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jueves, 18 de septiembre de 2008

Isidoro Blaisten



Un millón de sandías

Resulta que dos negros estaban dormidos en las laderas del Mississippi. Uno de los dos se desperezó, bostezó, suspiró y dijo:
—Cómo me gustaría tener un millón de sandías.
El otro negro preguntó:
—Rostus, si tuvieras un millón de sandías, ¿me darías la mitad?
—¡No!
—¿No? ¿No me darías un cuarto?
—No, no te daría un cuarto.
—Rostus, si tuvieras un millón de sandías, ¿no me darías diez sandías?
—No.
—¿No me darías siquiera una sandía? ¡A mi que soy tu amigo!
—Mira, Sam, si tuviera un millón de sandías, no te daría una sola raja siquiera, una sola tajada de sandía.
—Pero, ¿por qué, Rostus?
—Porque eres demasiado perezoso para soñar por ti mismo.


Isidoro Blaisten (1933-2004) es Argentino.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Mario Benedetti



VIVIR

Vivir es una loca maravilla
una proeza llena de promesas
con enigmas que viven en la sombra
y canciones que son como banderas
vivir es trasladarse poco a poco
envueltos en el aire y el paisaje
sabiendo que a la vuelta de la esquina
todo es sencillo / nada es memorable
y sin embargo en esa mansedumbre
esa dulzura / esa tolerancia
hay secretos que son para esconder
en los bolsillos y pliegues del alma
vivir es una suerte a corto plazo
aprovecharla es nuestro compromiso
no importa qué fantasmas nos espíen
si al fin uno está en paz consigo mismo
hay que saber vivir con utopías
y con otras variantes de esperanza
y disfrutar lo mágico del beso
al menos siete veces por semana.

Mario Benedetti. Poeta Uruguayo.
Lo anterior pertenece a su último libro Testigo de uno mismo.

martes, 16 de septiembre de 2008

Oscar Wilde

Foto ©Danilo Calilung.
EL IMÁN

Había una vez un imán y en el vecindario vivían unas limaduras de acero. Un día, a dos limaduras se les ocurrió bruscamente visitar al imán y empezaron a hablar de lo agradable que sería esta visita. Otras limaduras cercanas sorprendieron la conversación y las embargó el mismo deseo. Se agregaron otras y al fin todas las limaduras empezaron a discutir el asunto y gradualmente el vago deseo se transformó en impulso. “¿Por qué no ir hoy?”, dijeron algunas, pero otras opinaron que sería mejor esperar hasta el día siguiente. Mientras tanto, sin advertirlo, habían ido acercándose al imán, que estaba muy tranquilo, como si no se diera cuenta de nada. Así prosiguieron discutiendo, siempre acercándose al imán, y cuanto más hablaban, más fuerte era el impulso, hasta que las más impacientes declararon que irían ese mismo día, hicieran lo que hicieran las otras. Se oyó decir a algunas que su deber era visitar al imán y que hacía ya tiempo que le debían esa visita. Mientras hablaban, seguían inconscientemente acercándose.

Al fin prevalecieron las impacientes, y en un impulso irresistible la comunidad entera gritó:

—Inútil esperar. Iremos hoy. Iremos ahora. Iremos en el acto.

La masa unánime se precipitó y quedó pegada al imán por todos lados. El imán sonrió, porque las limaduras de acero estaban convencidas de que su visita era voluntaria.



Oscar Wilde. Escritor Irlandés.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Eugenio Mandrini

Mujer leyendo braille © Bill Ross


PARPADEOS

Sólo hay tres clases de ciegos, ¿o tres no es el número perfecto? Está ése al que no hay explosión ni asamblea de luciérnagas que lo saquen de la sombra profunda. Está el otro, el que aún ciego, conserva un esbozo de penumbra y al resplandor de un fósforo queda de pronto en éxtasis y bajo la luz furiosa del medio día cree que los ojos le vuelven. Y finalmente está aquél, ése que palpa afanoso los contornos y las grietas, los movimientos y temblores de los breves mundos. Ése, el tercero, es el amante.


Eugenio Mandrini (1936). 
Poeta y narrador argentino.