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martes, 31 de mayo de 2011

Libro Doble | Doble Libro


Tus pulgares conquistaron imperios,
dirigiste ejércitos y equipos de futbol.
(Press Start)
Mataste extraterrestres y zombis,
y monstruos,
y nazis,
tortugas aladas y metroids.

¿Qué se siente vivir a través de tus dedos?
(Choose character)

Conociste la amistad de las hadas
y enfrentaste al mal puro en Ganondorf.
Amaste a Samus, a Zelda y a Lara,
pero ellas, etéreas, no oyeron tus ruegos,
Poeta que jugó videojuegos.

Tú comprendes la vida porque has muerto mil veces;
(Game Over)
(Y Reset)
(Y Start otra vez)
viviste la muerte después de la muerte.

Fragmento de la poesía
 Poeta que jugó videojuegos
de Miguel Ángel Civeira González

__________________________

III

cada tarde te evaporas
como un secreto traicionado en mis ojeras
y yo no sé mentir

por eso digo de ti las horas amarillas
por eso eres pez
gaviota en vilo para cada espuma

yo no sé contar las rosas
cuando tu pelo está quieto
pero sé de tu destreza para sembrar fantasmas
y de la agonía del sol ante tus ojos
por eso a veces lloro

cada noche es un pregón de loco
que me repito en sueños
para ver si me apuñalas cualquier beso en la cintura
o aquí
en el borde del suspiro
donde callo

Fragmento del poema De la espera de Karla Marrufo.



* Karla y Miguel Ángel son egresados de la Escuela de Humanidades de la Universidad Modelo.


domingo, 29 de mayo de 2011

Cuerpo de guitarra

"El Paraíso" de Ariel Guzmán. 60 x 70 cm. 2010. Digital photo and acrylic on canvas.


Cuerpo de guitarra



Al abrazarme por la espalda
fina alfarería pretendías.

Hecha para la música
estoy confinada
a sonar bajo tu tacto.


Addy Góngora Basterra

jueves, 26 de mayo de 2011

Leonora Carrington: una vida de rebeldía y pasión

Leonora Carrington en su estudio.





Fragmento de "Leonora", novela escrita por Elena Poniatowska.


Leonora sorprende a su amante con sus dotes culinarias. Saca del horno platillos de su invención y se mueve en la cocina sin ninguna timidez. Los invitados también saborean sus ojos negros, sus cabellos selva negra, sus brazos blancos, sus muslos delgados. En sus propósitos campea una inocencia y una autenticidad que la hacen salir de lo ordinario.


No es posible que sea así de ingenua; en su caso, la ingenuidad debe ser una perversión –comenta el medico surrealista Pierre Mabille, gran estudioso de las civilizaciones pasadas.

-Ella en si es una verdadera femme enfant- se exalta André Breton.

Leonora juega, incita al deseo sin proponérselo y es demasiado inteligente para no darse cuenta. Independiente y retadora, como lo atestiguan sus expulsiones de distintas escuelas, los surrealistas se derriten por ella. Bretón, el padre del surrealismo, la encuentra adorable.

-Tu belleza y tu talento nos tienen mesmerizados. Eres la imagen misma de la femme enfant.

-No soy una femme enfant- la responde airada-, caí en este grupo por Max, no me considero surrealista. He tenido visiones fantásticas y las pinto y las escribo. Pinto y escribo lo que siento, eso es todo.

-Digas lo que digas, para mi representas a la que a través de su ingenuidad entra en contacto directo con el inconsciente.

-¡Todo ese endiosamiento de la mujer es puro cuento! Ya vi que los surrealistas las usan como a cualquier esposa. Las llaman sus musas pero terminan por limpiar el excusado y hacer la cama.

Su confianza en sí misma y su natural impertinencia provienen de su clase social. Leonora se ha enfrentado a sus padres, a las monjas, a la corte de Inglaterra; y no tiene razón para sentirse inferior. Si se deja sobajar, también su obra se verá afectada. A las pintoras surrealistas nadie las reconoce. Lo que en los hombres es creatividad, en ellas es locura. Entre mas contradice Leonora a Breton, más lo atrae.

-Adoro a tu inglesa. Tú nos la trajiste pero ella se ha ganado su lugar.

Leonora es una fuerza animal en una envoltura endeble. Cuando Joan Miró, amigo de Max, le pide que vaya a buscarle unos cigarros y le tiende dinero, ella se enfurece y lo deja con el billete extendido.

Se niega a posar para Man Ray, que pretende fotografiarla. Quien si le gusta es su novia, Ady Fidelin, y no entiende qué le ve ella al surrealista norteamericano. Picasso es un típico español que cree que tiene a todas las mujeres muertas de amor. A Salvador Dalí lo conoce en la rue Fontaine, en casa de Breton, y no se inmuta porque la llame.




Leonora Carrington: una vida de rebeldía y pasión


La artista siempre inconforme, escapó de la tutela de sus padres y de un manicomio

Nota tomada de El Universal
MÉXICO | Jueves 26 de mayo de 2011

La pintora mexicana de origen inglés Leonora Carrington falleció hoy a los 94 años tras una vida de rebeldía y pasión en la que destacó como "un poema que camina" , en palabras del Nobel mexicano Octavio Paz.

Nacida en Chorley (Inglaterra) el 6 de abril de 1917 en una familia adinerada británica, Carrington vivió desde los años cuarenta en México, el país que convirtió en su hogar y donde se rodeó de amigos y de algunos artistas del movimiento surrealista, como la española Remedios Varo.

Leonora, cuyo padre era un empresario británico y su madre tenía origen irlandés, escapó de la tutela de ambos siendo joven, interesada en una vida artística que cultivó en la Chelsea School of Arts y la Academia Ozenfant de Londres.

La joven Leonora pasó por varias escuelas regentadas por religiosas, pero no encajó en ninguna de ellas por su espíritu inconforme que mantuvo toda la vida.

En su familia, fue la única mujer de 4 hijos. Su padre veía al arte como una labor de pobres y homosexuales, pero su madre la apoyó para que terminara sus estudios en el Chelsea School of Art de Londres, según indica la página explorandomexico.com.

En la capital británica conoció al pintor surrealista Max Ernst (1891-1976) , de quien fue su compañera algunos años pero sobre quien, en los últimos años de su vida no quería ni oír hablar.
Con él viajó a París, donde congenió con artistas clave del movimiento surrealista como Salvador Dalí, Marcel Duchamp, André Breton y Pablo Picasso.

Carrington participó con otras figuras del movimiento en una magna exposición que se presentó en Amsterdam y París en 1938. Poco después su vida entró en una etapa muy difícil pues los nazis invadieron Francia y Ernst fue llevado a un campo de concentración.

En 1940 Carrington huyó a la España franquista, donde, en medio de una enorme tensión, sufrió un colapso y, por órdenes de su familia, fue ingresada en un manicomio en la ciudad norteña de Santander.



Cartón de Carreño / 2007

Allí pasó por una auténtica pesadilla, fuertemente sedada y vigilada por enfermeras, pero logró escapar y llegó a Lisboa, donde conoció al poeta y diplomático mexicano Renato Leduc, con quien se casó y el cual la ayudó a viajar a Nueva York, donde se reencontró con su examante Ernst y con la mecenas Peggy Guggenheim.

En 1942 llegó a México con Leduc, del cual se separó un año más tarde. Conoció pero no frecuentó a Diego Rivera, de quien apreciaba su humor, y a la también pintora Frida Kahlo.
Sin embargo, uno de los mayores regalos que le dio México fue el reencuentro con la que fue una de sus mejores amigas, la española exiliada Remedios Varo (1908-1963) , a quien había conocido en París.
Con Varo compartía Carrington proyectos artísticos y angustias, y de su mano entró en contacto con un círculo de artistas como Alice Rahon y Wolfgang Paalen.

El estilo de ambas refleja ámbitos oníricos y mágicos, que en el caso de Carrington, quedan plasmados en una de sus obras clave, "El mundo mágico de los mayas" , que se encuentra en el Museo de Antropología de la capital mexicana.

Otros cuadros destacados de la artista son "La giganta" , "Quería ser pájaro" , "Laberinto" , "El despertar" , "Y entonces vi a la hija del Minotauro" y "El juglar" .

Leonora estaba familiarizada desde pequeña con los mitos celtas, muy presentes en sus cuadros y obras de teatro, a los que sumó los mundos mágicos y fantásticos que descubrió en México, un país mágico y con una variedad de culturas indígenas y prehispánicas que tuvo una enorme influencia en su obra.

En México frecuentó también al cineasta español Luis Buñuel, se casó con el fotógrafo húngaro Emericz Chiki Weisz, que era judío, y tuvo a sus hijos Gabriel y Pablo, a los que estaba muy unida. Toda su vida defendió la causa de la mujer y la de los judíos.

De Carrington dijo el Nobel mexicano Octavio Paz que era "un personaje delirante, maravilloso" , "un poema que camina, que sonríe, que de repente abre una sombrilla que se convierte en un pájaro que se convierte después en pescado y desaparece" .

También la escritora mexicana Elena Poniatowska, que este año escribió "Leonora" (Planeta) , una novela inspirada en su vida, consideró a Carrington una figura "tan grande" como la de la propia Frida Kahlo.

"Creo que (Carrington) es cada vez más fuerte y que va a ser más fuerte a medida que pase el tiempo. Es, de veras, tan única como lo fue Frida Kahlo en su época, nada más que ella no quiso hacerse pública" , dijo la autora.


Una de las esculturas de Leonora Carrington que estuvieron
en Paseo de Montejo, en la ciudad de Mérida, a finales del 2010.

miércoles, 25 de mayo de 2011

La poesía de Javier Sicilia


Javier Sicilia en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en el 2008.

DESPEDIDA
(A la manera de Cavafis)

I

Recuerda, cuerpo, cuánto te quisieron:
no sólo las alcobas donde amaste
y los desnudos cuerpos que gozaste,
sino también los ojos que te vieron,
los labios que por ti de ardor temblaron
y por los cuales en deseo ardiste.
Recuerda, cuerpo, que alto y bello fuiste
como un dios, que otros cuerpos desvelaron
sus noches recordándote, y amor
rozó sus ojos como si el rumor
de tus besos tocara sus caricias.
Esta noche en que a solas te desnudas
y los años pasaron y las dudas,
recuerda como entonces sus delicias.

II

Pues,
nada te detendrá mi cuerpo amado,
ni el ardor de los besos que allanaste,
ni las tibias alcobas donde amaste
la blancura de un cuerpo abandonado;
nada, muchacha, nada, ni el helado
secreto de los labios que habitaste,
ni las heridas ingles ni el engaste
de tu placer herido y entregado
al roce delicado de unos dedos;
nada, mi servidor, mi amante, nada,
ni acaso la caricia más amada,
pues más allá del goce y sus recuerdos,
ah, sientes cómo el polvo se aproxima
a la dulce insistencia que te anima.

Javier Sicilia
Del poemario “Vigilias ante la vida”, 1994.

martes, 10 de mayo de 2011

Mack the Knife


Fotografía de Dan Bigelow, tomada cinco meses después
del Huracán Katrina en Ninth Ward, Nueva Orleáns.


Ahora
Sinatra / Armstrong / Mack the knife,
en 1957 o 1958,
The Three Penny Opera
en un teatrico off Broadway.
Casi imposible recordar algo
sin recordarte a ti también.
Al principio, tenías diecisiete años,
un traje sastre color arena,
un foulard verde,
la sonrisa, los ojos tristes.
Luego, un pañuelo en la cabeza,
sandalias,
caminando por la carretera bajo el sol.
O en El Vedado, comiendo manzanas.
O hacia el Lyceum, a buscar libros
que no podíamos comprar.
Nuestro primer apartamento, un dedal.
Al año siguiente, el nuevo, con dos habitaciones:
el palacio cotidiano anunciando en versos, dijo el amigo.
Han pasado los años como olas
del mar sobre la orilla,
tranquilas o encrespadas.
Ya lo dijo Mariátegui:
la vida
que te falta
es la vida
que me diste.

Roberto Fernández Retamar (1930) autor del poema anterior, nació en La Habana. Ha sido Director de la revista “Casa de las Américas” desde 1965. En el 2009 grabó con Silvio Rodríguez el disco “Con las mismas manos” intercalando trova y poesía, donde escuchamos a Fernández Retamar recitar los versos anteriores.

Como canción, Mack the knife es uno de los íconos del jazz gracias a Louis Armstrong, principalmente, como también a Bobby Darin, Ella Fitzgerald y Frank Sinatra, entre versiones más recientes como la de Robbie Williams o Michael Bublé —por decir algunos— que le han dado a nuevas generaciones la letra que originalmente el escritor Bertolt Brecht escribiera en alemán en 1928 para la obra Die Dreigroschenoper, con música de Kurt Weill:


Alemán | Traducción literal al inglés


Und der Haifisch, der hat Zähne, | And the shark, it has teeth,

und die trägt er im Gesicht. | and it wears them in its face.

Und Macheath, der hat ein Messer, | And Macheath, he has a knife,

doch das Messer sieht man nicht. | but the knife one doesn't see.


Que derivó en la versión que en 1956 —año en el que murió Bertolt Brecht— Louis Armstrong volviera un clásico y que empieza así:

Oh, the shark has pretty teeth dear
And he shows 'em, pearly white
Just a jack knife has Macheath dear
And he keeps it way out of sight.





... leyenda urbana vuelta música y letra que influenciaría a compositores de habla hispana como Miguel Ríos en la adaptación que hizo "Mackie el Navaja" al español...





... o la salsera composición del panameño Rubén Blades en la canción “Pedro Navajas”, pero ya hablaremos de eso otro día…



*