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sábado, 12 de septiembre de 2009

Tamara de Lempicka

Una mujer fatal entre los muralistas

Dueña de una biografía tan fascinante como su obra, la artista polaca fue protagonista de una muestra multitudinaria en México, donde vivió sus últimos años. Rescate de un ícono Art Decó con todo el sex appeal.





Tamara de Lempicka, con su desenfado y sus libertades sexuales, fue un símbolo de la mujer moderna.


Por Horacio Bilbao

Las 85 piezas de Tamara de Lempicka que pasaron por el Museo del Palacio de Bellas Artes mexicano hasta el fin de semana pasado, son tal vez la muestra más grande que jamás se montó en su honor desde que fue redescubierta en 1972 por Alain Blondel, un estudioso de su obra. Y se dio justo allí, en medio de los murales socialistas de Diego Rivera que Tamara, asociada con la aristocracia y el bon vivant, ofreció sus mejores atuendos de bohemia ajena al compromiso social. Dos caras del arte en un mismo escenario y en un país, México, que supo cobijar a trotskistas y a fieles de Coco Chanel.

No se compara a las largas filas que se arman en Bellas Artes para ver cualquier retrospectiva de Frida Kahlo, pero las 200 mil personas que subieron las escalinatas de este palacete mexicano para ver a Tamara, dan muestra de su creciente impacto en el país que ella misma eligió para morir, instalada en Cuernavaca hasta el fin de sus días, en 1980. "Su biografía es fascinante pero su obra está a la par", dijo Roxana Velásquez , la directora de Bellas Artes, cuando presentó la obra. "Será difícil volver a reunir una cantidad semejante de obras sobre Tamara", sumó Blondel. Es que las 85 piezas (49 óleos, 15 obras en papel, y 21 fotografías) viajaron desde los museos más granados del mundo al Distrito Federal. "Era importante organizar esta muestra, para acercar las obras que están en Europa", le dijo a Ñ Raymundo Silva Madrid, investigador del Museo.

Tamara de Lempicka nació en 1898 en Varsovia, Polonia, en un ambiente zarista, aristocrático. En 1917, con la revolución bolchevique y la consecuente transición del zarismo imperial al comunismo fue exiliada junto a su marido, el conde Tadeusz de Lempicky y su única hija, Kizette. Llegó a París, donde tomó clases de pintura con André Lothe y Maurice Denis para perfeccionar lo que ya había aprendido en San Petersburgo. Su primera exposición llegó en 1922, firmando sus obras con el nombre de su esposo, Lempicky.


"Fue una artista por la forma de trabajar los temas y forjar un estilo propio; y una actriz porque toda su vida la vivió como una estrella", resumió Silva Madrid. Es que entre sus círculos de amistades estaban Jean Cocteau, Coco Chanel, Greta Garbo, André Gide y Helena Rubinstein, entre otros. Su desenfado sexual y su talento para posar frente a las cámaras la convirtieron en símbolo de la mujer moderna mientras su perfil artístico se iba emparentando con el cubismo, el futurismo el expresionismo. Tamara asimiló y admiró profundamente la tradición del Renacimiento italiano y el manierismo. "Ella necesitaba representarse ella misma como un personaje, y ese personaje era una femme fatal", explicó Silva Madrid. Llego a exhibir en la Exposición Universal de París, en 1937, donde también se mostró el Guernica , de Picasso.

Estaba en su mejor momento, pero con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, convenció a su segundo marido de mudarse a los Estados Unidos. Allí, acosada por las miserias de los refugiados cayó en un pozo depresivo que la llevó a revisar su obra y a pintar con un carácter más social. El éxito empezaba a abandonarla. En 1972 Alain Blondel rescató su obra con una gran exposición en París. Ella ya vivía en Cuernavaca, México, pero desde entonces su obra recuperó el brillo perdido.

Y México acaba de honrarla con una muestra majestuosa y bien glamorosa. Ya se había hecho un pequeño homenaje en el Distrito Federal en 1980, el año de su muerte, pero nunca un esfuerzo tan grande. Y justo allí, entre los murales de Rivera, creando un contraste entre lo frívolo y el arte compromentido. "Rivera y de Lempicka son muy diferentes y contrastantes en cuanto a temas pero los motivos pictóricos tienen similitudes", dice Silva Madrid. Ambos trabajan con la figura humana en gran escala y marcando las siluetas. Rivera se dirige a temas más políticos mientras que Tamara, en apariencia, es más banal. "Esto le permitió explorar las cualidades pictóricas que ofrecen las distintas técnicas", rescató el investigador.

Fuente: Revista Ñ



Tamara de Lempicka en imágenes



Fotografía de archivo. © Bettmann.




The two friends




Retrato de la Duquesa de la Salle



Sobre la exposición de Tamara de Lempicka en el Museo del Palacio de Bellas Artes, puedes leer al respecto yendo al sitio de Conaculta dando click aquí

Antes en Letranías había tenido presencia Tamara cuando utilicé su obra "Adán y Eva" para ilustrar el relato "El Amor" de Eduardo Galeano. Al final de esa entrada hay un video donde se hace un recorrido por la obra de Tamara. Puedes verlo dando click aquí

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jueves, 10 de septiembre de 2009

Lee sin pretextos


¡Estrenando programa de radio en apoyo a la lectura!
Fotografía de © Kristy-Anne Glubish


Uno lee en cualquier parte, en un autobús, en un metro, en un helicóptero, en la copa de un árbol, en una hamaca, debajo de la cama con una lamparita, de algún modo uno se crea una burbuja donde puede concentrarse y disfrutar… dijo hace un rato Salvador Lemis.

La radio en internet es un beneficios que las Nuevas Tecnologías nos brindan; así podemos tener al alcance palabras y música que en la radio local no se transmiten. Gracias a eso pude escuchar la primera emisión del programa “Lee sin pretextos”, proyecto que la comunicóloga Tere Góngora Basterra encabeza para fomentar la lectura. El programa fue transmitido en Mérida, Yucatán; en vivo y en directo pude escucharlo en Buenos Aires, ¡bendita tecnología!

En el programa de hoy estuvo como invitado el dramaturgo cubano Salvador Lemis, quien relató lo siguiente cuando Tere le preguntó, ¿Por qué leer?:


Leer es viajar, transportarse a otros mundos, visualizar otras personas, soñar,
trasladarse. Y yo recuerdo que pasé por las tres bibliotecas más grandes que
había en mi ciudad, Holguín, desde niño ahí leí mucho. Una viejita me prestaba
todos los días seis libros que yo tenía que devolver o al día siguiente o
dejando un día por el medio, y me los leía todos. Me prestaba libros de seis en
seis. Recuerdo una vez. Estaba yo tan pequeñito que las bibliotecarias no
supieron que yo me había quedado leyendo, cerraron la biblioteca y se fueron. Yo
me sabía el teléfono de mi casa y llamé a mi mamá, y le dije, “Mami llama a los
bomberos porque me quedé encerrado…” y mi mamá llorando al otro lado del vidrio
y el niñito ahí… que se había quedado detrás de un libro…


A continuación puedes escuchar la entrevista completa que Tere le hizo a Salvador:





Lee sin pretextos se transmitirá todos los jueves a las 7 de la noche (hora de México) en el sitio web:

http://www.upedagogica.edu.mx/radio.html

La estación online llamada “Radio Educación del Mayab” pertenece a la Secretaría de Educación. En el programa estarán también Jassiel y Cristina, colegas de Tere.

Apoyen a estos chicos escuchando el próximo jueves el programa, se han embarcado con pasión y alegría en la tarea por difundir la lectura, la buena música, el arte. El programa tiene un email que espera comentarios, sugerencias, opiniones, inquietudes, curiosidades: leesinpretextos@gmail.com

Transcribo el fragmento de Ray Bradbury que escucharon en la voz de Salvador Lemis al despedirse del programa, cuando Tere le pidió que compartiera algo con el auditorio, al finalizar la entrevista. Lemis eligió un fragmento del cuento “El Marciano”:

Qué ser es este tan necesitado de cariño como nosotros, quien es, y cómo
surgiendo de la soledad viene a vivir entre gentes extrañas, y asumiendo la voz
y la cara del recuerdo, se queda al fin entre nosotros aceptado y feliz, qué ser
es este, de qué oscura montaña proviene, de qué cueva, quitarnos esto sería como
quitarnos la comida de la boca, asumiendo la voz y la cara del recuerdo ha
quedado al fin entre nosotros aceptado y feliz. Ojalá no se vaya nunca…




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La espiga y la vida


Brisa de espigas
Fotografía de Eric Martín Contreras


La misión de la espiga nos es ser el lugar definitivo para la semilla. Cada semilla debe asumir la vida de una manera tan suya y personal, que pueda vivirla independientemente de la espiga en la que maduró. Toda semilla que quiera cumplir con su vocación de vida, y con su misión por los demás, debe aceptar la deschalada y el desgrane. Sólo si ha asumido su vida en plenitud y de una manera personal, será capaz de seguir viviendo luego de la desgranada. Y así podrá incorporarse al gran ciclo de la siembra nueva.

Si su vida es auténtica y acepta hundirse en el surco de la tierra fértil, su lento germinar en el silencio aportará al sembrado nuevo una planta absolutamente única, pero que unida a las demás, formará el maizal nuevo.

No es el maizal el que valoriza la identidad de las plantas. Es el valor irremplazable de cada planta en su riqueza y fecundidad lo que valoriza al maizal.

No es la sociedad nueva la que creará los hombres nuevos. Son los hombres nuevos quienes formarán la nueva sociedad.



Mamerto Menapace, monje benedictino.




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miércoles, 9 de septiembre de 2009

Unas monedas



© Fotografía de Gregor Schuster


Unas monedas, pidió el mendigo tras su historia, así que el rey mandó que lo arrojaran desde lo alto del palacio, como ejemplo para sus súbditos de que el dinero requiere esfuerzo. Aun se cantan canciones de aquel día, en que el pueblo se indignó, y se alzó como nunca antes. Se aprendieron lecciones diferentes, aquel día. El rey también aprendió algo, aunque nunca pudo contarlo a nadie, y quienes le conocieron dicen que, antes de ser colgado, mantenía su porte y su arrogancia. Pero todo esto son historias que se cuentan, ya sabeis, a cambio de unas monedas, majestad.

Jordi Cebrián es catalán.



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lunes, 7 de septiembre de 2009

Obediencia


Cristina Peri Rossi. 
Poeta uruguaya.

Hoy he sido una niña obediente
(una niña obediente de más de cuarenta años)
he seguido los consejos
del manual de desintoxicación
no he exigido mi dosis
no te he llamado por teléfono
ni siquiera he discado tu número para escuchar tu voz
y rebajar mi ansiedad
no te he escrito la vigésima carta sin respuesta
(ni siquiera la he enviado)
no he mirado tu fotografía
ni los mensajes de móvil archivados
no he hablado de vos con nadie
he dormido y no soñé contigo
he hecho los deberes
he ido al mercado
hablé con el vendedor
una sesuda conversación
acerca del precio de los tomates
que suben por la huelga de los camioneros
o por la huelga de la lluvia
le abrí la puerta del ascensor a una anciana,
un poco más anciana que yo
limpié la casa
quité el polvo de los muebles
y contesté un par de emails

Ahora, doctor, a las doce de la noche,
después de haber sido una niña obediente,
¿me puede decir qué hago?

Tómese una pastilla para dormir,
dirá el médico.

¿De modo que estoy haciendo una cura de desintoxicación
amorosa
para pasarme de los orgasmos a los somníferos?

Qué civilización estamos construyendo.