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viernes, 5 de febrero de 2010

Carta a mí misma


"Barcos en la ria de Erandio". Acuarela. 76 x 57cm.
Obra de Vicky Zafra Domínguez.
Imagen tomada de aquí.


Ana María Iza (1942).

Poeta Ecuatoriana. 

¿Recuerdas
cuando era el teléfono un pájaro
cantando en el alambre?

Nunca creíste
que sólo se trataba de un vil artefacto.

Eras insoportable.
Por eso hasta quisiste un lunes
regalarte.

Tenías la mirada llena de barcos.
Dabas de comer
a los perros del parque
y te sabías de memoria el número
de árboles,
a fuerza de ser viento,
de ser hoja,
de husmear
no sé qué estrella entre las ramas.

Eras
un raro espécimen,
una degeneración futura,
un grifo siempre yéndose,
ya ni sé qué decirte,
eras
algo bastante feo que me gustaba.

Te pregunto,
por preguntarte,
porque sí,
porque llueve
y algún entrometido te ha empujado:
¿Qué harías si te dejara libre,
si de un manotón quitara la montaña?

De ley
irías a refugiarte en la ternura,
a estrellarte en el borde de un retrato.
A escabar en el suelo un sucio anillo
del que nacieron rosas,
lombrices,
telarañas.

Tú,
siempre serás tú.

No habrá abracadabra que te cambie.
No habrá

reencarnación que te libre del lodo de los sueños.
No habrá forma
de librarse de ti
ni estrangulándote.

Oye:
no vayas
a suicidarte.
Me es indispensable tu presencia:
triste,
desafiante.

Terminada en punta
-como una hoja-
detrás de la ventana.

martes, 2 de febrero de 2010

Ángela Botero



© Fotografía de David Arky


Azules
son
las cosas
grandes.


*


Y me quiere
no me quiere
mucho
poquito nada.
Me quiere
no me quiere
mucho
poquito
nada.
¿Nada?
¡No señor!
¿Dónde hay
otra estúpida flor?


*


Me dirás:
quiero uno
de tus abrazos.
Te diré:
de los nuevos
o de los viejos.
Me dirás:
¡De los nuevos!
Te diré:
ya no son tuyos.



Ángela Botero es colombiana.
*

lunes, 1 de febrero de 2010

Adolfo Fernández Gárate

Instrucciones para el manejo de recuerdos


1. Junte todos sus recuerdos sobre una mesa limpia. Sáquelos de los cajones, las repisas altas, las carpetas guardadas, los libros a medio leer.

2. Deposítelos dentro de un sobre amarillo. El tamaño del sobre depende en exclusiva de la cantidad o la medida de los escritos, fotografías, boletos de autobús, recados, etc.; no tiene nada que ver con la intensidad de los recuerdos. (Si ya tiene sus recuerdos dentro de un sobre amarillo cerrado, puede pasar directamente al punto 4)

3. Cierre el sobre para evitar que algún recuerdo se fugue y aparezca de manera inoportuna bajo la cama, entre las toallas, o atorado en los cristales de la ventana.

4. Coloque el sobre en un lugar seguro, al alcance de sus manos en caso de necesidad, pero a salvo de manos extrañas, para evitar malos manejos.

5. Si el sobre se rasga en el momento de guardarlo, o al hacer la limpieza del lugar, o simplemente durante su traslado a un sitio más seguro, deberá sellarse de inmediato con cinta adhesiva y ponerlo en resguardo al momento.

6. Si por algún motivo irracional (descuido, voluntad propia, deseos irrefrenables) queda expuesto el contenido del sobre a su mirada, deberá regresar al punto 2.

7. El contenido del sobre podrá ser destruído por los siguientes motivos:
a) porque sí
b) por furia incontenible
c) porque esté saturado
d) porque se necesita espacio para recuerdos frescos
e) porque ha perdido vigencia
f) para eliminar una fuente de tristeza
g) con motivo de una celebración
h) por razones impublicables
i) por puritita pasión
j) por algo que sólo tú sabes

8. En caso de que necesite reconstruir el contenido de un sobre destruído podrá:
a) sacar del bote de la basura los pedazos y pegarlos con etiquetas mientras se mira el noticiero de la noche
b) solicitar copia fotostática de los escritos a él o a la antirromántico(a) que los conserve en el disco duro de su computadora
c) tomarle fotos a escondidas
d) confersarlo todo para crear una nueva generación de recuerdos (si este es el caso deberá volver al punto 1)

9. La aplicación de este instructivo al pie de la letra garantiza un uso racional de elementos irracionales de nuestra personalidad, así como un manejo responsable y eficiente de objetos que remiten normalmente a hechos irresponsables, profundamente placenteros e inconscientes.


Coma frutas y verduras.



Adolfo Fernández Gárate es yucateco.



*