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viernes, 29 de abril de 2011

Pedro Salinas



Ha sido, ocurrió, es verdad.
Fue en un día, fue una fecha
que le marca el tiempo al tiempo.
Fue en un lugar que yo veo.
Sus pies pisaban el suelo
este que todos pisamos.
Su traje
se parecía a esos otros
que llevan otras mujeres.
Su reló
destejía calendarios,
sin olvidarse una hora:
como cuentan los demás.
Y aquello que ella me dijo
fue en un idioma del mundo,
con gramática e historia.
Tan de verdad,
que parecía mentira.

No.

Tengo que vivirlo dentro,
me lo tengo que soñar.
Quitar el color, el número,
el aliento todo fuego,
con que me quemó al decírmelo.
Convertir todo en acaso,
en azar puro, soñándolo.
Y así, cuando se desdiga
de lo que entonces me dijo,
no me morderá el dolor
de haber perdido una dicha
que yo tuve entre mis brazos,
igual que se tiene un cuerpo.
Creeré que fue soñado.
Que aquello tan de verdad,
no tuvo cuerpo, ni nombre.
Que pierdo
una sombra, un sueño más.

Pedro Salinas, poeta español.
El poema anterior pertenece al libro "La voz a ti debida".

sábado, 23 de abril de 2011

Beatriz Rodríguez Guillermo


Beatriz Rodríguez Guillermo (1959-2016), poeta yucateca.
Fragmento de "Dos umbrales para una sola noche".

Yo quise entonces volver a alguna calle conocida,
Fotografía de Ed Karjala
caminar
caminar
caminar
tocar alguna puerta
y encontrarte

(pero todo estaba escrito)

(...)

Quise saber por qué la vastedad de un cuerpo no es suficiente nunca
y en sólo un instante sin embargo
allende el mar conquista la inmortalidad con la cruz del deseo.
Quise saber el aire, la creíble fortaleza de los templos
la nitidez del paréntesis plateado que a veces es la luna,
quise saber del agua, la tenaz insistencia de la lluvia
y en esta hora, donde mínimas voces como agujas
clavan aguijones en la noche
encuentro atados a mi mano
trescientos sesenta y cinco sigilos para el alba.

Publicado en la revista de la Universidad Modelo "Al pie de la letra", Nº 10, Febrero 2009. Mérida, Yucatán.

miércoles, 13 de abril de 2011

Hombres - Puente



Nos hacen falta obras-puente y hombres-puente.

Nos hace falta un pensamiento crítico que, sin ignorar la individualidad de cada obra y su carácter único e irreductible, encuentre entre ellas esas relaciones, casi siempre secretas, que constituyen una civilización.


Octavio Paz.

martes, 12 de abril de 2011

Mae West



Adivinador: ¡Ahh, tienes un futuro maravilloso! 
¡Veo un hombre en tu vida!
Mae West: (Decepcionada) Qué... ¿sólo uno?


Mae West (1893-1980)
Actriz estadounidense, conocida como "mujer fatal", 
guionista de sus películas.
Famosa por frases como la anterior. 

jueves, 7 de abril de 2011

Carlos Slim y el Arte


Museo Soumaya.
Cubierto por 16 mil espejos hexagonales, 

el edificio mide cuarenta y tres metros de altura.



Tal vez todos sepamos que recientemente la revista Forbes nombró a Carlos Slim como el hombre más rico del mundo. Tal vez algunos sepamos que a finales de marzo se inauguró al público el Museo Soumaya de la fundación del magnate mexicano: “Si le preguntan al hombre más rico del mundo si antes de casarse sabía de arte, dirá que no. Fue Soumaya quien desde su luna de miel lo arrastró a su pasión de coleccionar. Este museo es el recuerdo de ella, su única esposa, con quien tuvo seis hijos y vivió 33 años, hasta que falleció en 1999. Ella le pidió que abrieran su colección al mundo y tal vez por eso la entrada es gratuita”, acabo de leer en un periódico argentino.
 
El 28 de marzo pasado se inauguró al público el Museo Soumaya en la ciudad de México, específicamente en Polanco, en la Plaza Carso (llamada así por las iniciales de Carlos Slim y Soumaya Domit Gemayel) museo que, a decir de un encabezado de El Universal “tuvo una inversión de más de 800 millones de dólares y albergará la colección de arte privada más grande del país y de América Latina”.


Han sido diversos los medios de comunicación que han reseñado esta segunda versión del Museo Soumaya, inaugurada a principios de marzo con invitados selectos como Gabriel García Márquez y el conductor americano Larry King... y que antes de abrirse al público la semana pasada, recibió la visita de Shakira, guiada por el mismísimo Slim.


Dijo el periódico español El País:
En pisos temáticos que ascienden en espiral, el Soumaya, que lleva ese nombre en honor de la fallecida esposa del dueño de América Móvil, exhibirá parte de las más de 62.000 piezas coleccionadas por Slim, rematando con un espacio sin columnas donde se expondrá la mayor colección mundial de Rodin. Pero también se podrán apreciar piezas precolombinas; paisajistas como Monet, Sorolla y Zárraga; obras de Van Gogh, Murillo y El Greco; piezas de Botero; retratos de los siglos XVIII y XIX y objetos antiguos que van desde monedas hasta muebles.


Y en ello, en la diversidad de la colección, es en lo que pensó Fernando Romero al diseñar el espacio: "Es un contenedor de arte", dice a EL PAÍS, "por las distintas geometrías puede albergar la diversidad de la colección. Pensé en hacer algo icónico, que a la vez conecta muy bien a la arquitectura con el arte".

Como es de imaginarse, Carlos Slim ha sido blanco de comentarios ante semejante labor monumental en pro del arte, como las declaraciones de la crítica de arte Raquel Tibol: Como tiene todo el dinero del mundo tendría que convocar una comisión de lo más seria, contratar a los curadores más serios del mundo donde los encuentre, Alemania, Francia, España, Inglaterra, Canadá, Estados Unidos, donde sea, una comisión que le revise y le saque los falsos, señaló en entrevista para MVS Radio, comentarios que pueden leerse aquí.

El museo abrirá todos los días de 10:30 a 19:30 y la entrada será gratuita.
Para leer más sobre el Museo Soumaya, dejo aquí algunos links:

. Museo Soumaya: http://www.soumaya.com.mx/
. Revista Ñ: "La cintura espejada que cautiva a México". Miércoles 6 de abril de 2011.
http://www.revistaenie.clarin.com/arte/cintura-espejada-cautiva-Mexico-Soumaya_0_457754420.html
. El Universal: "El nuevo museo Soumaya abre hoy sus puertas". Martes 1 de marzo de 2011. http://www.eluniversal.com.mx/cultura/64916.html
. Fotogalería de El Universal: http://fotos.eluniversal.com.mx/coleccion/muestra_fotogaleria.html?idgal=9619
. El País: "La nueva sede del Museo Soumaya cautiva a México" Jueves 3 de marzo de 2011. http://www.elpais.com/articulo/internacional/nueva/sede/Museo/Soumaya/cautiva/Mexico/elpepuint/20110303elpepuint_3/Tes

viernes, 1 de abril de 2011

Los cuadros de Siqueiros que Chaplin no compró

Por Julio Scherer García *

La voz de Dudley Murphy, famoso director cinematográfico de origen irlandés, se escuchaba imperativa en el teléfono. Le tenía sin cuidado que fueran las tres de la madrugada y que Siqueiros estuviera rendido de fatiga. Lo quería inmediatamente a su lado, con Charles Laughton, Charles Chaplin, Marlene Dietrich y otras celebridades reunidas en su casa de Santa Mónica. Aclaró que no le pedía que fuese con ellos para agregarse a su francachela, sino para un asunto de mayor interés: él, su amistoso agente comercial en los Estados Unidos, le había mostrado cuadros a Charles Laughton, quien hablaba de comprar dos en seguida.

Al llegar a la casa de Murphy, ya cerca de las cuatro, lo aguardaban con impaciencia. Desde un principio acaparó su atención Laughton. Lo vio con el escaso cabello revuelto, la voz insegura, aquellos sus grandes y sensuales labios que se movían como órganos autónomos del resto de la cara, capacitados para respirar, nutrirse y vivir por sí mismos. Siqueiros lo miró en los ojillos, de los que se desprendía una luz envuelta en neblina.

Era Charles Laughton un espectáculo en sí mismo: grande, robusto, lleno de fuerza, con una sensación de seguridad personal que lo hinchaba aún más, a pesar de su borrachera. Pero lo que más impresionó al pintor era que avanzaba hacia él con dos cuadros, uno en cada mano, sin dejar de hablar e interrogarlo con aire dominante, casi agresivo: “How much, sir? How much? How much do you want?”.

En aquella época Siqueiros estaba agobiado por graves conflictos económicos y aún tenía dificultades para vender su producción. De momento no supo qué contestar: “Si cobro mucho —se dijo— a lo mejor me dice que no; pero si cobro poco y él pensaba darme mucho más, viviré, sin saberlo, una desgracia”. Dudley Murphy, atrás del obeso inglés, le decía con señas: “Súbele… súbele…” Animado por sus gestos, cerró los ojos y propuso una suma que le pareció excesiva. Estaba emocionado y sin duda Laughton lo advirtió. “One thousand dollars each”. Entonces escuchó algo que lo dejó frío: “¡No, no!” Era una voz estentórea, como si el alma del actor surgiera poderosa de esos dos vocablos. Fue una negativa rotunda e inapelable, que Siqueiros percibió como la condena que se pronuncia contra un hombre a quien se ha juzgado no con equidad sino con odio. “Two thousand dollars each!”, le gritó entonces. Y para que no hubiera duda sacó la chequera de la bolsa interior de su saco y suscribió la suma global, con las rodillas en la alfombra y el cuerpo inclinado sobre una mesa en que se amontonaban copas y botellas.

Ya con el documento en la bolsa, Siqueiros simuló indiferencia y con un vaso de huisqui en la mano se dedicó a observar. Eufórico, mucho más que en el mejor momento de una borrachera feliz, lamentó que Charles Chaplin permaneciera callado y casi sin beber. Sólo de vez en cuando se llevaba la copa a los labios y sólo de vez en cuando hablaba de México y se expresaba con frases admirativas de Diego Rivera, a quien había conocido en París en 1919.

Al despedirse, Dudley Murphy quiso redondear el negocio y le preguntó a Charles Chaplin, no sin malicia, por qué no adquiría, al igual que Laughton, algún cuadro. El pintor temió una escena embarazosa, que el gran actor, viéndose atrapado, condescendiera y comprase alguna obra para escapar elegantemente del lazo tendido. Pero no ocurrió lo uno ni lo otro. Chaplin, con una sonrisa que no era sólo cordial, sino casi amorosa, después de señalar con un gesto a su colega inglés, le dijo:

“Este hombre es extraordinario en todo. Lo es en el cine, lo es como amigo y, naturalmente, en su juicio pictórico. A mí me ha sorprendido esta noche una vez más. Tuvo el acierto de elegir dos cuadros, exactamente los que a mí más me gustaban y que, de no haberse anticipado, sin duda me los habría llevado a casa en este mismo momento. Ah, este Laughton siempre le lleva a uno la delantera”.

Y se marchó, ufano y victorioso…




* Scherer García, Julio (2005) "Laughton, Chaplin, Marlene", En Siqueiros, La piel y la entraña, FCE: México. Pág. 31-33.