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lunes, 30 de marzo de 2009

Como quien oye llover


© Don Hammond



Como quien oye llover

Octavio Paz. 
Poeta mexicano. 

Óyeme como quien oye llover,
ni atenta ni distraída,
pasos leves, llovizna,
agua que es aire, aire que es tiempo,
el día no acaba de irse,
la noche no llega todavía,
figuraciones de la niebla
al doblar la esquina,
figuraciones del tiempo
en el recodo de esta pausa,
óyeme como quien oye llover,
sin oírme, oyendo lo que digo
con los ojos abiertos hacia adentro,
dormida con los cinco sentidos despiertos,
llueve, pasos leves, rumor de sílabas,
aire y agua, palabras que no pesan:
lo que fuimos y somos,
los días y los años, este instante,
tiempo sin peso, pesadumbre enorme,
óyeme como quien oye llover,
relumbra el asfalto húmedo,
el vaho se levanta y camina,
la noche se abre y me mira,
eres tú y tu talle de vaho,
tú y tu cara de noche,
tú y tu pelo, lento relámpago,
cruzas la calle y entras en mi frente,
pasos de agua sobre mis párpados,
óyeme como quien oye llover,
el asfalto relumbra, tú cruzas la calle,
es la niebla errante en la noche,
como quien oye llover
es la noche dormida en tu cama,
es el oleaje de tu respiración,
tus dedos de agua mojan mi frente,
tus dedos de llama queman mis ojos,
tus dedos de aire abren los párpados del tiempo,
manar de apariciones y resurrecciones,
óyeme como quien oye llover,
pasan los años, regresan los instantes,
¿oyes tus pasos en el cuarto vecino?
no aquí ni allá: los oyes
en otro tiempo que es ahora mismo,
oye los pasos del tiempo
inventor de lugares sin peso ni sitio,
oye la lluvia correr por la terraza,
la noche ya es más noche en la arboleda,
en los follajes ha anidado el rayo,
vago jardín a la deriva
entra, tu sombra cubre esta página.

viernes, 27 de marzo de 2009

En la estación de metro en Londres...

Ayer una amiga me envío el video que ahora comparto aquí. Es una experiencia colectiva que sin duda alguna le habrá transformado el día a quienes formaron parte, tanto a los bailarines premeditados como a los improvisados.

El 15 de enero pasado en la estación del metro Liverpool street en Londres, la compañía T-Mobile de telefonía celular, grabó este comercial en el que un grupo de personas bailaron diversos géneros musicales mezclándose con gente que a diario pasa por la estación... y que no se esperaba esta combinación mágica de música y danza.

Es maravilloso ver la reacción de la gente, sin importar edades, procedencia, postura social. Es una delicia ser testigos de esa música que se escucha por los altavoces, la sorpresa de la gente que se detiene para mirar, para mover el cuerpo, reirse, es una alegría especial la que el bailar contagia... incluso para nosotros que estamos aquí, meses después de lo ocurrido, al otro lado del monitor...





*

martes, 24 de marzo de 2009

Pablo Antonio Cuadra



«Escrito junto a una flor azul»

Pablo Antonio Cuadra (1912-2002). 
Poeta nicaragüense.


"Temo trazar el ala del gorrión
porque el pincel no dañe
su pequeña libertad".

Anote
el poderoso esta ley del maestro
cuando legisle para el débil. 

Escuche
este adagio del alfarero la muchacha
cuando mis labios se acerquen. 

sábado, 21 de marzo de 2009

Diez años después...



© Woman Stealing a Man's Heart
de Alberto Ruggieri


El jueves 19 fueron diez años de la muerte de Jaime Sabines. Van aquí dos de mis poemas favoritos:


LA DROGA
Si ya no puedes regresar a tu orilla izquierda, déjate llevar a donde sea.
Sería bueno olvidarse del brocal del pozo y aventurarse en el río subterráneo.
El día de ayer se ha ido y el que tú fuiste ayer. No trates de levantar del polvo ese amor, porque sólo levantarás girones y sombras.
Enséñale a tu corazón a caminar de nuevo, como a un niño de meses.
Te dije estas cosas y respondiste:
—Es que soy la costumbre. He tomado veneno todos los días, y me hace falta. ¿Qué droga tremenda es el amor?

*

TU NOMBRE

Trato de escribir en la oscuridad tu nombre. Trato de escribir que te amo. Trato de decir a oscuras todo esto. No quiero que nadie se entere, que nadie me mire a las tres de la mañana paseando de un lado a otro de la estancia, loco, lleno de ti, enamorado. Iluminado, ciego, lleno de ti, derramándote. Digo tu nombre con todo el silencio de la noche, lo grita mi corazón amordazado. Repito tu nombre, vuelvo a decirlo, lo digo incansablemente, y estoy seguro que habrá de amanecer.



Jaime Sabines nació en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas el 25 de marzo de 1926 y murió en la ciudad de México el 19 de marzo de 1999.


*

miércoles, 18 de marzo de 2009

All would envy - Interpreta Shawn Colvin. En la trompeta, Chris Botti.

El camaleón que finalmente no sabía de qué color ponerse


Foto: © Michael & Patricia Fogden


Augusto Monterroso (1921-2003).

En un país muy remoto, en plena Selva, se presentó hace muchos años un tiempo malo en el que el Camaleón, a quien le había dado por la política, entró en un estado de total desconcierto, pues los otros animales, asesorados por la Zorra, se habían enterado de sus artimañas y empezaron a contrarrestarlas llevando día y noche en los bolsillos juegos de diversos vidrios de colores para combatir su ambigüedad e hipocresía, de manera que cuando él estaba morado y por cualquier circunstancia del momento necesitaba volverse, digamos, azul, sacaban rápidamente un cristal rojo a través del cual lo veían, y para ellos continuaba siendo el mismo Camaleón morado, aunque se condujera como Camaleón azul; y cuando estaba rojo y por motivaciones especiales se volvía anaranjado, usaban el cristal correspondiente y lo seguían viendo tal cual.

Esto sólo en cuanto a los colores primarios, pues el método se generalizó tanto que con el tiempo no había ya quien no llevara consigo un equipo completo de cristales para aquellos casos en que el mañoso se tornaba simplemente grisáceo, o verdiazul, o de cualquier color más o menos indefinido, para dar el cual eran necesarias tres, cuatro o cinco superposiciones de cristales.

Pero lo bueno fue que el Camaleón, considerando que todos eran de su condición, adoptó también el sistema.

Entonces era cosa de verlos a todos en las calles sacando y alternando cristales a medida que cambiaban de colores, según el clima político o las opiniones políticas prevalecientes ese día de la semana o a esa hora del día o de la noche.

Como es fácil comprender, esto se convirtió en una especie de peligrosa confusión de las lenguas; pero pronto los más listos se dieron cuenta de que aquello sería la ruina general si no se reglamentaba de alguna manera, a menos de que todos estuvieran dispuestos a ser cegados y perdidos definitivamente por los dioses, y restablecieron el orden.

Además de lo estatuido por el Reglamento que se redactó con ese fin, el derecho consuetudinario fijó por su parte reglas de refinada urbanidad, según las cuales, si alguno carecía de un vidrio de determinado color urgente para disfrazarse o para descubrir el verdadero color de alguien, podía recurrir inclusive a sus propios enemigos para que se lo prestaran, de acuerdo con su necesidad del momento, como sucedía entre las naciones más civilizadas.

Sólo el León que por entonces era el Presidente de la Selva se reía de unos y de otros, aunque a veces socarronamente jugaba también un poco a lo suyo, por divertirse.

De esa época viene el dicho de que todo Camaleón es según el color del cristal con que se mira.

martes, 17 de marzo de 2009

Anatomía de La Habana

Siendo como soy un alma viajera, cabe preguntarse por qué me demoraba siempre en La Habana. Y es que, señores, La Habana era un lugar para vivir toda la vida. Desde cualquier parte se llegaba al mar, y el mar llegaba a todas partes con un fermento de salitre, y por eso era siempre una ciudad nueva, una pintura y maderas estrenadas. Aire de sol y sal. La Habana era una Maga. Enamoraba con sus olores, sus humores y sus desvelos. No he visto por el mundo ciudad más hembra.

Fragmento del libro de Alina Fernández:
Alina: Memorias De La Hija Rebelde de Fidel Castro.






Habrá que buscar este CD+DVD que fusiona la música cubana con otros sonidos. Anatomía de La Habana salió al mercado el año pasado y reúne a talentos como Liuba María Hevia, David Torrens, José María Vitier, y el cuarteto vocal Sexto Sentido integrado por Arlety Valdés, Yudelkis Lafuente, Eliene Castillo y Melvis Estévez.

Dice la reseña:

El DVD incluido en esta obra nos muestra con gran calidad una Habana mas iluminada, mas llena de gracia y amor por esta ciudad. La Habana se presenta aquí como una voz única en un mundo repleto de problemas,usando el lenguaje universal de la música. La Habana es un símbolo de amor, de valor, de ganas de vivir y de fidelidad a los ideales. Antomía de la Habana nos regala la música original de excelentes artistas contemporáneos cubanos quienes han sido tocados por el espíritu de esa ciudad llenas de misterios que los vio crecer.

Un bocadito del DVD:





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lunes, 16 de marzo de 2009

Ivete Sangalo y Alexandre Pires cantando "Estrela Cadente".



El video anterior es del concierto de Alexandre Pires En casa ao vivo, el año pasado, el cual recomiendo ampliamente.


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domingo, 15 de marzo de 2009

Desde la camioneta de Augusto, al volver de Celestún... um día de domingo...






viernes, 13 de marzo de 2009

Obituario


Blanca Varela

Esta ínfima y rebelde herida del tiempo que soy, como dice uno de sus poemas, ha dejado de ser herida y tiempo: es viernes por la noche y acabo de leer que Blanca Varela murió ayer a los 82 años en la Lima de Susana Baca, el Perú entrañable de Chabuca Granda. Pensé en alguien que la admiraba… recordé un comentario de Joaquín Sabina: “Me compré dos libros suyos y después de leerlos sólo pude amarla”, quien en cierta ocasión dijera que si había alguna mujer que influyera en su escritura, esa era Blanca Varela. Y es gracias a él —te lo agradeceré siempre, flaquito de Úbeda— que empecé a leerla por curiosidad para terminar leyéndola por necesidad.

Quise saber más de la noticia y Mr. Google, tan sabio como siempre, me mandó a El País. Ahí estaba el obituario y una nota, a través de la cual me entero que Octavio Paz prologó su primer libro, nada más y nada menos. Dice la nota: Paz prologó su primer libro y, de paso, la ayudó con el título. Ella le había puesto Puerto Supe. A él no le gustaba. Cuando Varela le recordó que "ese puerto existe", él le dijo: "Ahí tienes el título".

Puerto supe. Puerto fue. Puerto Libre. Ese puerto existe. Desembarquen de vez en cuando en el Puerto Libre de Ángeles Mastretta.

Me quedo agradecida con Joaquín por involuntariamente haberme presentado a Blanca Varela y dejo un poema breve y un fragmento de dos de sus-mis poemas favoritos:


HISTORIA

puedes contarme cualquier cosa
creer no es importante
lo que importa es que al aire mueva tus labios
o que tus labios muevan el aire
que fabules tu historia tu cuerpo
a toda hora sin tregua
como una llama que a nada se parece
sino a una llama


Y ahora fragmento de Casa de cuervos:

aquí me tienes como siempre
dispuesta a la sorpresa
de tus pasos
a todas las primaveras que inventas
y destruyes
a tenderme —nada infinita—
sobre el mundo
hierba ceniza peste fuego
a lo que quieras por una mirada tuya
que ilumine mis restos
porque así es este amor
que nada comprende
y nada puede
bebes el filtro y te duermes
en ese abismo lleno de ti
música que no ves
colores dichos
largamente explicados al silencio
mezclados como se mezclan los sueños
hasta ese torpe gris
que es despertar
en la gran palma de dios
calva vacía sin extremos
y allí te encuentras
sola y perdida en tu alma
sin más obstáculo que tu cuerpo
sin más puerta que tu cuerpo
así este amor
uno solo y el mismo
con tantos nombres
que a ninguno responde
y tú mirándome
como si no me conocieras
marchándote
como se va la luz del mundo
sin promesas
y otra vez este prado
este prado de negro fuego abandonado
otra vez esta casa vacía
que es mi cuerpo
a donde no has de volver.



Para leer más de Blanca Varela:
http://amediavoz.com/varela.htm



*

Jorge Teillier

© Michael Prince


Carta a Mariana

Jorge Teillier (1935-1996). Poeta chileno.
Publicado en Para un pueblo fantasma (1978).

¿Qué película te gustaría ver?
¿Qué canción te gustaría oír?
Esta noche no tengo a nadie
A quien hacerle estas preguntas.

Me escribes desde una ciudad que odias
A las nueve y media de la noche.
Cierto, yo estaba bebiendo,
Mientras tú oías Bach y pensabas volar.

No creí que iba a recordarte
Ni creí que te acordarías de mí.
¿Por qué me escribiste esa carta?
Ya no podré ir solo al cine.

Es cierto que haremos el amor
Y lo haremos como me gusta a mí:
Todo un día de persianas cerradas
Hasta que tu cuerpo reemplace al sol.

Acuérdate que mi signo es Cáncer,
Pequeña Acuario, sauce llorón.
Leeremos libros de astrología
Para inventar nuevas supersticiones.

Me escribes que tendremos una casa
Aunque yo he perdido tantas casas.
Aunque tú piensas tanto en volar
Y yo con los amigos tomo demasiado.

Pero tú no vuelves de la ciudad que odias
Y estás con quien sabe qué malas compañías,
Mientras aquí hay tan pocas personas
A quien hacerles estas simples preguntas:

“Qué canción te gustaría oír,
Qué película te gustaría ver?
Y con quién te gustaría que soñáramos
Después de las nueve y media de la noche?”.


jueves, 12 de marzo de 2009

El poeta tres



Fotografía © Ayumi Moriuchi


De Irving Berlín Villafaña, poeta yucateco.

Y encontré las cosas decían que no estabas
las noches baldías las camas con sábanas sin un cuerpo
los helados de limón sin tu boca el té sin la sed
los días sin tus ojos los gritos sin fiesta a media noche 
los teléfonos sin voces ni descripciones de lugares
la espalda sin el arrimo de tu mano cariñosa 
la misma mano con que secabas tu pelo
conducías el auto acariciabas el gato o la linterna. 

Y aprendí a vivir con ellas no estando 
ni la espalda con el brazo de arrimo 
ni los ojos con los días y fue quedándose poco a poco el mundo tan seco
tan en cero
que volví a inventar todo otra vez. 

Y lo dejé una noche al pie de tu puerta
para ausentarme también.

Y yo pensaba que el amor se evapora despacio.

Te recordé a todo día
te viví conmigo en las afueras de la vida como segunda piel 
dialogué siempre en monólogos interiores
avivé tu recuerdo le di agua tibia de los atardeceres
te protegí del musgo y de otros animales
te coroné de laureles y hierbas aromáticas
te bañé con aguas mías
vi que subías por las escaleras al mundo de la muerte
dejé de soñar la vida en la que no estabas
para vivir el sueño que eres
esa no vida en que entras sin asperezas ni dolores
donde sonríes como un cuadro pintado por la geometría de mis ideas
hasta que un día
una noche sorpresiva un instante
desapareciste luego de tantos años de vida juntos. 

Entendí que había nubes pesarosas en nuestro cuarto
y las gotas no caían.

Y yo pensaba que el amor se evapora despacio
más que otras flores del mundo.

Y vi como los arbustos crecieron anegaban estas lágrimas las esquinas
los muertos en las guerras amanecían palomas en los sitios
y del recuerdo de nuestro amor
nació otro igual.



Irving Berlín Villafaña
Escribió "Casa de palomas" y otros poemarios que no ha publicado.
Insiste mientras la fiesta no termine. En sus ratos libres se dedica a tratar de vivir... y que lo dejen. Desvelado y Escorpión.


miércoles, 11 de marzo de 2009

Flores nocturnas en La Habana.


© Patrick Fraser


Crónica de Luis Gruss.

Lucía se parece a las calles de la Habana vieja. Oscura y misteriosa como ellas, de noche se enciende con amortiguadas luces. Y después brilla todavía más, con su vestido amarillo, breve, enceguecedor. De pronto se para en el lugar exacto donde la Quinta Avenida casi se estrella con el Malecón. Y allí, recortada contra el fondo del mar, parece una hija de Yemayá, la diosa que trajeron del Congo sus tatarabuelos africanos. Pero Lucía es jinetera. Está caminando sin escalas rumbo al Habana Libre. Y nadie ruega por ella.

Fue al día siguiente, en su escenario natural, cuando me dijo que una jinetera no es puta sino luchadora. Lucía, de 27 años, que de noche parecen veinte, vive con sus dos hijos en un solar de Guanabacoa, un barrio negro de La Habana. Un solar es una especie de palacio en ruinas, un conventillo de la Boca a punto de venirse abajo. Ahora el vestido amarillo descansa sobre una banqueta, más tranquilo y distendido. Descalza y con ropa de fajina, su dueña pasa el trapo al patio de la casa y luego cuelga una sábana en la soga mientras le grita a uno de sus hijos que juega con una botella vacía de ron, algo quebrada en el pico.

––¡Bota eso, chico, que te me vas a cortar!

El chico se llama Vladimir, como Lenin. Y mientras lo vigila atentamente, Lucía me vuelve a decir, hasta con cierto orgullo, que la jinetera es una mujer que lucha por la vida. Que no es una degenerada de esas que se ven en los países del sistema capitalista. Que lo suyo es otra cosa. Yo le creo, y hasta le cuento algo que me dijeron días pasados en un Comité de Defensa de la Revolución situado en el pueblo viejo de Varadero. Allí me explicaron ––le digo–– que el término jinetear tiene por un lado una lectura evidentemente sexual. Pero que también alude por extensión al hecho más abarcador de “montar sobre el turista”, llevado por distintos caminos a soltar sus dólares divinos.

Este “traspaso” puede concretarse de muchas maneras. Ya sea compartiendo unas horas o unos días con una mujer, comprando ron, habanos, o incluso un billete supuestamente firmado por el Che, o también contratando a un guía de esos que mejor perderlos que encontrarlos. Lucía me escuchaba en silencio mientras terminaba de barrer, y sólo después de un largo rato se anima a preguntar.

––¿Qué tu piensas?

Nadie sabe decirme cuántas son. Pero a los fines prácticos el dato resulta irrelevante. Uno las ve por todas partes­ en La Habana, Varadero, Cayo Largo o Pinar del Río, sobre todo tras la caída del sol, cuando las sombras se tornan amigas confiables. Las florea nocturnas, como las llama Silvio Rodríguez en una canción de hace unos años, parten con aire veloz rumbo a los hoteles. Y allí se quedan, si tienen suerte, a pasar la noche con algún extranjero.

En el peor de los casos volverán pasadas las dos de la mañana, un poco alegres por el ron y un poco tristes por el escaso rédito de su esfuerzo. Acaso un peine, una remera, un jabón de tocador o un desodorante, que por supuesto nunca están de más. Las más afortunadas suelen ser directamente contratadas para acompañar al turista durante todo el tiempo que duren sus vacaciones. Cenicienta entonces va a convertirse por unos días en pretty woman. Piscina, tragos, playa, buena comida y la sensación de dormir y despertar sobre una nube. Después, cuando el turista se vaya y las carrozas recuperen su original condición de zapallos, habrá que volver a jinetear y esperar tal vez una carta de amor, o a lo sumo dos.
Publicado en la revista Viva, de Clarín, el 11 de enero de 1998.

Luis Gruss es argentino.

Su página es la siguiente: http://www.campogrupal.com/luisgruss.html y la crónica completa del relato anterior puede leerse en http://www.campogrupal.com/habana.html



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viernes, 6 de marzo de 2009

Delibes: Lakmé. Flower Duet.

jueves, 5 de marzo de 2009

Manuel J. Tejada Loría

Da gusto encontrar en periódicos locales textos con calidad literaria y que además tienen como detonador autores del calibre de Juan José Arreola. Buscando una nota en el periódico PorEsto! (Mérida, Yucatán) me encontré un texto de Manuel J. Tejada basado en el microrelato "Cuento de Horror", que anteriormente he publicado aquí, pero que dada la ocasión me permito reescribir:


La mujer que amé se ha convertido en un fantasma.
Yo soy el lugar de sus apariciones.





© Tony Kurdzuk

Ella es un fantasma

Dice José Arreola que esa mujer se ha convertido en un fantasma. Es una ilusión fingir que la veo bailar o que la miro desnudarse mientras corre la cortina del baño y camina sobre las puntas de sus pies cual si fuera bailarina. Podría ser que mi retina y la memoria han firmado un pacto de no agresión: tú no la veas, tú no la recuerdes. No así mi hombro que todavía respira sus cabellos cuando a punto de dormirse susurraba “cuéntame otro cuento”. Esta sedición de mi hombro. Esta soledad de mi hombro. ¿Es que todavía puede llamársele a esto hombro?

Dicen que es un fantasma y yo no sé. He caminado largamente por la plaza buscándola en la misma banca donde por primera vez dije deseo. No había nadie. Asegura José Arreola que esa mujer se ha convertido en un suspiro, en un hombre que arrastra la voz cuando pide un café y contesta NO después que la mesera ha preguntado si esperaba a alguien. Era tan blanca, era tan linda, era tan bella, que todavía su mirada me persigue, ese camino pedregoso cuando habla y cuando sueña. Dudo, sinceramente, que sea una aparición.

Digo que no es una aparición. Antes de que vuelva mayo creí verla en las puertas de un teatro. Era ella. Era su sombra que pasaba descansando en otro hombro. Era que mis ojos se volaron y mis huesos como en la luna, se entumecieron de tanto pavor; ver a un muerto, ver a un recuerdo que sonríe y cuyo aroma no es otro sino el mismo, del beso que nos dimos en el Parque de las Flores, del abrazo en la arena frente al mar; hay un fantasma en las esquinas y en los relojes, hay una muerte tan fidedigna cuando te veo, porque no eres una aparición, no eres un fantasma, aunque Arreola se atragante con sus versos.

Dice ella que estoy loco. Que a mí no se me volaron los ojos sino los sesos. Que mi hombro es un húmero dispuesto en el mercado libre de la carne y los amores, que ella de una vez por todas prefiere olvidar lo que es un bien común. Dice ella, y dice tantas cosas, que es imposible (aunque quiera) que sea un fantasma como anuncian los altavoces del olvido, o como ella misma hace parecer cuando en las puertas de un teatro ve mi rostro y es mejor ser un fantasma que un solo recuerdo.

Decimos que esto de la locura es una extraña suerte de estrabismo. Que nadie amó como el Quijote a Dulcinea, o como Sancho Panza a su ínsula preciosa, o como rocinante a su viejo deicida y todas las historias tienen este golpe de platonismo puro que empalaga y arde. Dicen y dicen, y algunos hasta maldicen que la distancia sea el olvido, un bolero que cabalga en el insomnio de una melodía melosa, es Daniel Santos, es Javier Solís, es Agustín Lara y acuérdate de Acapulco, María bonita, María del Alma.

No se diga más. Aún cuando Juan José Arreola tan sólo suponga que esa mujer se ha convertido en un fantasma, yo soy el lugar de todas y cada una de sus apariciones.

Manuel J. Tejada Loría es yucateco.

Publicado en el periódico PorEsto!:
http://www.poresto.net/cultura/23634-ella-es-un-fantasma

*

miércoles, 4 de marzo de 2009

De círculo y ceniza




Piedad Bonnett (1951). 
Poeta colombiana.

Tu boca viene a mí, solo tu boca.
Viene volando,
libélula de sangre, llamarada
que enciende ésta mi noche de ceniza.
Toda la sal del mar habita en ella,
todo el rumor del mar,
toda la espuma.
Boca para los besos dibujada,
donde duerme tu lengua tentadora.
Todo el vino del mundo está en tu boca,
todo el pecado
y la inocencia toda.
Boca que calla y cuando dice, oculta.
Capaz de toda la verdad tu boca,
de toda la verdad y la mentira.
Ríe tu boca y se despierta el día.
(Relámpagos de nieve hay en tu risa).
Como un tropel de potros me atropellan
los besos de tu boca deliciosa;
tu boca, mariposa equivocada,
tu boca ajena que se desdibuja
en mi noche de círculo y ceniza.

martes, 3 de marzo de 2009

Del diario de Anaïs Nin



Fragmento del 19 de marzo de 1935

Siempre que algo se aleja de mí, siempre que pierdo algo o alguien, siempre que debo separarme de algo o de alguien, mi reacción es creativa (...) Todo ha de ser reemplazado y recreado. Todo debe ser expulsado de mí y estar en mí, dentro de mí. Creo todo cuanto es perecedero, evanescente, engañoso. Creo mi autosuficiencia, mi independencia, mi autofecundación. Pero, como soy mujer, no quiero estar sin necesidades. Nada sustituye a la vida ni al amor. Necesitaba un padre; necesitaba a Henry; necesitaba la protección de Hugh, su lealtad, su confianza; necesitaba la comprensión de Rank; necesitaba la escritura de Henry; necesitaba el equilibrio de mi Padre; necesitaba el amor. Necesidades terribles, inmensas, devoradoras, demoledoras. La vida me obliga a prevenir y remediar las necesidades, a ser un cosmos por mí misma: hombre, mujer, padre, madre, amante, niña.

(...)

Cuando intentes encontrarme en mi novela, ya habré cambiado. La dificultad estriba en que me ocurren miles de cosas cada día. Y esas cosas me cambian. ¿No te importaría tener por amiga a un volcán, a una Coney Island, a las Cataratas del Niágara?