literarias contemporáneas. Su decurso es ejemplar por los rumbos que abre para la imaginación: el héroe Macunaíma, de la tribu de los tapanhumas, vence a Cí, la reina de las amazonas, la convierte en su esposa, y se apodera de la Muiraquitá, la piedra en forma de caimán que da la felicidad. Un traficante de São Paulo, Venceslau Pietro Pietra (que es en realidad el monstruoso gigante Piaimá), roba el talismán y hace que Macunaíma y sus hermanos Maanepe y Jiqué vayan a la ciudad a buscarlo y allí lo derroten. El héroe recupera el talismán, pero al volver no encuentra ya su aldea, que ha sido devastada. Le cuenta toda su historia a un papagayo, antes de convertirse en una de las estrellas de la Osa Mayor, y el narrador confiesa al final que es aquel papagayo quien se la ha contado.


Fotografía de Javier Reverte.
El puerto de Belém, ciudad brasileña de millón y medio
de habitantes y principal punto de entrada al Amazonas.

Ya el nombre del Amazonas logra ser testimonio suficiente de esa tradición de desplazamientos míticos. Que unas mujeres guerreras de Tracia o de Mitilene, que lucharon con Aquiles y con los centauros, hayan terminado dando su nombre al otro lado del mar al mayor río del planeta es indicio suficiente de cómo desde hace cinco siglos se funden nuestros símbolos, de cómo se condensan en nuevos relatos y metáforas las memorias de dos hemisferios incomunicados por treinta mil años.
La selva es un laberinto insondable, pero el río es un camino abierto, una inmensa vía de comunicación que unió desde siempre a los pueblos de la cuenca, y comunicó al mundo del Caribe con las regiones andinas. Las poblaciones y las lenguas del río llegaron del mar, y así lo narran los distintos pueblos en el mito compartido de las grandes anacondas que entraron por la desembocadura y remontaron los cauces de agua.
Esta inmensa cuenca que hoy se reparten ocho países es un gran país en sí misma, el mayor sistema de aguas dulces del planeta, y es comprensible que en el Amazonas todo sea superlativo: sus mil tributarios, su extensión, su caudal, el territorio que abarca y la selva que nutre. La cantidad de agua que mueve es una suerte de océano circulante; porque es una décima parte del mundo que contiene sin embargo la mitad de su patrimonio biológico.
Grandes hechos de la historia suelen ser inesperados y pasar casi inadvertidos. Fray Gaspar de Carvajal no se habría atrevido a compararse con los altos autores del Siglo de Oro español, pero es hoy el símbolo de la curiosidad con que la lengua española registró el descubrimiento del río más largo y caudaloso del mundo y de la selva que lo ciñe. Fray Gaspar no era un literato; sólo su afición a registrar todo lo que ocurría lo convirtió en cronista accidental de una expedición fabulosa, la de Gonzalo Pizarro en busca del País de la Canela más allá de los montes nevados de Quito. Los infinitos caneleros no existían, y en vez de un bosque rojo de una sola especie los viajeros encontraron la selva amazónica, la mayor variedad de plantas del mundo, pero en aquellos tiempos esa no era una buena noticia: necesitaban oro, metálico o vegetal, y lo necesitaban enseguida.
Orellana fue desde entonces uno de los personajes de la literatura amazónica, y su carácter ha oscilado en las letras entre el héroe abnegado y sutil, conocedor de lenguas y gran caudillo de hombres del relato de Carvajal, hasta el villano que premeditadamente traiciona a Pizarro y huye con el barco de la expedición llevándose cien mil pesos de oro, la paga de los soldados, y las piedras preciosas que habían obtenido por las montañas, en crónicas como la Historia del reino de Quito de Juan de Velasco.
Veinte años después del viaje de Orellana vino la expedición al Amazonas de Pedro de Ursúa, que dio origen al ciclo literario de Lope de Aguirre. El navarro Ursúa, quien había guerreado diez años en tierras de lo que hoy es Colombia, intentó en 1561 repetir la aventura de Orellana y buscar el país del hombre de oro, pero cometió dos errores, llevarse en su expedición a la mujer más bella del Perú, la mestiza Inés de Atienza, con sus doncellas, y reclutar, entre otros villanos, a Lope de Aguirre, quien encabezó la sublevación que dio muerte a los dos amantes, se apoderó de la expedición, hizo un viaje sanguinario, y provocó libros como La aventura equinoccial de Lope de Aguirre, de Ramón J. Sender; Lope de Aguirre, príncipe de la libertad, de Miguel Otero Silva; El camino de El Dorado, de Arturo Uslar Pietri; Los marañones de Ciro Bayo, y películas como Aguirre, la cólera de Dios, de Werner Herzog, o El Dorado, de Carlos Saura. Ursúa y Aguirre tuvieron sus cronistas: Francisco Vásquez, Pedrarias de Almesto, Toribio de Ortiguera, Custodio Hernández, Pedro de Munguía y Gonzalo de Zúñiga, quien también escribió un poema, La jornada del Marañón.
Algunos de estos episodios fueron versificados temprano en el poema más extenso de la lengua española, Elegías de varones ilustres de Indias, de Juan de Castellanos, la más vasta y ambiciosa crónica de la conquista americana, el poema que descubrió América para la poesía, y una de las obras más singulares de la literatura universal. De este gran poema se han nutrido por siglos cronistas e historiadores como fray Pedro Simón en sus Noticias historiales, y fray Pedro de Aguado, cuya reconstrucción del ciclo de Ursúa y Aguirre ocupa cuatrocientas páginas de su Recopilación historial. Existe también la obra inédita El Marañón, de Diego de Aguilar y Córdoba, 1578, y el Nuevo descubrimiento del Amazonas, 1641, de Cristóbal de Acuña.
Los ocho países de la cuenca tienen cada uno una notable literatura amazónica. Baste mencionar la novela Doña Bárbara (1929) de Rómulo Gallegos, cuyo tema no es la selva y el río, pero sí la lucha entre la fuerza incontrolable de la naturaleza y el esfuerzo humano por someterla a sus leyes. No es extraño que en su personaje central se sienta vagamente volver la leyenda de la amazona, dominadora de hombres. Un lugar destacado ocupa la novela La vorágine (1924), de José Eustasio Rivera, cuyo escenario sí es la selva, pero cuyo infierno son menos los laberintos vegetales que el horror de las caucherías donde las fuerzas del progreso masacraron a centenares de miles de indígenas. Larga es la lista de novelas, relatos y poemas que giran sobre el poder de la selva, pero el tema volvió renovado en La casa verde, de Mario Vargas Llosa, cuya prosa densa, abigarrada, cambiante, es como esa maraña en la que ocurren intempestivamente las cosas; donde formas, colores, temperaturas, aromas, seres, gestos y pensamientos se organizan y fluyen haciendo del lenguaje un tejido poderoso y orgánico. Hay en esta obra un esfuerzo evidente por lograr que la realidad de la selva se apodere del lenguaje, y allí, en vigoroso contrapunto, el río y la selva son lo sucesivo y lo simultáneo, lo uno y lo múltiple, lo homogéneo y lo diverso, lo que avanza hacia un fin y lo que siempre se repite, camino y laberinto, historia y mito.
Lo mismo puede decirse de la obra monumental de Euclides da Cunha, Los sertones, de 1902. Libros donde la tierra no es paisaje sino un personaje más poderoso que los otros, una fuerza que invade la lengua y le da su textura y su poder, de modo que lo que ocurre no puede separarse jamás de cómo ocurre. Novelas mestizas y mulatas como las de Faulkner, novelas río llenas de savia y sangre, de la vegetación macerada y los enigmas de la tierra fecunda, donde casi no alcanzan los tropos literarios de la tradición para dar cuenta de un mundo inabarcable, de fecundidad destructora.
Los sertones es la historia de cómo treinta mil hombres asediados por la sequía, maltratados por la pobreza y humillados por los señores, se atrincheraron en la región de Canudos y vivieron en comunidad esperando el fin del mundo bajo los sermones inspirados del predicador campesino Antonio Conselheiro, y fueron masacrados por el ejército de la joven república acusados de pretender restaurar la monarquía, cuando no eran más que pobres exaltados y místicos excluidos por una sociedad despiadada. Este mismo tema de la aventura de Conselheiro fue recreado en La guerra del fin del mundo, de Mario Vargas Llosa.
Ya el Amazonas no es sólo tema de historias locales sino escenario de una gran literatura mundial. Desde los primeros cronistas del siglo XVI, pasando por los misioneros del XVII, exploradores del XVIII y el XIX como Alejandro de Humboldt, que combinaron la curiosidad de la Ilustración con la pasión del Romanticismo, novelistas como Julio Verne, Ramón J. Sender y Hartzell Spence, hasta antropólogos, etnólogos, geógrafos y botánicos del siglo XX, como Wade Davis, autor de la monumental obra El río, el mundo amazónico se ha convertido en un gran tema de estudio y reflexión a medida que la degradación de la naturaleza planetaria y el cambio climático lo señalan como la gran reserva de respuestas para los desafíos de la época.
Tomado de aquí.


Datos sobre La Amazonia:


- La cuenca se expande por Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Guyana francesa, Perú, Suriname y Venezuela.


- Es el río más largo del mundo (6.800 kilómetros) -según las últimas mediciones- y más caudaloso (230.000 metros cúbicos por segundo).


- Proporciona la quinta parte de toda el agua dulce mundial, más que las del Misisipi, el Nilo y el Yangtze juntos. Cuenta con 1.100 ríos tributarios de importancia.


- Su área es de aproximadamente 7.989.000 kilómetros cuadrados, un 40% de la extensión de Sudamérica.


- Alberga la décima parte de todos los bosques del planeta.

martes, 23 de agosto de 2011

Deber y derecho de escribir sobre todo


Constelación de Casiopea,
fácil de reconocer por su forma en M señalando al norte.


Absurda la idea de que sólo puedes escribir sobre lo que te ha ocurrido
(lo pequeño, lo ínfimo que le ha ocurrido a ese cuerpo, a esa vida entre sus fechas),
como si todo no te hubiera ocurrido, como si
hubiera una tarde que no cayera para ti,
como si todos los imperios destruidos, aventado por los desiertos, devorados por las selvas,
no hubieran conducido hasta ti;
como si el más lejano astro, extraviado al borde del Universo,
y también los astros que hoy ya no existen,
y las nebulosas pensativas,
no hubieran trabajado, sabiéndolo o sin saberlo,
para ti, para este instante, para este poema
que se escribe gracias al aliento exhalado por Miranda o por Jenofonte,
con un trozo sobrante de Casiopea.

Roberto Fernández Retamar.
La Habana, 1930.