MAS RECIENTE

Dropdown Menu

jueves, 29 de julio de 2010

Mujeres de ojos grandes



La tía Daniela se enamoró como se enamoran las mujeres inteligentes: como una idiota.


Ángeles Mastretta. Escritora mexicana.
Ése es el inicio de uno de los relatos del libro "Mujeres de ojos grandes".





 Ilustración de Caia Koopman

martes, 27 de julio de 2010

Al amanecer de un día terrible...


AL AMANECER DE UN DÍA TERRIBLE DESCUBRÍ QUE TE HABÍAS QUEDADO SIN PALABRAS. Brotó el silencio, enredadera amarga que nos cubrió la boca con fino hilo de cobre o red de telaraña. No era lo peor la almohada dividiéndonos la cama. Lo más triste eran tus manos de aceite, indisolubles con las mías de agua. Frío e inútil, como quien besa un espejo era besarte. Llena de blasfemias tengo esta lengua que antes exigías y amabas. Lo más triste fue que me nombraras como quien dice astilla o navaja, gota de vinagre o decir nada. Me volví nopal, lija, naturaleza muerta, y encontré en la cama tu espalda marcándome el rechazo, cuando al anochecer de un día terrible pronunciaste mi nombre como quien lee una lista de inventario. Lo más triste fue descubrir que al futuro le sobraban los plurales, roto nuestro reloj de arena y roto el cristal del portarretratos, aceptando que no me conformaría con vivir un simulacro.

Addy Góngora Basterra.

Publicado en Dossier de Poesía Contemporánea de Yucatán, Revista de Literatura Mexicana Contemporánea. Enero - Marzo 2010. Año XV, Número 40, Vol. 16. University of Texas.

domingo, 25 de julio de 2010

¡Que repiquen los timbales!


Salsa Sinfónica: La Quinta Sinfonía de Beethoven con Hovedøen Social Club & Kringkastingsorkesteret (KORK) en concierto desde Suecia en Store Studio NRK, Oslo.

Los arreglos son de Sverre Indris Joner, a quien podemos ver como el pianista de la Orquesta.

¡A repicarle esos timbales a Beethoven!


jueves, 22 de julio de 2010

Instantes Eternos


Momentos del cine para atesorar en la memoria...


... escenas que se quedan fijas aún cuando la película ya acabó... 


... aún cuando ya han pasado años desde que vimos esa historia contada en la pantalla grande... 


El álbum "Escenas Inolvidables" puedes verlo dando click aquí 


Al cabo de los días se irá nutriendo (¡esto apenas empieza!) según el inventario de escenas que se le ocurran a quien esto escribe... y a las sugerencias que son más que bienvenidas Ü

miércoles, 21 de julio de 2010

Día y Noche



Sin importar geografía, raza o religión, la película que vi ayer en el cine remueve algo cercano al alma: todos crecemos y dejamos atrás los objetos que nos acompañaron en la infancia, dejamos atrás el mundo de la imaginación y de la fantasía para entrar al mundo de la razón, nos preparamos "como adultos" para la vida.

Sin embargo, más que el mensaje de Toy Story 3, fue el cortometraje Día y Noche el gran hallazgo de la función. La animación de Pixar, dirigida por Teddy Newton y proyectado antes de la película, me parece de una creatividad envidiable, con una enseñanza que todos deberíamos digerir entre las palomitas para ejercerla en la vida.

El Día y la Noche, opuestos por naturaleza, diferentes porque así debe ser, aparecen representados por dos seres a través de los cuales podemos ver, literalmente, la vida, lo que tienen a trasluz. Tras una riña donde cada uno muestra sus privilegios, terminan por hacer de esa diferencia un complemento. Éste cortometraje -presten atención a la voz que surge en algún momento de la antena de radio Miedo a lo desconocido... miedo a las nuevas ideas... cuando algo es nuevo lo rechazo inmediatamente... para mí, la cosa más bella de todo el universo, es la misteriosa- nos enseña que lo que al principio nos asusta por ser diferente, tras conocerlo se convierte en algo que nos enriquece. En el caso específico del día y de la noche, si bien son diferentes, si uno no existiera, el otro no tendría razón de ser, se complementan, y es en esa sucesión de días donde transcurre nuestra vida.




Y continúo, porque hablar del día y la noche me trajo al recuerdo algo que tiene que ver con estos dos mundos. En el 2004 escribí una serie de relatos hechos con frases de canciones. Uno de ellos se llama Diálogos*, en él aparecen algunas líneas del bolero "Sombras" (que originalmente fue tango, sus compositores fueron José María Contursi y Francisco Lomuto). El relato tiene mucho que ver con lo anterior, y los personajes que le dan voz a los diálogos son los protagonistas de la noche y el día: la luna y el sol.

DIÁLOGOS

Habla la luna:

Sombras nada más, entre tu vida y mi vida, entre el amor condenado a la unión que sólo se da en el claroscuro de la mañana, del atardecer, en el roce de esos breves instantes cuando el día todavía es noche y la noche todavía es día, el amor que se acaricia en la penumbra, en las sombras de los árboles, de las puertas entreabiertas, en la sombra que en el suelo proyectan amantes que se besan.

Habla el sol:

Qué breve fue tu presencia en mi hastío, yo estoy absolutamente solo. A ti te acompañan estrellas, luciérnagas, los faros de los coches y de las islas, las luces de neón, de bengala, todas las de la ciudad. He perdido la cuenta del tiempo que llevo siguiéndote. A veces logro fundirme en ti, adueñarme egoístamente de tu palidez. Le han llamado eclipse, qué bello nombre para la breve consumación de nuestro amor. Y entonces soy feliz y eso me incita a besar la falda que meces en la orilla de los mares.

Habla la luna:

Echas de menos luces nocturnas y no te das cuenta que yo vivo en eterna oscuridad. Piensa que el azul que tienen el cielo y el mar viven cerrados para mí, que tú tienes todas las tonalidades contra las cuales no puedo competir. Algunas veces logro colarme en tus atardeceres para abrazarme a tu luz en la distancia, luz con la que me vistes, luz que me llena y que, cuando no está, me desviste. Hay noches en las que me haces lucir violeta -el color de los que aman- como cuando hay amor sobre algún puente de Venecia. Cuando hay guerra, cuando sangre se derrama, algo rojo en mí se vierte también. Nada puede esconderse de nosotros: tú y yo, entre sombra y sombra, somos los ojos de la tierra.

Habla el sol:

Los ojos de la tierra... la mirada del mundo... tú con tu mirar nocturno... y yo con la tarea de despertar nidos, niños que arrullaste, sin ver que estoy aquí, perdido en mi soledad, en mi cíclope ascensión. Muchas veces el día se nubla y las horas donde se supone que debo imponer mi ley se vuelven noche y tú no estás, y mi existencia se complica un poco más. Te extraño en los días de lluvia, en los huracanes y tormentas que opacan el brillo que reservo para ti... sombras nada más entre tu amor y mi amor que desde el inicio de los tiempos ha sido imposible. No hay desamor que pueda compararse con el nuestro.









* Diálogos forma parte de los relatos publicados en el libro Cantos para ser contados, publicado por el fondo editorial del Ayuntamiento de Mérida en enero del 2009.

lunes, 19 de julio de 2010

Glenn Monroig

Compositor e intérprete puertorriqueño.


Y entonces...

Por tu modo de mirarme al encontrarnos
parecía que esta vez sería mejor.
Tal vez fue que con el paso de los años
sentía menos el daño
que me causó tu amor.

Por la forma en que me diste aquel abrazo
me juraba que esta vez sería feliz,
y negando la verdad de aquel fracaso
volvimos a enamorarnos
sin temor amor
sin cautela amor
sin conciencia.

Y entonces volviste a herir
y yo te volví a fallar
y entonces dijimos cosas malas
y eran la verdad,
razones para mentir
razones para gritar
razones de sobra
para no volvernos a mirar.

Buscando pretextos y razones
perdimos el tiempo y el amor
y al cabo de tantas ilusiones
nos queda un fracaso más
y un nuevo dolor.

Y mientras corremos a otros brazos
para cometer el mismo error
no sé como diablos olvidamos
que esta vez sería mejor.

Glenn Monroig (1957).



miércoles, 14 de julio de 2010

Tu llavero

DE UN CLAVO EN LA PARED CUELGA TU LLAVERO. Al mirarlo, el recuerdo toma la forma de una melodía que llega de lejos, la música cotidiana de tu llave bronce al abrir la puerta y girar el gozne, cuando no existía el destierro y sonaba a promesa y regocijo la palabra nuestro. Con desespero de adolescente febril que en la noche del baile mira sola desde su asiento la algarabía, triste danza de piernas sin moverse de la silla, así tus llaves, quietas y mudas, son vacuo tintineo cuando algo, sin querer, las empuja y les devuelve por unos instantes la falsa garantía de que aún me habitas. Cuánta vida tras las vueltas de una llave en la hendidura, cuánto mundo perdido ahora que el bronce en tu mano no penetra la cerradura, negándome la fiesta de verte cruzar nuestro umbral. Hoy, maldita sea, las llaves se aburren sin tu mano y sin tu prisa, sin tus extravíos, siempre listas, con sus dientes villanos mordiéndome la conciencia al recordarme que ya no llegas, que ya no vuelves y que ahora sólo eres música perdida.

Addy Góngora Basterra.

Publicado en Dossier de Poesía Contemporánea de Yucatán, Revista de Literatura Mexicana Contemporánea. Enero - Marzo 2009. Año XV, Número 40, Vol. 16. University of Texas.

martes, 13 de julio de 2010

Voy...

Como a las dos de la tarde de hoy, estando con mi madre en la cocina, no sé qué me dio por ponerme a cantar, así, de pronto, de la nada... ♫ Voy a ponerme en los ojos un hierro candente ♫... a lo que ella continuó... ♫ pues mil veces prefiero estar ciega que volver a verte ♫. Este episodio musical no tiene nada de extraño en mi casa, mucho menos entre mi madre y yo: siempre hay canciones de por medio, inesperadamente. Lo casual es que, según la nota del periódico que acabo de leer, cerca de esa hora murió en Miami la cantante cubana Olga Guillot y esa canción "Voy" de Luis Demetrio, es una de las más célebres en sus interpretaciones. Así que aquí estoy, antes de seguir la noche, haciendo lo que ella hizo durante tantas: cantando un bolero.

¡Gracias por tus canciones y tu feeling, Guillot!