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jueves, 7 de enero de 2010

Historias de reportero

Por Carlos Loret de Mola


Homofobia

Publicado hoy en el periódico El Universal

Seis de cada 10 mexicanos están en contra de que se casen los homosexuales y siete de cada 10 de que adopten hijos. Las convenciones internacionales sobre derechos humanos, la Organización Mundial de la Salud y casi la totalidad de los pensadores más respetados de la humanidad forman, frente a esa encuesta de Mitofsky, una minoría a la que este reportero se ha sumado hace tiempo.

Hurgar en los fundamentos ideológicos de quienes se oponen a otorgar mayores derechos a la comunidad gay termina aterrizando en algunos de estos conceptos muchas veces heredados y pocas procesados: ser homosexual no es normal, es antinatural, es una enfermedad.

¿Son “normales” los homosexuales? El calificativo “normal” ha sido sepultado por la democracia, la tolerancia y la inclusión que son signos-anhelos de nuestros tiempos. La ecuación papá-mamá-hijos es, en uno de cada tres casos, escenario de violencia intrafamiliar. Eso bajo ningún concepto puede ser considerado normal. La familia tradicional como estructura básica de la sociedad se ha convertido en un cuerpo con osteoporosis: por fuera se sostiene, pero por dentro está desgastado, fracturado, desbaratándose.

¿Es “natural” que un hombre golpee a una mujer? ¿Que se calle y esté sometida “por el bien de sus hijos”? ¿Que ella aguante todo lo que el hombre haga con la mira puesta en la unión familiar? Porque ésas son las ideas que permean cómodamente en amplios sectores sociales y se antoja que palidecen en la categoría de “naturales” frente a una pareja del mismo género.

¿Están enfermos los homosexuales? El 17 de mayo de 1990 la Organización Mundial de la Salud, perteneciente a la ONU, retiró la homosexualidad de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y otros Problemas de Salud. Desde hace casi 20 años, la homosexualidad no es enfermedad para ningún doctor serio.

Con estos antecedentes, quienes hemos conformado la manera habitual de vivir alrededor de nuestra preferencia heterosexual no tenemos autoridad moral para reprimir, mucho menos suprimir, el ejercicio de otras formas de convivencia social y, ultimadamente —y aunque suene cursi—, de amor.

Me atrevería respetuosísimamente a pedir a quienes están en contra de la plenitud de derechos y deberes para la comunidad gay que tomen en cuenta en su análisis moral —incidido por la fe y por tanto, de toda consideración— estos datos que exhiben el fracaso de los modelos vigentes, no para rendirse y abandonar a la familia tradicional como modelo ideal, sino para intentar reforzarla sin hipocresías y al mismo tiempo tolerar otras maneras de fundar comunidad (no confundir: nadie se ha vuelto gay por la crisis de la pareja tradicional; aceptar los matrimonios homosexuales es un tema de universalidad, no un plan B).

Lo principal es romper el estereotipo: la familia de papá-mamá-hijos no es una familia feliz en automático y las parejas homosexuales no son drogadictas, proxenetas entregadas a la lujuria. Hay parejas hombre-hombre y mujer-mujer que son modelo de felicidad, y hay hogares tradicionales a los que los hijos no quieren volver después de la escuela porque es como regresar al infierno.

En Tercer Grado, Denise Maerker aportó un argumento incontrovertible a ese otro tema que es la facultad de adoptar niños a parejas homosexuales: que si bien lo ideal para un menor es contar con las figuras paterna y materna, los infantes sujetos a adopción no tienen ni uno ni otro, viven muchas veces en el abandono de guarderías tutelados por un par de buenas personas que hacen sus mejores esfuerzos para encauzarlos pero que muchas veces no pueden construirles un blindaje que los libere de estar a merced de traficantes de órganos y niños. Los casos concretos se agolpan en denuncias de medios de comunicación semana a semana.

Son pequeños sin hogar, sin padre, sin madre, sin perspectiva, sin futuro, quienes a través de un riguroso procedimiento son asignados a personas que les puedan dar un horizonte. Que en este grupo de personas sujetas a adoptar figuren homosexuales que garanticen una oferta de porvenir digna para los niños me parece hasta un gesto.

Hasta ahí los argumentos. Pido ahora permiso para una nota personal: no soy capaz de concebir una sensación de responsabilidad mayor a la que se tiene para con los hijos; entre mis personas más queridas y admiradas hay tres homosexuales. No dudaría un instante en encomendarle a mis hijos a alguno de ellos. Tampoco a un par de entrañables amigos solteros, amigas solteras, y más matrimonios heterosexuales con quienes me unen lazos que se antojan indisolubles. Pienso que cuando se escoge tener un amigo, que sea abogado o doctor es una característica colateral, pues hay abogados delincuentes y doctores asesinos, pero no son a ellos a los que nos estamos refiriendo.

SACIAMORBOS

Con el mismo respeto, considero que un debate que tiene que ver con la moral pública no puede aspirar a la unanimidad, pero tampoco puede llevarse a cabo —mucho menos conducirse— entre descalificaciones, discriminaciones, insultos y rabia. No en lo privado, mucho menos en lo público como lo hizo Esteban Arce.
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2 comentarios

  1. ¡aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaay!
    Justo hoy hablaba con mi mamá de la homofobia gracias a una pesadilla que me acosó.
    Pienso que no es necesario que todo el mundo apoye el matrimonio Gay y la adopción a parejas Gay; sólo que no muestren una contra. Que vivan y dejen vivir.


    .

    Feliz Navidad
    Año Nuevo
    Reyes
    No cumpleaños
    Invierno
    Etcétera.

    je je je

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  2. Hola
    Lindo blog, lo que tienes por aqui es muy, muy interezante.Descubrí tú blog gracias a puerto libre, al llegar a este post me dieron ganas de opiniar. Es curioso lo que pasa en México, lo digo por que acabo de ver los videos del tal Arce. Creo que cada quien pude tener la opinion que quiera pero no bloquear los derechos de los demás ni portarse como un cerdo como lo hizo él. Por mi parte no creo en el matrimonio ni heterosexual ni homosexual pero si en los derechos de los individuos que comparten su vida, como la herencia, el seguro médico y muchisimas otras cosas. Buscar lo que es normal se me hace absurdo, que ha sido normal en este mundo? La homosexualidad ha existido desde siempre como muchas otras cosas. pero en fin a veces estoy de acuerdo con que nuestra educación digamos religiosa nos hace ir encontra hasta de nuestra misma naturaleza. Creo que cualquiera que tenga las posibilidades de brindarle un futuro y una vida sana a un niño deberia tener el derecho a hacerlo, el ser homosexual o heterosexual, no es punto que pueda calificar su capacidad ni hace mejor ni peor a un individuo.Creo mas que en los derechos de los homosexuales en el derecho de igualdad del ser humano. Todos merecemos respeto, asi como tenemos el deber de darlo, ser gay no es facil en la camunidad en la que vivimos, pero darle credito a tipos como ese solo lo hacen mas famoso y mas tiempo en television que al final solo hace crecer la ignorancia en nuestro. pais.

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