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jueves, 11 de septiembre de 2008

La voz a ti debida



Pedro Salinas. 
Poeta español. 

Tú vives siempre en tus actos.
Con la punta de tus dedos
pulsas el mundo, le arrancas
auroras, triunfos, colores,
alegrías: es tu música.
La vida es lo que tú tocas.

De tus ojos, sólo de ellos,
sale la luz que te guía
los pasos. Andas
por lo que ves. Nada más.

Y si una duda te hace
señas a diez mil kilómetros,
lo dejas todo, te arrojas
sobre proas, sobre alas,
estás ya allí; con los besos,
con los dientes la desgarras:
ya no es duda.
Tú nunca puedes dudar.

Porque has vuelto los misterios
del revés. Y tus enigmas,
lo que nunca entenderás,
son esas cosas tan claras:
la arena donde te tiendes,
la marcha de tu reloj
y el tierno cuerpo rosado
que te encuentras en tu espejo
cada día al despertar,
y es el tuyo. Los prodigios
que están descifrados ya.

Y nunca te equivocaste,
más que una vez, una noche
que te encaprichó una sombra
—la única que te ha gustado—.
Una sombra parecía.
Y la quisiste abrazar.
Y era yo.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Jaime Sabines



Me preocupa el televisor. Da imágenes distorsionadas últimamente. Las caras se alargan de manera ridícula, o se acortan, tiemblan indistintamente, hasta volverse un juego monstruoso de rostros inventados, rayas, luces y sombras como en una pesadilla. Se oyen las palabras claramente, la música, los efectos de sonido, pero no corresponden a la realidad, se atrasan, se anticipan, se montan sobre los gestos que uno adivina.

Me dicen que un técnico lo arreglaría en dos o tres días, pero yo me resisto. No quiero la violencia: le meterían las manos, le quitarían las partes, le harían injertos ominosos, trasplantes arriesgados y no siempre efectivos. No volvería a ser el mismo.

Ojalá que supere esta crisis. Porque lo que tiene es una fiebre tremenda, un dolor de cabeza, una náusea horrible, que lo hacen soñar estas cosas que vemos.

Jaime Sabines. Poeta chiapaneco. 
De "Juguetería y canciones" del libro Maltiempo, 1972.

martes, 9 de septiembre de 2008

Le conocí cuando acababa enero

Puente del río Canimar.
Matanzas, Cuba.



Carilda Oliver Labra. Poeta cubana.
Tomado del libro Se me ha perdido un hombre, 1991.

Le conocí cuando acababa enero
una noche de tantas en provincia.
Él, un tenor novato, sin fortuna,
yo, una otoñal bastante presumida.

No nos enamoramos. Creo, al menos,
que no volví a acordarme de aquel día;
aunque dijo después, que, desde entonces
le parecí una bruja muy bonita.

En mi ciudad de sátiros y puentes
alguna tarde le encontré de prisa.
Era como un milagro su presencia,
como un azul cayendo en la llovizna.

Hablamos disparates y locuras
(nunca la sensatez tuvo poesía);
en mi pecho fatal de divorciada
puso una venda nueva su sonrisa.

Así fuimos por parques, por auroras,
bebiendo sueños y comiendo pizzas
hasta que casi sin pensarlo, casi,
nos decidimos a torear la vida.

Para qué describir los sobresaltos
o cómo nos juramos tonterías.
Éramos dos que se besaban mucho
metidos en el cielo o la cocina.

Simples, aunque radiantes de bondad,
pobres, aunque cargados de alegría,
no nos faltó gimnasia ni aventura,
tuvimos en el patio golondrinas.

Pero procede un súbito silencio
si cuento que esa llama hizo ceniza.
Pasaron años y llegó la sombra:
mi muchacho, que a veces parecía

una manzana -extraño en su belleza-,
una luz desprendiendo la camisa,
se ha quedado sin cuerda de repente
porque siempre es fugaz la maravilla.

lunes, 8 de septiembre de 2008

José Luis Zárate Herrera

Escena de Las mil y una noches de un manuscrito persa.
El Sultán Schariar sostiene la mano de Scherezada.


HISTORIAS


Scherezada narró tantas historias que llegó a pensar que el Sultán sólo era un cuento, y ella misma otro, por lo que no se atrevía a interrumpirse pues corría el riesgo de desaparecer si no se contaba a ella misma.


José Luis  Zárate Herrera (1966).
Escritor mexicano.