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jueves, 13 de enero de 2011

Y que haya cuerpos


Obra de Ariel Guzmán, pintor mexicano.
Espalda Enigmática - Voynich
De la colección Play back: El goce de la espalda.
Acrylic and oil on canvas, 200 x 150 cm, 2010

Y que haya cuerpos
Adriana Díaz Enciso
(Guadalajara, 1964)

Y que haya cuerpos. Vivos, abiertos yacientes y ávidos aún entre la bruma de la melancolía. Que haya siempre cuerpos, en habitaciones suaves que respiren, en calles arboladas y entre flores. Cuerpos capaces del desnudo completo, limpio, perfecto. Manos con ganas de viajar por los cuerpos. Labios que húmedos se comuniquen las últimas noticias de la espera. Húmedos cuerpos que respiren y duerman en calma profundísima junto al deseo que duerme, y que en el deseo despierten y se muevan suaves en la oscuridad lo mismo que en la más clara luz.

Que ya la soledad deje de ponerle candados a los cuerpos y el frío no nos reseque más la piel y las ganas y la entrega fragilísima.

Que no quede nadie ignorante de su cuerpo, con el vacío en el alma y la amargura de la piel intacta en la mirada. Que nadie se confunda ni confunda la vida con su ansia oculta, insatisfecha del amante.

Que no quede un solo cuerpo indigno del amor, ni un solo freno para el cuerpo amoroso y su bellísimo despliegue de sombras en vaivén.

Y que pueda yo andar con mi cuerpo por la calle, y nada en mí ni en mi ropaje me oculte con mi cuerpo para nadie, y que nadie se sorprenda ni se ensucie ni se ofenda por mí, por mi orgullo de mi cuerpo ni por mi andar de entrega. Que podamos andar y rozarnos al andar en el silencio, brazo con brazo y con mirada.

Que haya cuerpos, que las tristezas caigan rodeando nuestro abrazo como un mar oscuro que protege. Que el dolor de estar vivo no nos duela en el cuerpo. Que esta sorpresa de criaturas sobre el mundo sea luminosidad de azoro en las miradas de cara hacia la vida, de frente a nuestros cuerpos, y que sea inmenso y amoroso el beso que nos salve del miedo espeluznante ante la muerte.

miércoles, 12 de enero de 2011

Telegrama


María Elena Walsh
(1 de febrero de 1930 - 10 de enero de 2011)

La ciudad organiza
metálico suspiro
y párpados de tiza.
No importa, yo te miro.

Ráfagas van pasando
de tiempo traicionero
y nadie sabe cuándo.
No importa, yo te espero.

Un niño que no llora
asesinó al asombro
con ametralladora.
No importa, yo te nombro.

Eran menhires, son
el ángel y el amigo
viendo televisión.
No importa, yo te sigo.

Un pájaro responde
con brío debilucho
y nadie sabe dónde.
No importa, yo te escucho.

Un río se desliza
con método de llanto
y flores de ceniza.
No importa, yo te canto.

Pasan sombras aciagas
con el dolor desnudo
y dedos en las llagas.
No importa, yo te ayudo.

Quizá el amor termine
o dioses del olvido
lo destierren al cine.
No importa, yo te cuido.

Hay besos en probetas
y máscaras de cuero
que acunan escopetas.
No importa, yo te quiero.

martes, 11 de enero de 2011

Adiós María Elena Walsh

Acabo de leer que murió María Elena Walsh, quien con sus canciones y su escritura acompañó y acompañará noches de bohemia, distancias, encuentros, nostalgias y alegrías. Mercedes Sosa fue de las mejores intérpretes de sus canciones, por eso dejo aquí "Como la cigarra", con mi total admiración y contenta porque una mujer como María Elena Walsh haya existido para darnos tantas cosas bellas.