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sábado, 21 de marzo de 2009

Diez años después...



© Woman Stealing a Man's Heart
de Alberto Ruggieri


El jueves 19 fueron diez años de la muerte de Jaime Sabines. Van aquí dos de mis poemas favoritos:


LA DROGA
Si ya no puedes regresar a tu orilla izquierda, déjate llevar a donde sea.
Sería bueno olvidarse del brocal del pozo y aventurarse en el río subterráneo.
El día de ayer se ha ido y el que tú fuiste ayer. No trates de levantar del polvo ese amor, porque sólo levantarás girones y sombras.
Enséñale a tu corazón a caminar de nuevo, como a un niño de meses.
Te dije estas cosas y respondiste:
—Es que soy la costumbre. He tomado veneno todos los días, y me hace falta. ¿Qué droga tremenda es el amor?

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TU NOMBRE

Trato de escribir en la oscuridad tu nombre. Trato de escribir que te amo. Trato de decir a oscuras todo esto. No quiero que nadie se entere, que nadie me mire a las tres de la mañana paseando de un lado a otro de la estancia, loco, lleno de ti, enamorado. Iluminado, ciego, lleno de ti, derramándote. Digo tu nombre con todo el silencio de la noche, lo grita mi corazón amordazado. Repito tu nombre, vuelvo a decirlo, lo digo incansablemente, y estoy seguro que habrá de amanecer.



Jaime Sabines nació en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas el 25 de marzo de 1926 y murió en la ciudad de México el 19 de marzo de 1999.


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miércoles, 18 de marzo de 2009

All would envy - Interpreta Shawn Colvin. En la trompeta, Chris Botti.

El camaleón que finalmente no sabía de qué color ponerse


Foto: © Michael & Patricia Fogden


Augusto Monterroso (1921-2003).

En un país muy remoto, en plena Selva, se presentó hace muchos años un tiempo malo en el que el Camaleón, a quien le había dado por la política, entró en un estado de total desconcierto, pues los otros animales, asesorados por la Zorra, se habían enterado de sus artimañas y empezaron a contrarrestarlas llevando día y noche en los bolsillos juegos de diversos vidrios de colores para combatir su ambigüedad e hipocresía, de manera que cuando él estaba morado y por cualquier circunstancia del momento necesitaba volverse, digamos, azul, sacaban rápidamente un cristal rojo a través del cual lo veían, y para ellos continuaba siendo el mismo Camaleón morado, aunque se condujera como Camaleón azul; y cuando estaba rojo y por motivaciones especiales se volvía anaranjado, usaban el cristal correspondiente y lo seguían viendo tal cual.

Esto sólo en cuanto a los colores primarios, pues el método se generalizó tanto que con el tiempo no había ya quien no llevara consigo un equipo completo de cristales para aquellos casos en que el mañoso se tornaba simplemente grisáceo, o verdiazul, o de cualquier color más o menos indefinido, para dar el cual eran necesarias tres, cuatro o cinco superposiciones de cristales.

Pero lo bueno fue que el Camaleón, considerando que todos eran de su condición, adoptó también el sistema.

Entonces era cosa de verlos a todos en las calles sacando y alternando cristales a medida que cambiaban de colores, según el clima político o las opiniones políticas prevalecientes ese día de la semana o a esa hora del día o de la noche.

Como es fácil comprender, esto se convirtió en una especie de peligrosa confusión de las lenguas; pero pronto los más listos se dieron cuenta de que aquello sería la ruina general si no se reglamentaba de alguna manera, a menos de que todos estuvieran dispuestos a ser cegados y perdidos definitivamente por los dioses, y restablecieron el orden.

Además de lo estatuido por el Reglamento que se redactó con ese fin, el derecho consuetudinario fijó por su parte reglas de refinada urbanidad, según las cuales, si alguno carecía de un vidrio de determinado color urgente para disfrazarse o para descubrir el verdadero color de alguien, podía recurrir inclusive a sus propios enemigos para que se lo prestaran, de acuerdo con su necesidad del momento, como sucedía entre las naciones más civilizadas.

Sólo el León que por entonces era el Presidente de la Selva se reía de unos y de otros, aunque a veces socarronamente jugaba también un poco a lo suyo, por divertirse.

De esa época viene el dicho de que todo Camaleón es según el color del cristal con que se mira.

martes, 17 de marzo de 2009

Anatomía de La Habana

Siendo como soy un alma viajera, cabe preguntarse por qué me demoraba siempre en La Habana. Y es que, señores, La Habana era un lugar para vivir toda la vida. Desde cualquier parte se llegaba al mar, y el mar llegaba a todas partes con un fermento de salitre, y por eso era siempre una ciudad nueva, una pintura y maderas estrenadas. Aire de sol y sal. La Habana era una Maga. Enamoraba con sus olores, sus humores y sus desvelos. No he visto por el mundo ciudad más hembra.

Fragmento del libro de Alina Fernández:
Alina: Memorias De La Hija Rebelde de Fidel Castro.






Habrá que buscar este CD+DVD que fusiona la música cubana con otros sonidos. Anatomía de La Habana salió al mercado el año pasado y reúne a talentos como Liuba María Hevia, David Torrens, José María Vitier, y el cuarteto vocal Sexto Sentido integrado por Arlety Valdés, Yudelkis Lafuente, Eliene Castillo y Melvis Estévez.

Dice la reseña:

El DVD incluido en esta obra nos muestra con gran calidad una Habana mas iluminada, mas llena de gracia y amor por esta ciudad. La Habana se presenta aquí como una voz única en un mundo repleto de problemas,usando el lenguaje universal de la música. La Habana es un símbolo de amor, de valor, de ganas de vivir y de fidelidad a los ideales. Antomía de la Habana nos regala la música original de excelentes artistas contemporáneos cubanos quienes han sido tocados por el espíritu de esa ciudad llenas de misterios que los vio crecer.

Un bocadito del DVD:





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lunes, 16 de marzo de 2009

Ivete Sangalo y Alexandre Pires cantando "Estrela Cadente".



El video anterior es del concierto de Alexandre Pires En casa ao vivo, el año pasado, el cual recomiendo ampliamente.


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domingo, 15 de marzo de 2009

Desde la camioneta de Augusto, al volver de Celestún... um día de domingo...